Un exempleado del centro de detención Alligator Alcatraz, ubicado en los Everglades del estado de Florida, renunció tras solo 10 días de trabajo, tras ser testigo de abusos, negligencia médica y tratos degradantes contra migrantes.
Señaló que si bien en teoría, las personas detenidas no deberían permanecer allí más de dos semanas, en algunos casos llevan más de 25 días.
El extrabajador, quien en una entrevista con la televisora Univisión Noticias pidió mantener su identidad en reserva, describió un ambiente donde enfermos graves no reciben atención adecuada.
Señaló el caso de un joven con cáncer de colon sin la dieta ni las condiciones necesarias para su tratamiento, y otro con una herida abierta en el pie que podría costarle la pierna.
Afirmó que nunca vio un médico en el lugar, solo personal de enfermería o practicantes, y que las protestas de los detenidos por el trato recibido se saldan con traslados a celdas de castigo, a veces con golpes y marcas visibles.
El denunciante también acusó a algunos guardias que no hablan español de burlarse de los migrantes, insultarlos, empujarlos y gritarles incluso para acciones básicas.
Según dijo, las condiciones son peores que en prisiones federales de alta seguridad.
La desesperación, añadió, ha llevado a varios detenidos a expresar deseos de suicidio por no soportar la presión y las condiciones en que se encuentran.
Para el extrabajador, lo visto en esos días fue suficiente para abandonar el empleo y exponer públicamente lo que considera violaciones graves a los derechos humanos.
Días atrás, una exempleada de Alligator Alcatraz describió el lugar como “una perrera sobredimensionada” y denunció condiciones “inhumanas” en el trato a los detenidos.
“Es inhumana la forma en que mantienen a sus residentes”, afirmó Lindsey, quien trabajó durante una semana en la instalación antes de ser despedida tras contraer covid.
“No tienen luz solar. No hay un reloj. Ni siquiera saben qué hora del día es. No tienen acceso a duchas. Se duchan cada dos días o cada cuatro días”, relató.
Asimismo, el abogado de inmigración Víctor Martínez reveló que tuvo que esperar 10 días para que las autoridades aprobaran su solicitud de ingreso al polémico centro, donde actualmente representa a seis personas privadas de libertad.
El abogado también criticó la presencia de una cámara de vigilancia que registraba todo el encuentro con sus defendidos, lo que a su juicio vulnera el derecho a la confidencialidad entre cliente y representante legal.
Tales declaraciones coinciden con preocupaciones de activistas, familiares y otros exempleados con respecto a una instalación rodeada de denuncias por hacinamiento, falta de atención médica, mala alimentación y ausencia de privacidad.
Inaugurado en julio de 2025 en un antiguo aeropuerto de los Everglades, Alligator Alcatraz ha sido señalado por activistas y organizaciones de derechos humanos como un “campo de concentración” para migrantes.
Con capacidad para 2,000 detenidos, que se ampliará a 4,000, ha sido escenario de protestas, demandas judiciales y denuncias por condiciones inhumanas.
Un informe reciente de Human Rights Watch concluyó que casi el 72% de los detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) no tienen antecedentes penales.
La semana pasada una jueza federal en Miami, Kathleen Williams, ordenó la suspensión temporal de las obras de ampliación del centro por un periodo de 14 días, mientras se revisan denuncias de que el proyecto viola leyes ambientales federales.
La medida no impide que la instalación continúe albergando detenidos para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), pero sí prohíbe agregar nuevo relleno, pavimentar o levantar más infraestructura durante el periodo de restricción.
La decisión judicial fue en respuesta a la demanda presentada el pasado 17 de julio por grupos ambientalistas y por la tribu Miccosukee, quienes sostienen que el centro amenaza humedales protegidos y pone en riesgo años de inversión en la restauración del ecosistema de los Everglades.
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