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El general de Ejército Raúl Castro reapareció este Primero de Mayo en La Habana sosteniendo un libro con firmas de la campaña “Por la Patria”, en una de las imágenes más simbólicas del decadente acto propagandístico organizado por el régimen.
La escena, difundida en las redes sociales de Presidencia, tuvo lugar durante el desfile oficialista en el Malecón de La Habana, donde la cúpula del poder intentó escenificar una pretendida unidad en medio de la profunda crisis económica y social que atraviesa el país, y que dejó imágenes de una escasísima asistencia, quizás la más baja de toda la historia de 67 años de dictadura.
El libro forma parte de una campaña propagandística con la que el régimen asegura haber recogido más de seis millones de firmas, presentadas como muestra de respaldo popular.
Sin embargo, esa narrativa contrasta con reportes de baja asistencia en algunas marchas, críticas sobre la falta de libertades y cuestionamientos a la autenticidad de la participación ciudadana.
El evento también estuvo rodeado de polémica en redes sociales, donde numerosos cubanos reaccionaron con burlas al discurso oficial, mientras la prensa estatal intentaba proyectar una imagen festiva mediante selecciones cuidadas de imágenes y videos.
Incluso se denunciaron retoques en fotos oficiales y un esfuerzo evidente por controlar la percepción pública del acto.
En ese contexto, la imagen de Raúl Castro —visiblemente envejecido según varios análisis— sosteniendo el libro de firmas adquiere un fuerte peso simbólico de final de un régimen que la familia Castro erigió en 1959 y parece no encontrar "continuidad" en medio de la debacle económica actual.
Más allá del gesto, la página del libro que mostró el general permite identificar con claridad a varios de los firmantes, revelando la composición interna de ese supuesto “respaldo”: una mezcla de altos dirigentes políticos, mandos militares, cuadros del Partido Comunista y figuras utilizadas dentro del aparato propagandístico del régimen.
Estos son los nombres que aparecen en la primera hoja del registro:
Raúl Castro Ruz — General de Ejército; figura central del poder en Cuba
Miguel Díaz-Canel Bermúdez — Presidente de la República
Roberto Morales Ojeda — Secretario de Organización del Comité Central del PCC
Salvador Valdés Mesa — Vicepresidente de la República
Roberto Legrá Sotolongo — General de Cuerpo de Ejército; jefe del Estado Mayor General de las FAR
Yuniasky Crespo Baquero — Jefa del Departamento Ideológico del Comité Central del PCC
Nemesia Rodríguez Montano (“la flor carbonera”) — Figura simbólica de la narrativa oficial
Mario Felipe Sabines Lorenzo — Gobernador de Matanzas y primer secretario del PCC en la provincia
Humberto Camilo Hernández Suárez — Jefe del Departamento de Política de Cuadros del Comité Central del PCC
José Antonio Carrillo Gómez — General; jefe de la Dirección Política de las FAR y miembro del Comité Central del PCC
Raúl Villar Kessel — General de División; jefe del Ejército Central
Caridad Meyvis Estévez Echeverría — Primera secretaria de la UJC
Lis Cuesta Peraza — Funcionaria y esposa de Miguel Díaz-Canel
Aylín Álvarez García — Rectora de la Escuela Superior del Partido “Ñico López”; ex primera secretaria de la UJC
Marieta Poey Zamora — Funcionaria del aparato político-administrativo
Gerardo Hernández Nordelo — Coordinador nacional de los CDR
Antonio Álvarez Blanco — Primer coronel; jefe de la Sección Política del Mando Central de las FAR
Bienvenido Roig Chirino — Primer secretario del PCC en Ciénaga de Zapata
Yurién Estévez Gutiérrez — Presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Ciénaga de Zapata y diputado
Oslay Díaz Pagés — Coordinador de Alimentos en Pedro Betancourt
Liudmila Álamo Dueñas — Vicejefa del Departamento de Atención al Sector Social del Comité Central del PCC
Otros cuatro nombres — No identificados por resultar ilegibles en la imagen
La lista refleja una composición cuidadosamente estructurada: cúpula política, altos mandos militares, aparato ideológico del Partido Comunista, cuadros territoriales y figuras simbólicas.
Más que un simple registro de firmas, el documento mostrado por Raúl Castro funciona como una representación visual del sistema de poder en Cuba, en un momento en que el régimen intenta reafirmar control y legitimidad frente a un creciente descontento social.
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