Gobierno pretende reeditar fracasado proyecto del Cordón de La Habana para recuperar tierras agrícolas



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Campesino cubano mira las tierras © Mesa Redonda
Campesino cubano mira las tierras Foto © Mesa Redonda

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El gobierno cubano anunció una "reedición" del llamado Cordón de La Habana, una franja de tierra en las afueras de la capital donde el dictador a fines de los 60 Fidel Castro desarrolló un fallido experimento de sembrar determinados cultivos para autoabastecer a la ciudad, y que terminó siendo un rotundo fracaso.

La emisora oficial COCO informó que los municipios habaneros de La Lisa, Boyeros, Marianao y Arroyo Naranjo han sido seleccionados para un programa de la Agencia de Desarrollo Agroindustrial con el fin de fomentar cultivos en suelos considerados altamente productivos.

Se trata de una experiencia piloto orientada al fortalecimiento de la intermunicipalidad para la gestión del crecimiento local en el sector agroindustrial, en zonas donde -reconoce el propio reporte- existen áreas de buena calidad que hoy permanecen sin cultivar.

La iniciativa, de acuerdo con el medio estatal, busca enfrentar la actual crisis alimentaria, que atribuye al recrudecimiento del embargo estadounidense, y forma parte de las acciones para garantizar la "resistencia", ante lo que describe como una amenaza de rendir al pueblo por hambre.

Según la información, los gobiernos locales tendrían acceso a herramientas científicas aplicadas a la agricultura y concentrarían los recursos disponibles para hacer producir la tierra.

El discurso oficial insiste en el encadenamiento productivo, la soberanía alimentaria y el fortalecimiento de los sistemas alimentarios locales, sin embargo, evita explicar por qué esas tierras llevan décadas abandonadas.

El tono celebratorio de la nota contrasta con la realidad del campo cubano actual, donde la producción agrícola atraviesa una crisis estructural marcada por controles estatales, escasez crónica de insumos, problemas de comercialización y un sistema de acopio que históricamente ha desestimulado la iniciativa campesina.

Un antecedente que pesa

El Cordón de La Habana fue lanzado en 1968 como un ambicioso plan para rodear la capital con cultivos, principalmente café de la variedad Caturra, además de frutales y otros productos. El objetivo era convertir el área periurbana en un cinturón verde capaz de autoabastecer a la ciudad.

Impulsado directamente por Fidel Castro, el proyecto movilizó a miles de trabajadores. Se calcula que diariamente participaban unos 25,000, lo que obligaba a cerrar centros laborales y educativos. En salarios se destinaron millones de pesos, sin contar los costos en transporte, servicios interrumpidos y maquinaria empleada.

Se sembraron millones de posturas de café (se habló incluso de producir suficiente para exportar), 14 millones de plantas de gandul, además de 531 kilómetros de cortinas rompevientos con eucaliptos y casuarinas.

El resultado fue muy distinto. El café no prosperó, las especies no se adaptaron adecuadamente (cítricos y frutales se plantaron en tierras bajas cercanas al mar) y la producción no alcanzó los niveles prometidos.

A la larga, el proyecto quedó como símbolo de voluntarismo económico y mala planificación técnica. Décadas después, Cuba destina más de 204,9 millones de dólares a la importación de alimentos y productos agropecuarios.

Entre la memoria y la realidad actual

Que hoy se anuncie el "rescate productivo" de ese mismo esquema plantea interrogantes sobre la repetición de estrategias que en el pasado no lograron sus objetivos.

La propia emisora reconoce que existen suelos de buena calidad que permanecen improductivos, una situación que evidencia la incapacidad del Estado para aprovechar tierras disponibles en un contexto de fuerte dependencia de importaciones alimentarias.

Mientras el discurso oficial habla de soberanía y autonomía, los mercados enfrentan escasez persistente de productos básicos.

La producción agropecuaria está limitada por un entramado de regulaciones, precios intervenidos y mecanismos de distribución centralizados que han generado desincentivos durante años.

El anuncio de un nuevo impulso al Cordón de La Habana llega en medio de una crisis alimentaria profunda.

La pregunta que queda en el aire es si la reedición de un experimento que inicialmente fue fallido, sin cambios estructurales en el modelo agrícola, podrá revertir una realidad marcada por campos sin sembrar, baja productividad y una población que depende cada vez más de importaciones para alimentarse.

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Preguntas frecuentes sobre la reedición del Cordón de La Habana

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¿Qué es el Cordón de La Habana y por qué fue un fracaso?

El Cordón de La Habana fue un proyecto agrícola impulsado en 1968 por Fidel Castro para rodear la capital cubana con cultivos que la autoabastecieran. Sin embargo, fue un fracaso debido a la mala planificación técnica y el voluntarismo económico. Las especies no se adaptaron bien y la producción no alcanzó los niveles esperados. Décadas después, Cuba sigue dependiendo de importaciones para cubrir sus necesidades alimentarias.

¿Por qué el gobierno cubano quiere reeditar el Cordón de La Habana?

El gobierno cubano busca enfrentar la actual crisis alimentaria mediante una "reedición" del Cordón de La Habana, intentando utilizar tierras consideradas altamente productivas que hoy están sin cultivar. La idea es fortalecer el sector agroindustrial local y reducir la dependencia de importaciones, aunque persisten dudas sobre la efectividad de repetir un esquema previamente fallido sin cambios estructurales en el modelo agrícola.

¿Cuáles son los principales obstáculos actuales para la producción agrícola en Cuba?

La producción agrícola en Cuba enfrenta obstáculos como controles estatales, escasez crónica de insumos y problemas de comercialización, lo que desincentiva la iniciativa campesina. Además, los mecanismos de distribución centralizados y los precios intervenidos complican aún más la situación, perpetuando una crisis estructural en el sector agrícola.

¿Cómo afecta el embargo estadounidense a la producción agrícola en Cuba?

El embargo estadounidense es frecuentemente citado por el gobierno cubano como una de las razones de la crisis alimentaria. El embargo limita las importaciones de insumos necesarios para la agricultura, como maquinaria y fertilizantes, dificultando la producción local. Sin embargo, críticos argumentan que el embargo no es el único responsable, ya que la falta de reformas internas también juega un papel significativo en la crisis agrícola.

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