Pinar del Río con 19,000 hectáreas ociosas, mientras población sufre desabastecimiento crónico de alimentos

La provincia acumula más de 19,000 hectáreas de tierras sin producir. El Pleno del Partido Comunista en el territorio reconoció fallas estructurales en la gestión agrícola, la lentitud en la entrega de tierras y la falta de control en la comercialización. Las medidas no logran revertir una crisis que castiga cada día más al pueblo.



La tierra sin uso y los mercados vacíos siguen marcando la realidad del pueblo Foto © Juventud Rebelde

Este artículo es de hace 1 año

El Pleno del Comité del Partido Comunista de Cuba (PCC) en Pinar del Río confirmó que la provincia tiene más de 19,000 hectáreas (ha) de tierras ociosas, las cuales coexisten con mercados vacíos, una población que sufre desabastecimiento crónico y un autoabastecimiento municipal sin despegar, diagnóstico que ya no sorprende.

Aunque en los últimos dos años se entregaron más de 50,000 ha, esto no se tradujo en un aumento significativo de la producción, debido a trabas burocráticas y falta de estímulos reales, admitió el delegado de la Agricultura en el territorio, Yoel Hernández.

“Si queremos lograr que las personas pidan tierras y produzcan, tenemos que mejorar la demora en la entrega de las mismas, porque ello puede desestimular a quienes las solicitan”, reconoció Hernández en un raro momento de autocrítica reflejado en el periódico oficial Guerrillero.

Según el informe presentado, persisten deficiencias graves en el funcionamiento de las organizaciones de base del Partido en el sector agrícola. Se habla de acciones “de aseguramiento político”, pero no se traduce en alimentos en los puntos de venta.

Yamilé Ramos Cordero, primera secretaria del PCC en la provincia, admitió que varios municipios tienen reservas sin explotar y que la acuicultura sigue siendo una asignatura pendiente, en una provincia que no logra garantizar proteína para la dieta básica.

Ramos aseguró que en el municipio de Guane se “logran incrementar las libras per cápita que se colocan a disposición de la población, a partir de que existe una mayor presencia de alimentos en los mercados y en los puntos de venta”.

En este sentido, la secretaria del PCC en Guane María Luisa Valdés Malagón, se refirió a la aplicación de 32 medidas disciplinarias relacionadas con relacionadas con la producción de leche, carne y frijol, así como la fiscalización de la tierra y el ganado, las cuales parecen más castigos aislados que soluciones de fondo.

El gobernador provincial Eumelin González Sánchez intentó maquillar la crisis destacando “avances” en la contratación, pero apuntó otro problema estructural: se contrata más, pero no se comercializa en igual proporción.

A eso se suma el mal vínculo con los productores, la falta de acompañamiento técnico y científico, y la desconexión con las verdaderas necesidades de quienes producen. Muchos siguen sin cobrar por lo entregado o enfrentan atrasos en insumos como el frijol. Y con la bancarización forzosa como nuevo obstáculo, el panorama solo empeora.

Al respecto, la primera secretaria del PCC en la provincia prometió “buscar soluciones” a la impopular bancarización obligatoria que tanto rechazo genera entre los campesinos.

Ramos mencionó la siembra de arroz con especialistas vietnamitas y el papel del Grupo Empresarial Tabacuba en la producción de alimentos. Al cierre del encuentro, no faltaron las felicitaciones oficiales a los productores, pero sin medidas concretas para activar los miles de hectáreas improductivas o garantizar precios justos.

Un proyecto agrícola conjunto entre Cuba y Vietnam avanza en el municipio de Los Palacios, en la provincia de Pinar del Río, con la meta de sembrar 1,000 ha de arroz. La iniciativa, liderada por la empresa vietnamita Agri VMA, busca convertir a la región en una zona arrocera de alta tecnología, en el enésimo intento del régimen de producir alimentos.

Cuba atraviesa una de las peores crisis alimentarias en décadas, marcada por el desabastecimiento crónico, la caída de la producción agrícola nacional y la dependencia casi absoluta de importaciones que el país ya no puede costear.

La escasez de productos básicos como arroz, leche, harina o aceite ha convertido la alimentación diaria en una lucha constante para millones de cubanos. Las largas colas, los mercados vacíos y el encarecimiento desproporcionado de los alimentos en el sector informal son parte del día a día en una población que sobrevive con salarios que no alcanzan para cubrir ni una cuarta parte de la canasta básica.

Las causas de esta emergencia son múltiples: la ineficiencia estructural del sistema agropecuario estatal, la falta de insumos y combustible, la dolarización de muchos productos esenciales y la caída estrepitosa de la producción nacional.

A ello se suma el impacto de las sanciones del embargo estadounidense, los desastres naturales y la falta de reformas profundas e integrales en el sistema agropecuario.

Por otra parte, el agravamiento de la crisis energética ha dejado una estela de pérdidas en zonas tabacaleras de Pinar del Río como Consolación del Sur, donde productores reportan más de 385 hectáreas de tabaco arruinadas por la falta de riego y una merma del 21% en la producción planificada.

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