Dos días después del fuerte rechazo popular a las nuevas medidas de ETECSA que encarecen y limitan las recargas en pesos cubanos, el gobernante Miguel Díaz-Canel rompió el silencio en redes sociales con un breve hilo en X (antes Twitter), donde prometió explicaciones y aseguró que el gobierno ha considerado a los sectores vulnerables. Pero sus palabras llegan tarde y suenan huecas ante el alcance del descontento.
“Hemos estado al tanto de las opiniones, críticas e insatisfacciones de nuestro pueblo con las medidas anunciadas por ETECSA”, escribió Díaz-Canel la mañana de este domingo, en lo que muchos usuarios consideran una respuesta tardía y evasiva ante el profundo malestar generado por el llamado “tarifazo”.
En su hilo, el mandatario insistió en que “el Gobierno Revolucionario trabaja por dar bienestar al pueblo, en medio del más criminal cerco”, apelando nuevamente al embargo como justificación para decisiones impopulares.
“Ninguna medida que limita beneficios nos agrada y es nuestro deber explicar exhaustivamente cada paso que se da”, agregó, sin ofrecer aún una explicación clara sobre por qué se adoptaron estas alzas en un momento de profunda crisis económica.
Como paliativo, Díaz-Canel aseguró que “se han trabajado opciones para los sectores más vulnerables, entre ellos nuestros queridos estudiantes”, aunque no precisó en qué consisten esas alternativas ni cuándo se implementarán. Anunció que estos temas serán abordados en un próximo episodio del espacio oficialista “Desde la Presidencia”.
Sin embargo, muchos cubanos han mostrado escepticismo frente a estas promesas. Los comentarios en redes sociales apuntan a una desconexión entre el discurso oficial y las penurias diarias de la ciudadanía, que ahora deberá enfrentar un nuevo golpe a su ya precario acceso a las telecomunicaciones.
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El paquete de medidas implica, en la práctica, una dolarización aún más agresiva del servicio móvil en la isla. A partir de ahora, los cubanos solo podrán recargar hasta 360 CUP al mes, una cifra ridícula frente al costo de los nuevos paquetes de datos que pueden superar los 11,000 CUP.
En paralelo, ETECSA promueve nuevos planes en dólares (USD) que solo pueden adquirirse con tarjetas internacionales o mediante el Monedero MiTransfer, dejando fuera a quienes no tienen acceso a remesas o ingresos en divisa.
Las tarifas "nacionales", que se mantienen en CUP, también se han disparado. Un plan de 15 GB cuesta el equivalente a casi cuatro veces el salario mínimo en Cuba, lo que lo convierte en un servicio prácticamente inaccesible para la mayoría de la población.
Pero lo que realmente sorprendió esta vez fue la reacción de sectores cercanos al propio oficialismo. En una señal poco común, organizaciones como la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y personas que siempre apoyan al régimen se mostraron abiertamente en contra del alza de tarifas.
Los integrantes de la FEU expresaron su “preocupación por el impacto directo que esta medida tendrá en el acceso de los estudiantes a la educación digital”. Incluso el periodista oficialista Lázaro Manuel Alonso, conductor de la televisión estatal, fue criticado por tratar de maquillar la decisión de ETECSA como una “actualización de ofertas comerciales”.
“Vamos a ser un poco más serios y no decir ofertas comerciales a la ligera. Estas no son ofertas comerciales, esto es un robo a mano armada. Un ataque más a gente que ya tiene bastante poco", respondió un usuario indignado al post del periodista.
Otros comentarios en redes cuestionaron el cinismo del monopolio estatal: “Te regulan tu dinero y abren la boca a los dólares, hipócritas”; “Esto supera la imaginación: un plan extra cuesta más que un salario mensual. ¿Qué queda para la gente de a pie?”.
En ese contexto, la respuesta de Díaz-Canel parece más un intento de control de daños que una verdadera rectificación. El hecho de que se pronunciara solo después del estallido de críticas da señales de un liderazgo reactivo y no proactivo, que sigue apostando por discursos genéricos mientras el malestar crece, tanto dentro como fuera de la Isla.
Preguntas Frecuentes sobre el Tarifazo de ETECSA en Cuba
¿Por qué ETECSA ha decidido limitar las recargas en pesos cubanos?
ETECSA ha limitado las recargas en pesos cubanos para maximizar las ganancias en divisas extranjeras, lo cual se enmarca en una estrategia del gobierno cubano para captar más dólares en medio de la crisis económica. La medida se presenta como una necesidad para sostener el servicio, pero ha sido ampliamente criticada por su impacto en el acceso de los cubanos a las telecomunicaciones.
¿Cómo afecta el tarifazo de ETECSA a los cubanos que no tienen acceso a divisas?
El tarifazo de ETECSA afecta gravemente a los cubanos que no tienen acceso a divisas porque limita su capacidad de recargar en moneda nacional y los obliga a pagar precios exorbitantes por servicios básicos de telecomunicaciones. Esto incrementa la brecha económica y digital entre quienes reciben remesas o tienen acceso a dólares y quienes dependen exclusivamente del CUP.
¿Qué respuesta ha dado el gobierno cubano ante el descontento por el tarifazo?
El gobierno cubano ha respondido al descontento prometiendo "sensibilidad" hacia sectores vulnerables, pero sin ofrecer soluciones concretas ni plazos claros para mejorar la situación. Las declaraciones de Díaz-Canel y representantes de ETECSA han sido criticadas por ser evasivas y tardías, sin abordar efectivamente las causas del malestar social.
¿Qué papel juega el embargo estadounidense en las justificaciones del gobierno cubano para el tarifazo?
El gobierno cubano utiliza el embargo estadounidense como justificación para las medidas impopulares, incluyendo el tarifazo de ETECSA. Díaz-Canel ha mencionado el "bloqueo" como una de las razones para las decisiones económicas, aunque muchos consideran que es una excusa para ocultar la ineficiencia y falta de planificación del régimen.
¿Qué impacto tiene el tarifazo de ETECSA en el acceso a la educación y el trabajo en Cuba?
El tarifazo de ETECSA impacta negativamente el acceso a la educación y el trabajo, ya que limita la conectividad necesaria para estudiar y trabajar de manera remota. Estudiantes y profesionales enfrentan dificultades para acceder a materiales educativos y herramientas de trabajo, profundizando la desigualdad en un país con ya escasas oportunidades económicas.
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