Campesinos cubanos Foto © ACN

Campesinos cubanos dejan de sembrar por subida de precios de combustible, agua y electricidad

Los productores agropecuarios de la provincia de Mayabeque se han sumado a las numerosas críticas de campesinos en la isla sobre el alza de los precios del combustible, el agua y la electricidad, provocada por el llamado "Ordenamiento económico", decretado en enero

Un video del canal oficialista TeleMayabeque reveló el descontento de los cosechadores con los precios actuales y reveló que campesinos que antes eran vanguardias en la producción tienen ahora fincas y tierras sin sembrar porque "no les da la cuenta pagar una hora de agua a 475 pesos", afirma uno de los entrevistados.

"El combustible a 15 pesos está muy caro", dijo Iván Hernández, un productor de Melena del Sur.

"Cuando hacemos una relación del costo del kw contra la hora de agua que le sale al productor para regar, y le sumas el coste de la fuerza de trabajo, estamos hablando de productores que en el día vana tener un gasto de 2 o 3 mil pesos, según la capacidad del motor con el que rieguen y la distancia en que esté el agua que llega al cultivo", declaró Yasiel García, también de Melena del Sur.

"Como mi rendimiento no era el óptimo, sube el precio de venta, y por lo tanto tengo que sembrar más para obtener la misma producción. Mi ingreso sigue fijo, pero mis costos aumentan y la masa de utilidad no es la misma", se quejó.

No es la primera vez que la prensa oficial recoje las quejas de los productores. El pasado  22 de marzo el periódico Trabajadores también publicó testimonios acerca de cómo han aumentado los costos de producción en el campo como resultado de los nuevos ajustes de la Tarea Ordenamiento.

Allí se menciona el incremento de la tarifa eléctrica, los gastos adicionales para la adquisición del combustible, así como los salarios acrecentados que deben pagar por la contratación de la fuerza de trabajo. Son costos de producción que, en general, no se recuperan debido a los topes de precios minoristas fijados por las autoridades.

El resultado de todo esto es el aumento de precios y costes, que afectan la producción de alimentos en un momento de grave desabastecimiento.

Otros cooperativistas han criticado la venta de aperos y piensos en moneda libremente convertible (MLC), una inversión de difícil amortización debido a que el Estado compra en pesos los productos de los campesinos, y a veces tarda meses para liquidar los pagos.

Sobre el tema de los precios de los servicios en la Agricultura, la Ministra de Precios, Meisi Bolaños Weiss, anunció recientemente en el programa Mesa Redonda una reducción en el costo de la tarifa eléctrica para el riego y otros gastos de la actividad agropecuaria en Cuba, que aún no se ha hecho efectiva.

La información dada por la ministra fue que habría "una disminución de la tarifa eléctrica para regadíos y otras actividades de la producción agropecuaria de entre un 28 y 25%". Pero no aclaró en qué casos se aplicaría an esos porcientos y a partir de qué fecha serían efectivos los descuentos.

Ese mismo día, la televisión estatal emitió un reportaje en el que la presidenta de una cooperativa de Santi Spíritus explicaba cómo su unidad productiva quebraría con la nueva tarifa eléctrica. "Tuve que pedir un crédito para pagar la electricidad, pero por mucho amor que le tenga yo a la tierra, esto no lo puedo resistir. Tendré que desistir si no cambian el precio", aseguró la productora.

El pasado viernes, el Primer Ministro cubano, Marino Murillo, aclaró que la medida tendría un carácter retroactivo desde el primero de enero. Pero hasta el momento los precios siguen siendo los mismos, con el consiguiente aumento del costo y las afectaciones en la producción de alimentos para la población, precisamente en momentos de crisis de desabastecimiento de alimentos.

Algo parecido pasó en Sancti Spiritus, donde los campesinos se quejan de que el incremento de las facturas de electricidad repercute negativamente en los niveles de producción agropecuaria de la provincia.

Y en Granma, donde en febrero los productores de los complejos agroindustriales arroceros (CAI), Yara y Río Cauto, en la provincia de Granma, están muy molestos por los bajos precios impuestos a este alimento esencial en la dieta de los cubanos. Allí se produce el 35 por ciento de todo el arroz de la isla y desde el comienzo del ordenamiento ha aumentado drásticamente el precio de todos los insumos.

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