Régimen cubano asegura que trabaja para construir «una realidad diferente»

Mientras el régimen habla de construir «una realidad diferente», la isla enfrenta apagones, escasez de medicamentos, deterioro de los servicios públicos y más de un millar de presos políticos, una brecha cada vez más visible entre el discurso oficial y la vida cotidiana de los cubanos.



Una vista de la "realidad diferente" de Cuba y Ernesto Soberón Guzmán © Instagram / @mvallejotv - oncubanews.com
Una vista de la "realidad diferente" de Cuba y Ernesto Soberón Guzmán Foto © Instagram / @mvallejotv - oncubanews.com

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El representante permanente del régimen cubano ante las Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, afirmó en una entrevista exclusiva con la cadena panárabe Al Mayadeen que Cuba trabaja para construir «una realidad diferente», un sistema que preserve los «logros alcanzados desde 1959» y brinde las mejores condiciones a su población.

La frase es el último eufemismo en una larga cadena de formulaciones del discurso oficial cubano —«democracia diferente», «rara dictadura», o «dictadura del pueblo»— que buscan presentar el régimen de partido único como una vía política legítima, mientras en la práctica el aparato represivo no cesa de "construir una realidad" dolorosa para decenas de miles de familias.

La "realidad diferente" que describe el régimen también se refleja en sus prioridades económicas. Mientras hospitales enfrentan escasez de medicamentos, equipos médicos deteriorados y largas listas de espera para cirugías, el Estado ha destinado durante años importantes recursos a la construcción de hoteles y proyectos turísticos controlados por conglomerados militares.

El contraste resulta evidente para los cubanos que sufren apagones prolongados, falta de agua potable, crisis del transporte público y un sistema de salud cada vez más deteriorado, pese a que el discurso oficial insiste en presentar esos sectores como conquistas de la llamada "revolución".

Otra expresión de esa "realidad diferente" es la brecha creciente entre la élite gobernante y la población. Mientras altos funcionarios, empresas vinculadas al poder y sectores privilegiados tienen acceso a divisas, comercios abastecidos y mejores condiciones de vida, millones de cubanos sobreviven con salarios insuficientes, enfrentan una inflación descontrolada y dependen de remesas o de la emigración de familiares.

La narrativa oficial habla de justicia social e igualdad, pero la vida cotidiana muestra una sociedad marcada por profundas desigualdades, pobreza creciente y la salida masiva de ciudadanos que no encuentran perspectivas de futuro en la Isla.

A estas "realidades diferentes" no se refirió Al Mayadeen, porque no es un medio neutral: el propio Miguel Díaz-Canel lo identificó como «socio natural» del régimen en su estrategia de comunicación internacional, junto a Sputnik y Cubadebate, para combatir la «agresión comunicacional» contra Cuba. La entrevista a Soberón es, por tanto, un producto de esa estrategia propagandística.

Mientras el diplomático habla de construir «una realidad diferente», Prisoners Defenders contabilizó 1,260 presos políticos en Cuba en abril de 2026, y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos registró 3,179 acciones represivas y 529 detenciones arbitrarias solo en 2025.

El Observatorio Cubano de Conflictos documentó más de 11,000 protestas y acciones cívicas ese mismo año, un aumento de más del 25% respecto a 2024. La «realidad diferente» que construye el régimen es, en esencia, la perpetuación de un sistema cuya Constitución declara el socialismo «irrevocable» en su artículo 4.

En la entrevista, Soberón Guzmán describió una Cuba sometida a «una guerra económica con impacto humanitario severo» y advirtió sobre un «riesgo real de agresión militar» de Estados Unidos. Explicó que el bloqueo petrolero impuesto el 29 de enero redujo drásticamente el suministro de combustible: «Cuba necesita ocho petroleros al mes. En cinco meses recibimos uno».

Sin embargo, el funcionario del régimen también invocó el desfile del 1 de mayo como prueba de respaldo popular masivo, asegurando que «medio millón de personas en La Habana y más de seis millones en toda la isla» salieron a las calles. Sin embargo, la prensa independiente describió el acto como una movilización forzada con baja asistencia espontánea y fuerte presencia de seguridad.

El diplomático calificó de «calumniosas» las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Raúl Castro por el derribo de avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, y afirmó que buscan crear una brecha entre el gobierno y el pueblo. Los cargos formales fueron presentados el 20 de mayo por un gran jurado federal en Miami.

En el cierre de la entrevista, Soberón Guzmán pidió al mundo: «Lo único que pedimos es: dejen vivir a Cuba. Dejen que el pueblo cubano avance y construya su propio futuro». La fórmula se alinea con la afirmación del propio Díaz-Canel en julio de 2024 ante la Asamblea Nacional: «nunca aceptaremos como válida la mascarada de democracia» de Estados Unidos.

“No me estés diciendo que la culpa es del gobierno ineficiente, del gobierno brutal o dictadura... ¿Cuál es la dictadura que hay en Cuba?”, preguntaba Díaz-Canel el 12 de julio de 2021. “La dictadura que es para que todo el mundo esté un poco mejor, la dictadura que hacemos para todos. Esa es la dictadura...”,

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