El Consulado General de Rusia en La Habana envió una carta oficial a Yaritza González Turcas comunicándole el supuesto fallecimiento de su hermano Yusbel González Turcas, un ciudadano cubano que en realidad se encuentra vivo y en cautiverio ucraniano desde el verano de 2025.
Así lo denunció el programa ucraniano de rendición voluntaria «Quiero Vivir» (Хочу Жить), que compartió en sus redes sociales la carta enviada por las autoridades rusas a la familia del ciudadano cubano.
El documento, firmado el 14 de julio por Alexei Nekrasov, cónsul general interino de Rusia en La Habana, lleva el número de registro 9 y expresa: «Lamentamos informar que hemos recibido una notificación sobre el fallecimiento de su hermano, Yusbel González Turcas, durante la Operación Militar Especial en Ucrania. Les ofrecemos nuestras más sinceras condolencias».
González Turcas, nacido el 31 de julio de 1973, fue reclutado por el ejército ruso y enviado al frente de Kupyansk, en el este de Ucrania, donde fue utilizado como «abridor»: término con el que las fuerzas rusas designan a los soldados extranjeros enviados de primeros al asalto para que el enemigo abra fuego y revele sus posiciones.
Esta táctica inhumana es conocida como "asalto de carne" (мясные штурмы) o "trituradora de carne", un término que describe la táctica militar de enviar oleadas masivas y constantes de soldados a ataques frontales casi suicidas, desgastando al enemigo a costa de un número masivo de bajas propias.
La publicación de «Quiero Vivir» incluyó un video como prueba de vida del mercenario atrapado. «Mi nombre es Yusbel González Turcas. Nací el 31 de julio de 1973, soy de Cuba y actualmente estoy en el centro de prisioneros de guerra número uno», dice el prisionero
Acorde a las autoridades ucranianas y los registros rusos hackeados por la inteligencia de ese país, desde la firma del contrato hasta la captura de González Turcas transcurrieron menos de 30 días, lo que ilustra la escasa formación que Rusia proporciona a los mercenarios extranjeros antes de lanzarlos al combate.
A pesar de que González Turcas lleva más de un año en cautiverio, el Ministerio de Defensa de Rusia lo tiene registrado administrativamente como fallecido. En ese tiempo, el cubano ha concedido repetidas entrevistas y ha recibido visitas de representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja, quienes también le han hecho llegar cartas de su familia,
Su hermana Yaritza intentó gestionar ante las autoridades rusas la inclusión de su hermano en las listas de intercambio de prisioneros, pero recibió negativas sistemáticas.
«Su hermana, tratando de incluir a su hermano en las listas de intercambio de las autoridades rusas, solo recibió evasivas, ya que el Ministerio de Defensa de Rusia simplemente lo reconoció como muerto», señaló «Quiero Vivir» en su publicación.
El programa ucraniano dirigió su denuncia directamente a la embajada rusa en La Habana: «Estamos publicando este video con Gonzales específicamente para el personal de la embajada rusa en La Habana. Usted es responsable de los que reclutó y envió a su muerte.»
El caso se enmarca en un patrón documentado de abandono institucional doble: Moscú borra administrativamente a los mercenarios extranjeros capturados para evitar negociar su intercambio, mientras el régimen cubano mantiene silencio absoluto y no notifica formalmente a las familias.
Por su parte, La Habana no ha publicado ninguna cifra oficial sobre cubanos reclutados, muertos o en cautiverio en Ucrania.
«Quiero Vivir» ha identificado al menos 1,028 cubanos en las filas del ejército ruso, con 93 muertes confirmadas nominalmente hasta enero de 2026.
Otros casos de desamparo documentados incluyen a Jonathan Lázaro González Cosme, Yoan Viondi Mendoza y José Antonio Ramón Garcias (?), cuyos familiares en Cuba tampoco han recibido respuesta de las autoridades cubanas ni rusas.
Según datos del proyecto ucraniano, el 42% de los mercenarios extranjeros reclutados por Rusia muere en los primeros cuatro meses tras firmar contrato, una estadística que refleja el uso sistemático de estos hombres como carne de cañón en el frente.
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