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La estatal Cuba-Petróleo (Cupet) ejecuta un programa de perforación de nuevos pozos en el occidente del país con el objetivo declarado de avanzar hacia la “soberanía energética”, aunque las propias cifras oficiales admiten que el incremento productivo no logra cubrir la demanda nacional ni frenar los apagones.
De acuerdo con el periódico oficial Granma, la entidad estatal desarrolla un programa estratégico de exploración y perforación en la franja norte del occidente cubano, enfocado en los yacimientos de Varadero Oeste y Fraile, entre La Habana y Varadero, como parte del plan gubernamental para reducir la dependencia de combustibles importados.
Según explicó al Noticiero Nacional de Televisión Osvaldo López Corso, jefe del Grupo de Exploración y Yacimiento de Cupet, las áreas seleccionadas presentan menor riesgo geológico y mayor conocimiento del subsuelo, sustentado en estudios sísmicos previos.
La empresa apuesta además por técnicas de perforación horizontal desde tierra firme hacia yacimientos bajo el lecho marino, ante las limitaciones tecnológicas y logísticas que atribuye al embargo estadounidense.
Cupet reconoce, sin embargo, que gran parte de los pozos en explotación supera los 10 o incluso 20 años de uso, lo que provoca un declive natural de la producción.
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El ritmo actual, de apenas dos a cuatro yacimientos nuevos al año, resulta insuficiente para compensar esa caída.
De acuerdo con López Corso, un incremento sostenido de la perforación permitiría sumar entre 500 y 600 toneladas diarias de petróleo a la producción nacional, un aporte que calificó de significativo para la economía, aunque sin precisar plazos ni impactos concretos sobre el déficit eléctrico.
El crudo y el gas acompañante que se producen en Cuba se destinan casi en su totalidad a las plantas de Energás y a las termoeléctricas, y aportan algo más del 50 % de la matriz de generación eléctrica.
Aun así, no cubren la demanda nacional y obligan a mantener importaciones para sostener el sistema electroenergético.
Datos divulgados a finales de 2025 indican que Cupet logró revertir parcialmente el descenso histórico de la producción tras 13 años consecutivos de caída desde 2012, con un estimado de 2,2 millones de toneladas de crudo en 2025, unas 80,000 toneladas por encima del plan.
En el caso del gas natural, el aumento permitió alcanzar 1,130 millones de metros cúbicos, una cifra que no se registraba desde hacía nueve años.
Pese a ese repunte, las propias autoridades reconocen que los volúmenes apenas cubren alrededor de un tercio de la demanda nacional de gas y que, para alcanzar una supuesta independencia energética, Cuba tendría que casi triplicar su producción actual.
Más del 55 % de la electricidad se genera hoy con crudo y gas nacionales, pero el sistema sigue marcado por déficits de entre 52 y 60 %, apagones prolongados y falta de combustible.
El discurso oficial contrasta con una realidad estructural de dependencia externa, envíos limitados de Rusia y México, problemas de corrupción interna y una infraestructura energética obsoleta.
La crisis energética cubana está siendo moldeada asimismo por los más recientes acontecimientos en Venezuela, su principal suministrador histórico de petróleo.
Tras una marcada caída de los envíos desde Caracas y, más recientemente, medidas de presión de Estados Unidos que han limitado aún más ese flujo, Cuba ve reducida una parte sustancial de los barriles que recibía en años recientes, lo que agrava la brecha entre la producción nacional y la demanda real de combustibles.
Este escenario ha llevado a expertos y economistas a advertir que la isla enfrenta un déficit estructural difícil de sortear sin fuentes externas estables, pese a los discursos oficiales sobre soberanía energética.
El economista cubano Miguel Alejandro Hayes ha ido más allá de la retórica gubernamental para proyectar las consecuencias de esa dependencia. Según sus estimaciones citadas por la agencia EFE, si la disponibilidad de combustible cayera en torno a un 30 %, una posibilidad real dada la volatilidad actual del suministro venezolano, el producto interno bruto podría desplomarse cerca de 27 %, el consumo de los hogares disminuiría 30 % y los precios de alimentos e insumos básicos podrían dispararse 60 %, generando un impacto social y económico de enorme magnitud.
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética en Cuba y la "soberanía energética"
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¿Qué significa la "soberanía energética" que promete el régimen cubano?
La "soberanía energética" es un término utilizado por el régimen cubano para describir su objetivo de reducir la dependencia de combustibles fósiles importados mediante el aumento de la producción nacional de crudo y gas, y el desarrollo de fuentes de energía renovable. Sin embargo, la realidad actual es que Cuba sigue dependiendo en gran medida de las importaciones de petróleo y gas para satisfacer su demanda energética, lo que provoca apagones frecuentes y una crisis energética persistente.
¿Cuál es el estado actual de la producción de petróleo y gas en Cuba?
En 2025, la producción de petróleo en Cuba alcanzó los 2,2 millones de toneladas, apenas 80,000 toneladas por encima del plan. En cuanto al gas natural, se alcanzaron 1,130 millones de metros cúbicos, cifras que siguen siendo insuficientes para cubrir la demanda nacional y que obligan al país a mantener importaciones para sostener el sistema eléctrico. A pesar de los avances, el régimen reconoce que tendría que casi triplicar la producción actual para acercarse a una verdadera independencia energética.
¿Por qué continúan los apagones en Cuba a pesar de los aumentos en la producción energética?
A pesar de los incrementos en la producción de crudo y gas, los volúmenes actuales no logran cubrir toda la demanda energética del país, lo que obliga a importar combustibles. Además, la infraestructura eléctrica está obsoleta y sufre de falta de mantenimiento, lo que agrava la situación. El régimen culpa al embargo estadounidense, pero muchos expertos señalan problemas de gestión interna y corrupción como causas subyacentes de la crisis.
¿Qué papel juegan las energías renovables en la estrategia energética de Cuba?
Las energías renovables, especialmente la solar, se han convertido en una parte clave de la estrategia cubana para mejorar su matriz energética. El gobierno ha instalado 27 parques solares fotovoltaicos de los 51 previstos para 2025, con la esperanza de reducir los apagones. Sin embargo, la contribución de estas fuentes sigue siendo limitada, y el país aún enfrenta desafíos significativos para estabilizar su sistema eléctrico.
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