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El aparato propagandístico del Partido Comunista de Cuba (PCC) llegó tan lejos en su campaña «Mi Firma por la Patria» que colocó mesas con planillas en las entradas de la Feria dominical agropecuaria de la Plaza del Tenis, en Matanzas, donde miles de ciudadanos acuden cada semana a comprar alimentos básicos.
El hecho fue denunciado en redes sociales por el perfil DIAZ CANEL SIN GAO, testigo del suceso, que además describió la escena como «una cosa totalmente enfermiza», señalando que el departamento de propaganda del PCC actúa sin importar los recursos materiales gastados, con tal de cumplir la tarea «al costo de cualquier sacrificio».
La campaña, lanzada el 19 de abril por Yuniasky Crespo Baquero, jefa del Departamento Ideológico del Comité Central del PCC, buscaba recolectar firmas en respaldo a la Declaración «Girón es hoy y es siempre», presentada oficialmente como un movimiento espontáneo de la sociedad civil.
La intrusión no se limitó a Matanzas. Damaris Armas relató en redes sociales que en la candonga de Santa Clara también recogieron firmas, «iban puesto por puesto», según sus palabras.
Los comentarios de ciudadanos cubanos reflejaron una mezcla de indignación e ironía ante la situación.
Ami Lapinga escribió: «Dizque si firmabas te daban una jabita. Vacía pero jabita».
Maria Fleites fue más lejos en su advertencia: «En cualquier momento mandan a la bodega arroz de donación y ponen un libro de firmas, si no firmas no te lo dan, son capaces de todo, como si esa mierda tuviera algún significado».
El comentario de Fleites no era descabellado. Un audio filtrado en mayo expuso la frase «Firma o pide la baja» como mecanismo de presión en centros laborales, y directivos de empresas estatales fueron presionados para garantizar al menos el 80% de firmas entre sus trabajadores bajo amenaza de despido.
Sergio Quintana ofreció una lectura más analítica del operativo: «Una manera más de saber la cantidad de seguidores que tienen haciendo encuestas para ver el nivel de aceptación».
No todos cedieron. La cubana Claudia González se negó públicamente a firmar declarando: «Mi dignidad no tiene precio».
En Cárdenas, Matanzas, vecinos también reportaron resistencia ante las presiones para suscribir el documento oficial.
Opositores como José Daniel Ferrer, de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), y Manuel Cuesta Morúa calificaron la campaña de «farsa» y «coerción masiva», cuestionando su legitimidad en un país con apagones crónicos, escasez severa y un PIB contraído 23% desde 2019.
El 1 de mayo, el régimen anunció haber recolectado 6,230,973 firmas —más del 56% de la población total de Cuba, incluyendo niños y ancianos— que fueron entregadas simbólicamente a Raúl Castro y Díaz-Canel durante el acto central del Día del Trabajo en La Habana.
Preguntas frecuentes sobre la campaña "Mi Firma por la Patria" en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Qué es la campaña "Mi Firma por la Patria" en Cuba?
La campaña "Mi Firma por la Patria" es una iniciativa organizada por el Partido Comunista de Cuba (PCC) para recolectar firmas en apoyo a la Declaración "Girón es hoy y es siempre". Se presenta como un movimiento espontáneo de la sociedad civil, pero en realidad está dirigida por el PCC y busca legitimar al gobierno en medio de una crisis económica y política.
¿Cómo está reaccionando la población cubana a la campaña de firmas?
La reacción de la población cubana ha sido de indignación y resistencia. Muchos ciudadanos denuncian presiones para firmar y utilizan las redes sociales para expresar su rechazo a la campaña, calificándola de farsa y coerción masiva. Algunas personas se niegan a firmar, afirmando que su dignidad no tiene precio.
¿Qué métodos utiliza el régimen cubano para recolectar firmas?
El régimen emplea métodos coercitivos para recolectar firmas, incluyendo presiones laborales y amenazas de despido. Las firmas se recogen en centros de trabajo, escuelas y comunidades, y se reportan casos de chantajes y engaños para obtener adherencias. Estos métodos reflejan un patrón de coacción institucional en todo el país.
¿Qué consecuencias podría tener negarse a firmar en la campaña "Mi Firma por la Patria"?
Negarse a firmar puede implicar consecuencias personales o económicas, como la pérdida del empleo, la cancelación de becas o plazas universitarias, y otras represalias. Estas presiones reflejan la falta de libertad política y la coerción que enfrentan los ciudadanos cubanos.
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