¿Quién habló con los 11 millones de cubanos? Soberón asegura que todos respaldan al régimen

El representante permanente ante la ONU aseguró que la mayoría de los cubanos está lista para defender la "revolución". La declaración vuelve a situar a la población como protagonista involuntaria de una narrativa de confrontación que el régimen ha utilizado durante décadas para legitimarse y aferrarse al poder.



Ernesto Soberón Guzmán Foto © misiones.cubaminrex.cu

El representante permanente de Cuba ante Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, volvió a recurrir a uno de los argumentos más habituales de la narrativa oficial del régimen: presentar al pueblo cubano como un bloque monolítico dispuesto a cerrar filas con la llamada "revolución" frente a cualquier amenaza externa.

Durante una entrevista concedida a la cadena Al Mayadeen, el diplomático afirmó que "la mayoría del pueblo cubano está dispuesto a defenderse si alguien intenta invadir nuestro país" y aseguró además que "todo el pueblo cubano volvió a salir a las plazas y a las calles" para respaldar a la "revolución" y a su líder histórico, Raúl Castro.

Las declaraciones llegan acompañadas de otra acusación recurrente del discurso oficial: la existencia de un supuesto plan de agresión militar de Estados Unidos contra Cuba. Según Soberón, Washington estaría construyendo un pretexto para justificar una intervención y ha tratado de presentar a la isla como una amenaza para la seguridad estadounidense.

El mensaje del funcionario vuelve a colocar a los cubanos en el centro de una narrativa de confrontación que el régimen ha utilizado durante décadas para legitimar su permanencia en el poder.

La afirmación de que "la mayoría" o incluso "todo el pueblo" está dispuesto a defender la "revolución" plantea una cuestión evidente: ¿quién autorizó a Soberón a hablar en nombre de once millones de cubanos?

A lo largo de los años, dirigentes y portavoces del régimen han recurrido repetidamente a expresiones como "el pueblo cubano apoya", "el pueblo cubano respalda" o "el pueblo cubano está dispuesto a resistir", sin que existan mecanismos libres, plurales y verificables que permitan medir realmente el apoyo ciudadano a esas posiciones.

El discurso tampoco deja espacio para quienes piensan distinto. Bajo esa lógica, los millones de cubanos que han emigrado, los opositores, los activistas, los presos políticos, los ciudadanos que han participado en protestas o simplemente quienes rechazan el sistema quedan excluidos de la definición oficial de "pueblo".

Para el régimen, estos millones de cubanos solo importan en tanto predique el "amor", remitan remesas, inviertan o viajen a Cuba y se alojen, compren y "gocen" en sus hoteles, tiendas y timbiriches. Para lo demás, "no son cubanos", o son "mal nacidos por error".

Las palabras de Soberón resultan especialmente llamativas porque no se limitan a reivindicar apoyo político, sino que sugieren una disposición colectiva a participar en un eventual escenario de confrontación militar.

La tesis de que los cubanos están preparados para defender la "revolución" ante una invasión ha sido utilizada históricamente por el castrismo para reforzar la idea de una nación permanentemente asediada y justificar políticas de movilización, control social y sacrificio en nombre de la soberanía.

Sin embargo, asumir que toda una sociedad comparte esa disposición supone ignorar la diversidad de opiniones existente dentro y fuera de la isla. También implica atribuir a millones de personas una voluntad que nunca ha sido expresada mediante procesos democráticos libres.

Al insistir en que "todo el pueblo" está listo para afrontar el desafío, Soberón Guzmán no solo habla en nombre de los cubanos. También reafirma una narrativa según la cual el régimen y la nación son una misma cosa: una idea que durante décadas ha servido para presentar cualquier crítica al sistema como una agresión contra Cuba y cualquier discrepancia como una traición a la patria.

En ese contexto, la pregunta sigue siendo la misma que cada vez que un dirigente cubano invoca la unanimidad nacional: ¿cuántos cubanos comparten realmente esa disposición y cuántos simplemente nunca han tenido la oportunidad de expresarse libremente sobre ella?

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Iván León

Licenciado en periodismo. Máster en Diplomacia y RR.II. por la Escuela Diplomática de Madrid. Máster en RR.II. e Integración Europea por la UAB.






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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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