
El regreso a clases en el sur de Florida estará marcado este año por la ansiedad de muchas familias inmigrantes, que temen que la intensificación de las medidas migratorias afecte la seguridad y estabilidad de sus hijos en las escuelas.
De acuerdo con un reportaje de El Nuevo Herald, en el condado de Miami-Dade, donde más de 82,000 alumnos son estudiantes de inglés y muchos provienen de familias con estatus migratorio mixto, padres y docentes reconocen que la preocupación es más alta que nunca.
Algunos padres, como Roselia, madre indocumentada de cuatro hijos, admiten que evitan participar en actividades escolares por miedo a ser detenidos.
“Vamos de casa al trabajo y del trabajo a casa”, señaló, explicando que teme que un día sus hijos regresen de la escuela y no la encuentren.
El temor se alimenta de casos recientes, como el de Catalina, madre colombiana detenida junto a su esposo y separada de sus hijos, estudiantes de kínder y tercer grado, quienes fueron deportados a Colombia.
“Estaban muy bien... felices... estudiando”, dijo Catalina por teléfono al Herald desde el centro de detención.
Abogados y defensores de inmigrantes alertan que programas como el 287(g), que autoriza a las fuerzas locales actuar como agentes de inmigración, aumentan la posibilidad de detenciones, incluso en el trayecto escolar.
Aunque los distritos de Miami-Dade y Broward afirman no tener registros de agentes de ICE ingresando a escuelas, la ley permite su entrada con orden judicial o consentimiento.
Educadores como César García, profesor de secundaria en la Academia iPrep en el centro de Miami, dicen que ya discuten protocolos para proteger a los estudiantes en caso de que agentes se presenten los oficiales en un centro educativo.
Organizaciones como el Hope Community Center y la Coalición de Inmigrantes de Florida recomiendan a las familias preparar documentos de tutela y actualizar contactos de emergencia para prevenir la separación de padres e hijos.
“Es un fenómeno generalizado, sienten una gran angustia emocional, dijo Felipe Sousa-Lazaballet, director ejecutivo del Hope Community Center.
Líderes comunitarios y políticos, como la congresista Frederica Wilson, advierten que el miedo no debe impedir que los niños asistan a clases.
“Los estudiantes deberían estar seguros, protegidos y aprendiendo”, subrayó. Sin embargo, la falta de orientación clara sobre la actuación de las escuelas ante operativos migratorios mantiene la incertidumbre en muchas comunidades.
¿Cómo protegerse?
Recientemente, el abogado de inmigración Richard Hujber, con casi tres décadas de experiencia, advirtió que cada vez más clientes buscan asesoría para proteger a sus hijos y bienes.
El primer paso, asegura, es establecer una tutela legal mediante un tribunal de familia, un proceso que puede tomar meses y que conviene iniciar antes de cualquier arresto.
Otra recomendación clave es otorgar un poder notarial que permita a un cónyuge o persona de confianza manejar cuentas bancarias, propiedades o negocios en caso de detención.
También subraya la importancia de que todos los hijos cuenten con pasaporte vigente, sean ciudadanos o no, para poder reunirse con sus padres en el extranjero o visitarlos.
Asimismo, insta a conocer y ejercer los derechos frente a ICE, como que los agentes no pueden ingresar a un domicilio privado sin una orden judicial firmada por un juez.
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