Lo que comenzó como un llamado desesperado a través de las redes sociales terminó convirtiéndose en una cadena de solidaridad que permitió devolverle a un joven camagüeyano con discapacidad severa una herramienta esencial para su vida diaria y la posibilidad de proyectar un futuro más digno.
Leniel Cárdenas Sánchez, de 25 años y residente en Camagüey, pidió ayuda para comprar la batería de su silla de ruedas eléctrica, la cual le permite desplazarse, atender su hogar y conservar un mínimo de independencia. Sin ella, su movilidad queda prácticamente anulada, lo que agrava aún más su delicada situación familiar y de salud.
Su caso se dio a conocer gracias al trabajo del activista Yunior Tamayo Barrios, coordinador de un proyecto de apoyo a personas vulnerables en Ciego de Ávila, quien compartió en Facebook el caso y pidió ayuda para reunir 80 dólares, una cifra mínima pero inalcanzable para una familia que no recibe respaldo estatal efectivo.
Leniel vive con su madre, paciente psiquiátrica, y con su abuela de 73 años, quien sufre una fractura de cadera. Pese a su invalidez total y una desviación severa de la columna vertebral, asume responsabilidades domésticas que se volvieron casi imposibles sin su silla.
Su cuerpo extremadamente delgado y sus piernas debilitadas reflejan el desgaste físico que arrastra desde hace años.
Ante la ausencia total de programas públicos que garanticen equipamiento médico básico a personas con discapacidad, la única vía que le quedó fue apelar a la solidaridad ciudadana.
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Como ocurre con miles de familias en Cuba, Leniel no pidió ayuda por elección, sino porque no existe un sistema estatal que garantice siquiera los recursos mínimos para vivir con dignidad.
La respuesta fue inmediata.
A través de donaciones gestionadas por Yunior Tamayo y la difusión del caso en redes sociales, se logró reunir el dinero necesario no solo para comprar dos baterías -con un costo de 76,800 CUP.
También se le entregó un apoyo adicional destinado a alimentos y a iniciar un pequeño emprendimiento que le permita generar ingresos, para para "mantener a su abuelita y a su madre", una familia marcada por la enfermedad y la precariedad económica.
"Gracias a todos los que donaron su granito de harina, las baterías. Se le dio dinero suficiente para que emprendiera un negocio y empleara en alimentos también. Si no fuera por ustedes, nada de esto fuera posible", expresó Yunior en la publicación.
En el video compartido se aprecia a Leniel desplazándose con una sorprendente destreza dentro de su vivienda, subiendo los quicios de la entrada y una escalera interior, de espaldas y apoyándose únicamente en sus manos.
"Mira cómo él sube. Y sube la escalera también", comentó Yunior mientras mostraba las maniobras que el joven realiza a diario.
"Mi abuela me enseñó a tener independencia", afirmó Leniel, a lo que la anciana agregó con orgullo: "Yo lo preparé para la vida".
Al recibir la batería, Leniel agradeció conmovido: "Quiero dar gracias de corazón, porque me di cuenta de que no estoy solo, que hay muchas personas todavía en el mundo con sentimientos buenos, porque me han ayudado y mi sueño ya se está haciendo realidad".
También reconoció especialmente a Yunior por haber viajado desde Ciego de Ávila hasta Camagüey para apoyarlo.
"Es un muchacho que a pesar de sus dificultades y su problema es muy carismático", dijo Yunior.
Además de la ayuda a Leniel, Yunior entregó dinero a un señor con discapacidad que repara sillas de ruedas y asiste a personas en condiciones similares, ampliando así el impacto de la cadena solidaria.
Este caso volvió a exponer una realidad dolorosa: en Cuba, personas con discapacidad, ancianos y familias vulnerables deben recurrir a las redes sociales y a la buena voluntad de desconocidos para cubrir necesidades tan básicas como un componente médico indispensable.
No es una elección, es una imposición derivada de la ausencia de un sistema estatal que garantice atención, recursos y protección real.
La historia de Leniel no es una excepción, es un reflejo de un país donde la esperanza sobrevive gracias a la gente común, mientras el Gobierno permanece ausente ante las necesidades más elementales de su población.
La esperanza, en muchos casos, llega no desde las instituciones, sino desde la bondad de ciudadanos comunes.
Preguntas frecuentes sobre la situación de Leniel Cárdenas Sánchez y la solidaridad en Cuba
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¿Quién es Leniel Cárdenas Sánchez y por qué necesitaba ayuda?
Leniel Cárdenas Sánchez es un joven de 25 años con discapacidad severa residente en Camagüey, Cuba. Necesitaba ayuda para comprar la batería de su silla de ruedas eléctrica, esencial para su movilidad e independencia diaria. Sin la batería, su capacidad para atender su hogar y conservar cierta autonomía se veía gravemente afectada.
¿Cómo se logró ayudar a Leniel con su situación?
Gracias a la difusión de su caso en redes sociales por el activista Yunior Tamayo Barrios, se logró reunir el dinero necesario para comprar las baterías de la silla de ruedas de Leniel. La solidaridad ciudadana permitió también brindarle apoyo adicional para alimentos y para iniciar un pequeño emprendimiento que le ayude a generar ingresos.
¿Qué papel juega el gobierno cubano en situaciones como la de Leniel?
En casos como el de Leniel, el gobierno cubano no proporciona el respaldo necesario para garantizar recursos básicos a personas con discapacidad. Esto obliga a las familias a depender de la solidaridad ciudadana y de las redes sociales para cubrir necesidades fundamentales, exponiendo la ausencia de programas públicos efectivos de asistencia.
¿Cómo ha influido la solidaridad ciudadana en la vida de Leniel y su familia?
La solidaridad ciudadana ha sido crucial para Leniel y su familia, ya que permitió no solo la adquisición de las baterías necesarias para su silla de ruedas, sino también un apoyo económico para alimentos y un pequeño negocio. Esto ha mejorado significativamente su calidad de vida y ha proporcionado esperanza en un contexto de precariedad económica.
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