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La guerra de Rusia contra Ucrania se ha convertido en una trampa mortal para los miles de extranjeros reclutados por el Kremlin, entre ellos decenas de cubanos.
Un nuevo informe del centro ucraniano Хочу Жить (Quiero Vivir), acompañado de un gráfico estadístico, revela que el 42 % de los mercenarios mueren durante los primeros cuatro meses después de firmar contrato con el ejército ruso.
Los datos, elaborados a partir del análisis de miles de expedientes de combatientes extranjeros caídos en combate, confirman lo que Kiev ha denunciado reiteradamente: Rusia utiliza a los reclutados de otros países como “carne de cañón”, tropas de asalto sin entrenamiento ni protección adecuada, lanzándolos al frente en misiones suicidas.
Una esperanza de vida de cuatro meses
El gráfico difundido por el centro ucraniano muestra un patrón estremecedor. Las muertes se disparan desde el primer mes de servicio y alcanzan su punto máximo en el segundo, con más de 400 bajas registradas.
En apenas 120 días, casi la mitad de los mercenarios han muerto, desaparecido o desertado. A partir del quinto mes, la cifra desciende bruscamente y se estabiliza en niveles más bajos, reflejando que pocos logran sobrevivir más de medio año en el frente ruso.
“Los mercenarios se usan como carne de cañón; firman un contrato, reciben un uniforme y un fusil (a veces ni eso), y son enviados de inmediato al frente”, denuncia el informe.
La publicación advierte también a quienes consideran alistarse en las Fuerzas Armadas rusas buscando un “salario rápido”: “Es un billete de ida sin retorno”.
Cubanos entre los más vulnerables
La advertencia ucraniana cobra especial relevancia para Cuba, país que ha visto multiplicarse los casos de ciudadanos reclutados por Rusia desde 2023.
En fechas recientes, el mismo centro ucraniano difundió una lista con 54 cubanos muertos en combate, identificados con nombre, unidad y fecha de fallecimiento.
La mayoría había firmado sus contratos en 2024 y murió pocos meses después, confirmando exactamente el patrón descrito por el informe: un promedio de vida militar inferior a cuatro meses.
El caso de los cubanos expone además una doble tragedia: la económica y la moral. Muchos fueron engañados con promesas de salarios en divisas o ciudadanía rusa, y hoy sus familias, en la isla, no han recibido compensación alguna ni noticias sobre la repatriación de los cuerpos.
El régimen de La Habana, que sí decretó duelo oficial por los 32 cubanos muertos en Venezuela junto a Nicolás Maduro, mantiene un silencio absoluto sobre los caídos en Ucrania, negando incluso la existencia del reclutamiento.
Un negocio con la muerte
Para Ucrania, los datos reflejan la deshumanización total de la estrategia militar rusa. “Ningún comandante se preocupa por la vida de su personal. Mucho menos si son extranjeros”, afirma el comunicado del centro Quiero Vivir.
Los mercenarios, añade, son utilizados en ataques de asalto, operaciones de limpieza o misiones de reconocimiento sin retorno.
El informe recuerda que incluso los corresponsales de guerra rusos han comenzado a admitir cifras de pérdidas “monstruosas”, que superan los cientos de miles de muertos, entre ellos miles de extranjeros de países pobres que se dejaron tentar por el “dinero largo” o fueron enviados por la fuerza.
En este contexto, Cuba aparece retratada como una de las naciones que más víctimas aporta entre los reclutados latinoamericanos.
La guerra de Putin, librada a diez mil kilómetros de la isla, ya ha dejado decenas de familias cubanas rotas y un silencio oficial que pesa tanto como las muertes mismas.
Mientras Moscú promete dinero y ciudadanía, y La Habana calla, las estadísticas hablan solas: cuatro meses. Esa es la esperanza de vida promedio de un mercenario extranjero al servicio del ejército ruso.
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