Nacer pobre en Cuba fue mi ventaja”, con esa frase, el cubano Mario Otero resumió en un pódcast lo que para muchos en la Isla suena a contradicción, pero para él fue el punto de partida de una historia que hoy lo tiene viviendo en Miami, moviéndose en el mundo de los bienes raíces y celebrando haber llegado a su “primer millón” en facturación.
Otero, nacido en 1989 y criado en Centro Habana, contó en el canal de YouTube Conversaciones en las Alturas que creció entre carencias, pero también dentro de una “burbuja de felicidad” que sus padres intentaron sostener en medio de la escasez.
Recordó la infancia jugando fútbol descalzo, las chivichanas por las calles del barrio y, al mismo tiempo, la imagen de una casa colonial donde “llovía más adentro que afuera” y el miedo constante a que se viniera abajo un pedazo del techo.
La vida le cambió de golpe a los 16 años, cuando murió su madre. Según relató, esa pérdida lo dejó “con una mano delante y otra detrás” y su padre cayó en el alcohol, obligándolo a cargar temprano con responsabilidades que en Cuba llegan sin pedir permiso.
Aun así, logró entrar a la Universidad de La Habana. Pero el choque, dijo, fue inmediato: trabajar para el Estado no le garantizaba ni una vida “medianamente digna”.
En la entrevista habló sin adornos de una realidad que muchos cubanos conocen y que fuera de la Isla cuesta entender, pues “había que robar para vivir”. Lo explicó como esa “resolución” cotidiana de sobrevivencia en la que, por ejemplo, se “cuadran” productos o dinero para completar lo que el salario no alcanza.
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El giro llegó por el turismo y, más tarde, por Airbnb. Otero recordó su paso por el restaurante privado San Cristóbal —conocido por haber recibido a figuras internacionales, incluido Barack Obama durante su visita a La Habana— y su trabajo como guía para agencias estadounidenses en la etapa del “people to people”. Con esos ingresos, empezó a mirar hacia las propiedades.
Su primera apuesta fue un “apartamentico” en la calle San Lázaro, en Centro Habana. Asegura que le metió todos sus ahorros, unos 15 mil dólares, y que muchos le dijeron que estaba loco. No tenía piscina ni vista, así que se obsesionó con la decoración y con “hacer el mejor Airbnb de La Habana”.
La primera señal de que iba por buen camino, dijo, fue una reserva de alrededor de 1,000 dólares por una estancia larga. Ahí entendió que por esa puerta podía crecer.
Con el tiempo, además de operar sus espacios, empezó a gestionar propiedades de otras personas y a formarse con libros y cursos que le compraba un familiar desde Miami. Según explicó, en Cuba llegó a tener meses en los que ganaba entre 5,000 y 10,000 dólares, una cifra que contrasta brutalmente con el país donde el salario estatal apenas alcanza para sobrevivir.
Pero incluso con un negocio andando, concluyó que en Cuba “hay que vivir escondido”, porque prosperar demasiado también puede volverse un problema. Viajar fuera de la Isla terminó de romperle el techo mental. “Me di cuenta de que estaba en el lugar equivocado”, comentó.
Emigró a Estados Unidos con su familia en pleno COVID, entrando desde Cuba como ciudadano español, un mecanismo que ya no está permitido como antes.
En Miami, la historia se pareció a la de tantos, empezando de cero. Contó que trabajó como almacenero, levantándose de madrugada, y que también terminó limpiando Airbnbs, “irónicamente”, después de haber gestionado alojamientos en La Habana.
Con la residencia y el permiso de trabajo, aseguró que decidió apostar directamente por el sector inmobiliario: licencias, gestión, procesos, automatización, equipo. “Si gestionar en Cuba es difícil, aquí se hace todo mucho más fácil”, dijo, contrastando el acceso a recursos, servicios y “resolver” sin que se te vaya la vida en lo básico.
En la conversación, Otero habló del momento en que alcanzó su “primer millón” en facturación y lo describió como un techo mental que, una vez roto, cambia la manera de mirar lo que viene después.
“El primero es el más difícil”, afirmó, comparándolo con aprender a manejar: al inicio todo da miedo, pero cuando el cuerpo “memoriza” el camino, los siguientes pasos se vuelven inevitables.
Más allá del dinero, insistió en una idea que repitió varias veces: invertir en conocimiento. Contó que publicará su primer libro, Domina Airbnb desde cero. Según explicó, lo escribió pensando en quienes no pueden pagar mentorías costosas, especialmente en Latinoamérica y también en Cuba.
Su mensaje final se apoyó en una palabra: perseverancia. Dijo que no se considera “más inteligente”, sino más insistente. Y, como suele pasar cuando un cubano mira hacia atrás desde el exilio, volvió al punto de partida y a esa pobreza que muchos maldicen y que él decidió convertir en motor.
“Nos quitaron tanto —aseguró— que nos quitaron hasta el miedo”.
Preguntas Frecuentes sobre el Éxito de Emigrantes Cubanos en Miami
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¿Cómo logró Mario Otero facturar su primer millón en Miami?
Mario Otero alcanzó su primer millón en Miami invirtiendo en el sector inmobiliario, específicamente en la gestión de propiedades a través de plataformas como Airbnb. Después de emigrar desde Cuba, donde había comenzado a invertir en propiedades turísticas, se estableció en Estados Unidos y aprovechó las oportunidades y recursos disponibles para expandir su negocio inmobiliario.
¿Qué obstáculos enfrentó Mario Otero antes de emigrar de Cuba?
Mario Otero creció en condiciones de pobreza en Centro Habana, enfrentando la muerte de su madre y el alcoholismo de su padre desde temprana edad. A pesar de estos desafíos, logró estudiar en la Universidad de La Habana, pero se desencantó con las oportunidades laborales estatales. La falta de oportunidades laborales dignas y la necesidad de "resolver" para sobrevivir lo llevaron a buscar alternativas en el turismo y la inversión en propiedades.
¿Por qué Mario Otero decidió emigrar a Estados Unidos?
Mario Otero decidió emigrar a Estados Unidos en busca de mayores oportunidades y libertad para prosperar, ya que en Cuba sentía que había que vivir "escondido" para evitar problemas por prosperar demasiado. La emigración le permitió acceder a recursos y un entorno más propicio para el desarrollo de su negocio inmobiliario.
¿Cómo se compara la situación de Otero con otros emigrantes cubanos en Miami?
La historia de Mario Otero contrasta con la de otros emigrantes cubanos que enfrentan dificultades al establecerse en Miami. Mientras que Otero logró éxito en el sector inmobiliario, otros como Roberto Ruiz Torres han vivido en condiciones precarias, reflejando la diversidad de experiencias entre los cubanos en el exilio. Esta variedad de historias destaca tanto el potencial de éxito como las dificultades que enfrentan los emigrantes cubanos en Estados Unidos.
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