El ingreso promedio por línea móvil en Cuba cayó de 133 dólares en 2018 a apenas 31 dólares en 2024, según reveló la presidenta ejecutiva de la estatal Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), Tania Velázquez, en el pódcast oficialista Desde la Presidencia, moderado por el gobernante Miguel Díaz-Canel.
Pero más allá del titular, la afirmación ha encendido un debate necesario: ¿los ingresos realmente cayeron por fraude y “secuestro de recargas internacionales”? ¿O estamos ante un síntoma más de una estructura estatal rígida, desconectada de la realidad tecnológica y económica de la isla?
Para ilustrar sus argumentos, Velázquez presentó una gráfica donde se observa el desplome de ingresos, en paralelo con un crecimiento imparable del tráfico de datos móviles, que pasó de 22 petabytes en 2018 a 855 en 2024. La directiva dijo que las cifras correspondían a ingresos mensuales por línea, lo que despierta serias dudas.

Captura de pantalla/Youtube/Presidencia Cuba
Con casi ocho millones de líneas móviles activas en el país, como reconoció recientemente la ministra de Comunicaciones Mayra Arevich, eso significaría ingresos anuales por encima de los 2,900 millones de dólares, una cifra desproporcionada para una economía asfixiada por sanciones, inflación y escasez crónica de divisas.
La explicación más lógica es que Velázquez confundió cifras mensuales con ingresos anuales. En ese caso, los ingresos totales de ETECSA rondarían los 600 millones en 2018 y unos 240 millones en 2024, mucho más coherentes con estimaciones previas y con el comportamiento económico del sector telecomunicaciones en Cuba.
¿Quién tiene la culpa?
Según la presidenta de ETECSA, el “secuestro” de las recargas internacionales y el fraude son los culpables del desplome. Afirmó que el 80% de los ingresos en divisas dependía de las recargas enviadas desde el exterior y que estas han sido desplazadas por recargas nacionales en moneda nacional CUP, un fenómeno que, según ella, fue “inducido” y no responde a la voluntad de los usuarios.
Pero esta lectura omite factores clave: la opacidad en la gestión empresarial, los elevados precios de los servicios, el déficit de calidad y el propio diseño de promociones y políticas de recarga que han empujado a los usuarios a buscar alternativas más accesibles. ¿Puede considerarse fraude todo ingreso que no controle ETECSA? ¿O es simplemente una respuesta popular a la falta de opciones?
Paradójicamente, la caída en ingresos contrasta con el crecimiento sostenido de usuarios y servicios. Según información publicada por la propia ETECSA en su sitio web, entre 2016 y 2020 la empresa experimentó un salto notable en infraestructura y adopción digital:
- 2016: Se alcanzan los 4 millones de líneas móviles.
- 2017: Se lanza Nauta Hogar y el portal de Páginas Amarillas.
- 2018: Comienza el acceso a internet por datos móviles y se alcanzan los 5 millones de líneas.
- 2019: Llega la 4G a clientes prepagos; se alcanzan 6 millones de líneas y se logra el 100% de digitalización nacional.
- 2020: Transfermóvil supera el millón de usuarios.
Pero el pasado 2024, las estadísticas reflejaron, según informó el periódico oficialista Escambray:
- Casi 8 millones de cubanos acceden a la telefonía móvil, de los cuales el 94% está conectado a internet.
- El consumo promedio de datos móviles por persona ya alcanza los 9,9 GB mensuales.
- Se ampliaron las capacidades de la red 4G, creció la conectividad internacional y aumentó el número de hogares con acceso a internet a 283 mil.
- El gobierno opera 263 portales digitales y trabaja en una nueva plataforma de gestión digital bajo el nombre Soberanía, que promete transparencia y participación popular.
Todo esto contradice la idea de una infraestructura “asfixiada” y apunta, más bien, a una desconexión entre la política tarifaria, el modelo de gestión empresarial y las verdaderas necesidades tecnológicas del país.
Al ser ETECSA un monopolio, las fallas de gestión, el desfase tarifario y la opacidad en la contabilidad impactan directamente en los ingresos sin que haya un contrapeso institucional que obligue a corregir el rumbo.
El discurso oficial apunta hacia afuera: al fraude, al embargo, a mecanismos inducidos. Pero los datos publicados por la propia empresa y el gobierno cuentan otra historia. Una en la que los cubanos se conectan más, buscan soluciones alternativas, presionan desde abajo por una transformación digital y lo hacen pese a las trabas, no gracias a ellas.
La caída de ingresos de ETECSA no refleja una falta de demanda, sino una crisis de confianza en su modelo. Porque en un país donde casi todos están conectados, lo que no cuadra, además de la gráfica, es el relato.
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