
El economista cubano independiente Pedro Monreal publicó este sábado un hilo de cinco tuits en su cuenta de X en el que cuestionó uno de los pilares conceptuales del paquete de 176 medidas económicas aprobado por el régimen: la anunciada transición hacia un «modelo de planificación financiera».
En el primer mensaje, Monreal sostuvo que «la vaguedad conceptual es uno de los rasgos centrales de las 176 medidas, que no constituyen un diseño de reforma». A su juicio, la referencia a una planificación financiera «funciona como retórica política y oculta aquello que no se pretende cambiar».
Sin embargo, el economista subrayó que esa formulación no representa un cambio de paradigma y recordó que el documento de 'Conceptualización del modelo económico y social cubano', actualizado en 2021, define expresamente la planificación centralizada como «la categoría rectora, definitoria del sistema de dirección».
Según Monreal, el rasgo esencial del modelo no es si la planificación utiliza mecanismos materiales o financieros, sino que el Estado mantiene la conducción centralizada de toda la economía.
A partir de ahí desarrolló el núcleo de su argumento y afirmó que hablar de una transición hacia la planificación financiera únicamente supone un cambio de énfasis en los instrumentos empleados por el Estado, no una transformación del modelo.
En ese sentido, recordó que el propio documento de Conceptualización ya contemplaba el empleo de instrumentos directos e indirectos de regulación económica sin abandonar la dirección consciente de la economía por parte del aparato estatal.
Monreal profundizó en esa idea al señalar que un mayor uso de indicadores monetarios, fiscales, financieros y de rentabilidad no implica una retirada del Estado, sino una forma distinta de ejercer el control. La planificación continúa existiendo, pero mediante palancas financieras en lugar de la asignación física de recursos.
Con cierta dosis de ironía, Monreal invirtió el clásico concepto de Adam Smith sobre «la mano invisible del mercado» para hablar de «la mano invisible del Estado»: bajo la apariencia de una mayor utilización de señales de mercado, sostuvo, el poder político seguiría decidiendo la asignación de recursos mediante mecanismos financieros cuya lógica continúa subordinada a la planificación central.
El economista concluyó cuestionando la falta de precisión del nuevo concepto. A su juicio, el gobierno no aclaró si la llamada planificación financiera constituye un modelo estable o si representa un paso hacia una economía mixta de mercado. Esa indefinición, afirmó, revela un pragmatismo apresurado que deja abiertas las principales interrogantes sobre el rumbo económico del país.
La crítica se inscribe en una secuencia sostenida de análisis del economista sobre el paquete aprobado el 18 y 19 de junio de 2026 en sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, presentado por el primer ministro Manuel Marrero Cruz como «la mayor reforma estructural desde el Período Especial de los años 90».
Desde el primer momento, Monreal advirtió que las 176 medidas son un «monstruo» o «híbrido deforme» que introduce elementos de mercado sin reconocer sustantivamente la propiedad privada ni garantizar un Estado de derecho independiente.
En análisis anteriores, el economista calificó la medida 9 como «antiobrera» por vincular los salarios estatales a la «capacidad financiera» de las empresas, y alertó sobre las nebulosas del paquetazo en materia cambiaria, señalando que las medidas 99 y 100 no especifican el régimen de cambio ni la referencia para una eventual devaluación del peso cubano.
También advirtió que la combinación de las medidas 117 y 118 podría encarecer la cesta básica, y denominó al recién creado Instituto Nacional de Activos Empresariales Estatales (INAEES) el «sepulturero de empresas públicas» por centralizar el poder económico en lugar de descentralizarlo.
El análisis de este sábado llega en un contexto de creciente escepticismo ciudadano sobre la capacidad real del régimen para ejecutar cambios estructurales, con apagones generalizados, escasez de alimentos y combustible, éxodo masivo de población y un PIB que el propio gobierno proyecta que crecerá apenas 1% en 2026.
Monreal ha señalado en reiteradas ocasiones que el modelo económico cubano sigue anclado en enfoques de planificación de tipo soviético de los años 60 que ya fracasaron en la URSS, y que Cuba ha intentado reformas similares en múltiples ocasiones —el Período Especial de los 90, los Lineamientos de Raúl Castro de 2011 a 2016— sin abandonar jamás el control centralizado.
«Las cuentas no cuadran y el gobierno quiere hacer ver que no es un problema de matemáticas, sino de voluntad», resumió el economista en junio.
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