La última ocurrencia de un funcionario en la televisión estatal cubana, que pidió a la población reducir o incluso abandonar el consumo de arroz, papa y pastas, desató una tormenta de indignación en redes sociales.
También respondió el humorista Ulises Toirac, quien puso ironía y furia a un sentimiento que atraviesa hoy a millones de cubanos: el hartazgo frente a un poder que no logra producir comida y, además, pretende culpar a la gente por tener hambre.
Desde su cuenta de Facebook, Toirac recordó con mordacidad los tiempos en que el humor debía "hilar muuuuyyy fino" para sobrevivir a la censura, y contrastó esa etapa con la ligereza con la que ahora -en "una situación alimentaria que da deseos de llorar"- un burócrata se permite dictar qué debe comer el pueblo.
El comediante no ocultó su estupor: "¡Y resulta que hoy en día viene cualquiera y en medio de una situación alimentaria que da deseos de llorar, se le ocurre decir que no hay que comer tanto arroz ni papa ni spaghettis…", escribió.
Lejos de aceptar la tesis de que esos alimentos "no son propios" de Cuba, Toirac desmontó el argumento desde la historia y la cultura nacional.
Recordó la condición mestiza y cosmopolita del país, formado por oleadas de africanos, europeos, chinos, árabes y latinoamericanos, que dejaron huella no solo en la música o la religión, sino también en la mesa.
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"Mis abuelos… ¡comían arroz, espaguetis y papas! ¿De qué costumbres habla él?", cuestionó, dejando en evidencia la desconexión entre el discurso oficial y la vida real.
Pero el núcleo de su denuncia fue aún más profundo: en la Cuba actual, la inmensa mayoría de la población ya no puede escoger qué comer.
"LA GENTE NORMAL de este país ya no ESCOGE lo que se va a comer. Escogen los privilegiados. La gente mete mano por lo que pueda", subrayó, señalando que hablar de "hábitos alimenticios" en un contexto de desabastecimiento crónico no solo es absurdo, sino ofensivo.

Por eso calificó la intervención televisiva como censurable y pidió, con sarcasmo y hartazgo, un mínimo de respeto: "Un respetico, por favor. Que ya se sabe que andan al pairo. ¡No den más señales, que la gente está que arde!".
Las palabras de Toirac se suman a una avalancha de reacciones que cuestionaron el intento del aparato estatal de trasladar la responsabilidad de la crisis alimentaria a la población.
En redes, activistas, periodistas y ciudadanos comunes ironizaron sobre la narrativa oficial que sugiere que el problema no es la improductividad del campo ni la falta de inversión, sino el hecho de que los cubanos "comen mal" o mantienen "hábitos equivocados".
Detrás de esta polémica está la intervención del doctor Roberto Caballero, miembro del Comité Ejecutivo Nacional de Técnicos Agrícolas y Forestales, quien en el programa televisivo "Cuadrando la Caja" afirmó que la soberanía alimentaria tropieza con la dieta de los cubanos.
Sostuvo que la papa no se adapta al clima y que el arroz es un hábito adquirido que puede cambiarse, llegando incluso a afirmar, con una sonrisa, que "ahora es más fácil que nunca introducir ese cambio" debido a la escasez, porque "cualquier cosa que le pongas a la gente en la placita camina".
El problema es que, como señalaron decenas de usuarios, ni el arroz, ni la papa, ni las supuestas alternativas "autóctonas" -malanga, yuca, boniato o ñame- aparecen con regularidad en los mercados.
Mientras tanto, los salarios se evaporan frente a la inflación, las tierras siguen cubiertas de marabú, las plagas avanzan sin control y los campesinos chocan contra un sistema que les impide vender libremente lo que producen.
En ese contexto, la sugerencia de "cambiar la dieta" suena a burla para familias que pasan horas buscando qué llevar a la mesa.
Por eso la reacción de Ulises Toirac resonó con tanta fuerza: no fue solo un chiste ni una descarga personal, sino un retrato del abismo entre la retórica oficial y la realidad cotidiana de un país donde, cada día, comer se ha convertido en un acto de supervivencia.
Preguntas frecuentes sobre la crisis alimentaria y las declaraciones de Ulises Toirac
¿Cuál fue la reacción de Ulises Toirac ante las declaraciones sobre el consumo de arroz y papa en Cuba?
Ulises Toirac respondió con ironía y furia a las declaraciones de un funcionario cubano que sugirió reducir el consumo de arroz y papa. Toirac criticó la desconexión del discurso oficial con la realidad de la población, que ya no puede elegir qué comer debido al desabastecimiento crónico.
¿Qué argumentos utilizó el funcionario cubano en sus declaraciones sobre los hábitos alimenticios?
El funcionario Roberto Caballero afirmó que los hábitos alimenticios de los cubanos, como el consumo de arroz y papa, son un obstáculo para la soberanía alimentaria. Argumentó que estos alimentos no se adaptan al clima cubano y que su producción genera más pérdidas que beneficios para el Estado.
¿Cómo han reaccionado los cubanos a las sugerencias de cambiar su dieta?
La sugerencia de cambiar la dieta ha sido recibida con indignación y sarcasmo por parte de la población cubana. Muchos critican que el discurso oficial intenta trasladar la responsabilidad de la crisis alimentaria a los ciudadanos, en lugar de reconocer los problemas estructurales del sistema agrícola estatal.
¿Por qué Ulises Toirac considera ofensivas las declaraciones sobre los hábitos alimenticios en Cuba?
Ulises Toirac considera ofensivas las declaraciones porque se realizan en un contexto de desabastecimiento crónico donde la mayoría de la población no puede elegir qué comer. Critica que hablar de "hábitos alimenticios" es absurdo y ofensivo cuando las opciones alimentarias son limitadas y controladas por privilegiados.
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