Petrolero ruso Universal cambia su rumbo en el Atlántico y aumenta la incertidumbre sobre descarga en Cuba



Tanquero ruso Universal © marinetraffic.com / Aleksi Lindstrom
Tanquero ruso Universal Foto © marinetraffic.com / Aleksi Lindstrom

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El seguimiento del petrolero ruso Universal, sancionado por Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido, ha entrado en una fase de incertidumbre en las últimas horas, en medio de versiones contradictorias sobre su destino final y un contexto energético cada vez más crítico para Cuba.

Datos de monitoreo marítimo del sitio marinetraffic.com, correspondientes a hace apenas 21 horas sitúan al buque en coordenadas 31.077833 N, -51.449000 W, en pleno Atlántico Norte. Desde ese punto, la distancia en línea recta hasta La Habana es de unos 3.175 kilómetros (1.714 millas náuticas), lo que lo coloca todavía a varios días de navegación de la isla.

Sin embargo, el elemento que más llama la atención no es solo su posición, sino su comportamiento. Según el sistema AIS, el Universal navegaba a una velocidad de 3.4 nudos (unos 6.3 km/h) con rumbo 323 grados, es decir, hacia el noroeste con ligera inclinación al norte.

Este vector no apunta directamente al Caribe ni a Cuba, sino que sugiere una trayectoria que, al menos momentáneamente, se aleja de una ruta directa hacia la isla.

Si el buque corrigiera su rumbo en este momento y navegara directamente hacia La Habana manteniendo esa velocidad constante de 3.4 nudos, el recorrido de aproximadamente 1.714 millas náuticas le tomaría unas 504 horas, es decir, alrededor de 21 días de navegación continua. Este cálculo es hipotético y no contempla cambios de velocidad, corrientes marinas ni maniobras operativas habituales en este tipo de travesías.

Este cambio o ambigüedad en el rumbo ocurre en un momento clave. Autoridades rusas han reiterado en los últimos días su disposición a continuar enviando petróleo a Cuba, e incluso han confirmado que el Universal transporta un segundo cargamento tras el arribo en marzo del Anatoly Kolodkin.

No obstante, expertos energéticos han advertido que estos envíos apenas cubren entre siete y diez días de consumo en la isla, muy por debajo de sus necesidades reales.

Además, estimaciones previas situaban la llegada del Universal al Caribe —y potencialmente a Cuba— alrededor del 29 de abril, una previsión que contrasta ahora con su rumbo actual y su baja velocidad, factores que aumentan las dudas sobre si podrá cumplir ese cronograma.

A la luz del marco regulatorio estadounidense y su aplicación reciente, tampoco puede descartarse un factor geopolítico detrás de la incertidumbre acerca del destino del Universal.

La Licencia General 134A de la OFAC excluye explícitamente a Cuba de cualquier transacción con petróleo ruso bajo jurisdicción estadounidense, y precedentes recientes como el desvío del buque Sea Horse sugieren que la presión indirecta de Washington puede alterar rutas en alta mar.

Aunque la administración de Donald Trump permitió de forma puntual la llegada del Anatoly Kolodkin por razones humanitarias, ese permiso respondió a una decisión política específica y no a un cambio estructural en las sanciones.

En este contexto, algunos analistas no descartan que Estados Unidos haya enviado señales —formales o informales— para frenar o condicionar la descarga del Universal, lo que podría explicar tanto la ausencia de destino declarado como su comportamiento errático en el Atlántico.

En paralelo, la crisis energética en Cuba se ha agravado hasta niveles sin precedentes. El propio gobierno ha reconocido que solo dispone de combustible suficiente para operar al 50 % de la demanda, mientras los apagones continúan afectando a millones de personas.

La dependencia casi total del crudo ruso, tras la caída del suministro venezolano y la suspensión de ventas desde México, ha dejado al país en una situación extremadamente vulnerable.

A esto se suma otro factor de riesgo: la reciente caída en la producción petrolera rusa, la mayor en seis años, que podría comprometer la capacidad de Moscú para sostener estos envíos en el tiempo.

En este contexto, el comportamiento del Universal adquiere una relevancia estratégica.

La falta de un destino declarado en los sistemas de navegación, su velocidad reducida y un rumbo que no apunta claramente al Caribe alimentan las dudas sobre si el buque se dirige efectivamente a Cuba, si está ajustando su ruta por razones operativas o si enfrenta algún tipo de presión o restricción en alta mar.

Por ahora, la trayectoria del petrolero sigue siendo un interrogante abierto. Y para Cuba, cada hora de incertidumbre en el Atlántico se traduce en más presión sobre una crisis energética que no da tregua.

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Iván León

Licenciado en periodismo. Máster en Diplomacia y RR.II. por la Escuela Diplomática de Madrid. Máster en RR.II. e Integración Europea por la UAB.





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Iván León

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