El hotel Mandarin Oriental de Miami, uno de los referentes de la hospitalidad de lujo en el sur de Florida durante 25 años, fue demolido esta mañana mediante una implosión controlada en Brickell Key, una isla artificial ubicada en la desembocadura del río Miami.
El edificio de 23 pisos y su estacionamiento de seis niveles colapsaron sobre sí mismos en menos de 20 segundos, a partir de las 8:30 de la mañana, en lo que las autoridades confirmaron como la mayor implosión registrada en Miami en más de una década.
Minutos antes del derrumbe, columnas de humo azul y rosa se dispararon desde la cima del edificio, seguidas de una serie de explosiones y un estruendo creciente que culminó en un estruendo final cuando todas las plantas cedieron.
Más de 400 personas observaron el espectáculo desde el Brickell Bay Walk, aplaudiendo y grabando el momento con sus teléfonos mientras una densa nube de polvo avanzaba hacia Brickell Avenue antes de disiparse bajo un cielo azul y soleado.
Ivy Fradin, agente principal de BG Group Demolition, había anticipado el operativo con precisión: "La torre caerá primero y el garaje en segundo lugar, pero para el espectador será un evento cuidadosamente coordinado".
El comisionado de la ciudad Ralph Rafael Rosado celebró el momento: "Es una señal al mundo de que Miami es el lugar para estar".
Para garantizar la seguridad, el puente de Brickell Key fue cerrado al tráfico y peatones desde las 7:00 de la mañana hasta aproximadamente la 1:30 de la tarde, y el tráfico fue desviado hacia la calle Octava.
Se estableció una zona de exclusión de 244 metros alrededor del hotel, dentro de la cual los residentes debieron permanecer en sus viviendas con puertas y ventanas cerradas.
Ocho unidades de Miami Fire-Rescue y una embarcación de emergencias médicas estuvieron desplegadas durante el operativo, mientras barcazas patrullaron la bahía para interceptar posibles escombros.
Juan Martínez, residente de la isla junto a su familia, resumió el impacto cotidiano del operativo al canal local WSVN: "El bebé tiene que dormir en algún momento. Así que no podemos estar fuera tanto tiempo".
El Mandarin Oriental Miami había abierto sus puertas en noviembre del año 2000 con 326 habitaciones de cinco estrellas, y a lo largo de sus 25 años de operación fue sede de celebridades como Will Smith, Penélope Cruz y el equipo Real Madrid.
Sus restaurantes Azul —dirigido por la chef Michelle Bernstein, con reconocimientos Forbes Five Star y AAA Five Diamond— y La Mar by Gastón Acurio lo convirtieron en destino gastronómico de referencia en la ciudad.
En 2024, fue uno de los 10 hoteles del condado Miami-Dade en recibir una llave Michelin en el debut de esa guía para alojamientos en Estados Unidos.
Sin embargo, el hotel cerró definitivamente el 31 de mayo de 2025, despidiendo a sus 430 empleados. Henry Bott, expresidente de Swire Properties, reconoció que desde 2023 la ocupación y los ingresos por habitación no mostraban tendencia al alza: "No estamos aprovechando al máximo todo el potencial".
La demolición fue coordinada por Swire Properties junto con BG Group, Controlled Demolition Inc., Moss Construction, Pepper Engineering Group y Thornton Tomasetti, tras casi dos años de planificación con contratistas especializados y organismos municipales.
El terreno despejado dará paso a The Residences at Mandarin Oriental, Miami, un complejo de dos torres de ultra lujo valorado en 1,000 millones de dólares y diseñado por la firma de arquitectura Kohn Pedersen Fox.
La Torre Sur, de 66 pisos, albergará 228 residencias privadas, mientras que la Torre Norte, de 34 pisos, incluirá 121 habitaciones de hotel, 70 residencias privadas y 28 residencias tipo hotel.
Los precios de las unidades oscilan entre 4.9 millones y 100 millones de dólares; para enero de 2026, el proyecto ya había alcanzado 1,000 millones en ventas, con la Torre Sur vendida en más del 50%.
El residente Martínez lo anticipó con una frase que resume el sentir de quienes presenciaron el fin de una era: "La sensación de la isla va a cambiar". La apertura del nuevo complejo está prevista para 2030.
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