Manuel González, uno de los mejores pilotos de Cuba Foto © Cortesía del entrevistado

El Picha, uno de los mejores pilotos de Cuba

Manuel González (Camagüey, 1945). Uno de los mejores pilotos de Cuba, donde desafió la autoridad paterna para hacerse aviador y fue salvado por Celia Sánchez Manduley cuando un burócrata extremista lo quiso echar de su hábitat natural. Su soleo no fue nada prometedor porque los nervios provocaron que olvidara meterle presión al acelerador del AN-2 y casi se le acaba la pista, pero reaccionó a tiempo y se fue al aire en el momento preciso.

Combina su jubilación activa como agricultor en una pequeña finca en las afueras de La Habana con la escritura de sus memorias aéreas, el cariño a la única nieta que vive en Cuba, estar pendiente de los hijos y nietos que viven en Estados Unidos, y dos vasitos de güisqui, su trago preferido, a la caía de la tarde.

Un apasionado de la aviación, Alex Díaz, fue quien me puso tras el humo del Teniente Coronel (r) Manuel González, pero si intenta buscarlo con ese nombre, pocos podrán darle una pista fiable porque su nombre del Carné de Identidad es apenas conocido.

Si pregunta a los aviadores cubanos por Picha de mono o El Picha, no dudarán en decir que voló casi todos los aviones y algunos helicópteros y que, con su maestría aérea, consiguió que los soviéticos lo contrataran como Piloto probador en sus fábricas.

El Picha accedió a hablar con CiberCuba, pero advirtiendo que contaría poco porque quiere reservar las mejores historias para su libro; hecha la advertencia, voló recto y nivelado sobre nuestras preguntas, con tanta tranquilidad como aquella vez en que tuvo que regresar a Gander y aterrizar con muy baja visibilidad porque al gigante IL-76 que comandaba se le averió el motor tres, poco después del despegue... 

Paracaidista en la URSS / Foto: Cortesía del entrevistado

¿Cómo te hiciste piloto?

Me vinculé cuando regrese de la Alfabetización, en el 61, primero en Ciudad Libertad y luego me mandaron a la escuela de la base de San Julián, en Pinar del Río; donde convivíamos buenos y malos, pero, en 1963, iba en un camión que volcó y me declararon mutilado de guerra con una pensión de cien pesos.

Pero fui a ver a Celia Sánchez y ella me salvó porque ordenó que me reintegraran a la escuela y pude terminar los estudios de piloto sin mayores dificultades, aunque en mi primer vuelo los nervios me jugaron una mala pasada y olvidé que para despegar el AN-2 hay que meterle presión al acelerador y por poco se me acaba la pista.

Reaccioné a tiempo y me fui al aire y ya volé y aterricé sin mayores problemas, eso fue en el viejo aeropuerto de Santa Fe.

IL-14 / Foto: Alberto - Jetphoto Net

De los aviones que has volado, ¿en cual te has sentido más cómodo; cuál te pareció el mejor y en cual te sentiste menos cómodo?

En todos me he sentido bien, todos los disfrute a plenitud y en todos hice buenas trastadas porque para mi volar es una diversión, con responsabilidad, y quizá por eso he librado bien en los momentos malos.

Ten en cuenta que he volado AN-2, IL-14, hice el curso del IL-18, volé el IL-62, el IL-76 y algunos helicópteros, empezando por el MI-4.

¿Cuántas horas de vuelo acumulaste en total? ¿Tienes varices en las piernas?

Acumulé 17 mil horas de vuelo, no tengo varices ni padezco de nada hasta el momento, pese a mi edad.

IL-76 MD / Foto: Pierre Lacombe - Jetphoto Net

¿Cuál ha sido tu maniobra aérea más arriesgada?

Varias, pero las contaré en el libro... bueno una vez, estaba en Gánder (Canadá) esperando un IL-76 que venía de Europa, pilotado por Marino Fuentes y Gerardo Rodríguez, el Sabana, de Ingeniero de vuelo. Me entregaron el avión que estaba normal en todos sus parámetros y habían volado bien hasta allí, pero las condiciones meteorológicas en Gander estaban bastante malas, pero decidí salir para La Habana.

A 17 mil 500 pies se fue el generador de corriente alterna del motor tres, la turbina empezó a perder aceite y, por la lista de Emergencia, había que parar el motor y, regresar al aeropuerto indicado, que era Gánder, que estaba de madre y, para empeorar todo, había visibilidad Cero en la pista 31 y tuve que hacer un aterrizaje por ILS (Instrumentos); lo hice y aquí estoy contándotelo, pero en el libro contaré más cosas de ese vuelo.

El ATC de Nueva York me ofreció aterrizar en uno de sus campos, pero yo le di las gracias y le dije que regresaba a Gánder; el hombre, que era muy profesional, me advirtió que allí las condiciones eran muy malas; pero aterricé por la 31.

El Ingeniero de vuelo, cuando conseguiste aterrizar casi con visibilidad cero, te comentó algo...

Me dijo: ¡De pinga, capitán!, ahora ya se porque mi mamá me dijo que volando con usted no iba a tener mucha vida.

Alex Díaz me contó que, cuando llegaste con tu gente a Angola para recoger unos AN-26, te sacaron un corito que decía: Llegó la banda de Picha e mono, para llevarse los dos Antonov...

Angola fue del coño de su madre, aquellos aviones llevaban año y medio sin volar; pero los revisé y dije, si arrancan, nos lo llevamos volando y nos lo llevamos... pero eso quiero contarlo en el libro.

Y como piloto probador en las fábricas soviéticas

Eso es volar aviones señoritos, los sacan de fábrica y tu tienes que volarlos; es una sensación única porque vas pendiente de muchos detalles, pero volando, que es lo que me gusta.

Avión que sale de la fábrica y tu lo estrenas, eso es como cuando uno se empataba con una jevita nueva; ¡a gozar que se cayó el tete!

¿Has sido feliz volando?

¡Súper feliz!, si puedes, ponlo con mayúsculas porque, volando, he sido el hombre más feliz del mundo y eso que tengo fama de loco, de arriesgado. Cuando volví de Angola, me asignaron un Lada, que pagué de mi bolsillo; y la gente en San Antonio (base aérea) empezó a decir: El loco este a los quince días es cadáver, y aquí estoy con 75 abriles, sin un rasguño y fundiéndome dos güisquicitos por las tardes, que es mi bebida preferida.

El Picha con su bebida favorita / Foto: Cortesía entrevistado

He sido arriesgado, pero prudente.

¿Cómo ves la aviación cubana actualmente y cómo podría transformarse?

Muy mal; difícil transformarla, al menos que haya un cambio económico; si puedes, pon económico con mayúsculas.

Si pudieras pilotar ahora mismo un avión, ¿cuál elegirías y a donde volarías?

Un Cessnita o un Champion de Aeronca; e iría a México de paseo y a Miami, a ver a los hijos y los nietos y luego volvería a La Habana para seguir ocupándome de la mujer, de la nieta y de la finquita.

Manuel González con parte de su familia / Foto: Cortesía del entrevistado

 

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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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