
Vídeos relacionados:
El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, ofreció en Facebook un balance sobre la situación del sector tras las intensas lluvias que en los últimos días devastaron varias provincias orientales.
Aunque la información oficial detalla medidas puntuales para enfrentar el colapso de caminos, puentes y servicios, el panorama confirma una realidad más profunda: la vulnerabilidad de la infraestructura cubana es resultado de años de abandono y desatención gubernamental.
Rodríguez precisó que en Guantánamo permanecen suspendidas las salidas de Ómnibus Nacionales hacia Baracoa, con conexiones a Camagüey, Santiago de Cuba y La Habana, hasta tanto se pueda reanudar el tránsito en las carreteras.
En Maisí, el transporte también está detenido, y los pasajeros del tren nacional debieron ser trasladados en operaciones intermodales hacia Baracoa y Maisí.
Las lluvias provocaron deslizamientos en el viaducto La Farola, lo que obliga a limitar el tránsito nocturno.
Lo más leído hoy:
El puente alternativo de Imías sigue interrumpido y se trabaja en los accesos al puente de Yacabo. Para emergencias, se dispusieron ómnibus escolares y de la Empresa Provincial de Transporte en San Antonio, listos para evacuaciones.
En Santiago de Cuba, se prevé la activación de varios ramales ferroviarios: el ramal 1 ya se habilitó para permitir la entrada de trenes, el ramal Refinería entrará en funcionamiento para el traslado de combustible, y el 2 podría estar listo el 4 de octubre, si llegan los recursos prometidos.
A pesar de ello, las inundaciones mantienen fuera de servicio las áreas tecnológicas de la Empresa de Revisión Técnica Automotor (ERTA).
También se reportan cortes de caminos en Guamá y Baconao, donde la Unidad de Construcciones Militares y la ECOI 55 intentan restablecer el paso.
El ministro insistió en que se trabaja “sin descanso” para restablecer servicios, pero la magnitud de los daños supera la capacidad de respuesta.
Y no es casual: en cada temporal, el oriente del país queda a merced de su frágil infraestructura. Los desastres naturales se convierten en catástrofes sociales no solo por la fuerza de la lluvia, sino por años de problemas acumulados que el gobierno nunca ha resuelto.
Los reportes locales confirman la gravedad.
En Guantánamo, la crecida de ríos inundó comunidades como Hatibonico, Caimanera y San Antonio del Sur, con acumulados de hasta 657 milímetros en apenas 72 horas.
Calles y viviendas quedaron bajo el agua y miles de personas fueron evacuadas. La provincia suspendió las clases en todos los niveles.
En Santiago de Cuba, la depresión tropical dejó escenas dramáticas: barrios enteros bajo el agua, derrumbes de viviendas, deslizamientos de tierra y familias atrapadas en casas anegadas.
Vecinos del reparto Antonio Maceo reportaron que el agua llegó hasta el primer piso de los edificios, mientras otros se quejaron de filtraciones incluso en los pisos más altos.
La falta de drenaje, la precariedad de viviendas y el deterioro de las vías convirtieron cada aguacero en una amenaza.
En zonas como el Hoyo de Chicharrones y Perucho Figueredo, los deslizamientos arrasaron casas y mantuvieron en vilo a comunidades enteras. Comercios, restaurantes y calles como la Alameda y la Avenida Jesús Menéndez quedaron inundados.
Los testimonios desde las provincias reflejan un patrón repetido: cada fenómeno meteorológico desnuda la incapacidad del Estado para mantener y proteger la infraestructura básica.
El transporte, esencial para evacuar, abastecer y socorrer, se colapsa junto con los puentes, caminos y líneas férreas.
Aunque las autoridades repiten que “se trabaja en el restablecimiento”, lo cierto es que la población paga las consecuencias de años de abandono.
La crisis de transporte en el oriente tras las inundaciones no es un accidente aislado: es la consecuencia directa de un país que se hunde en cada tormenta porque el gobierno nunca resolvió los problemas cuando debía.
Preguntas frecuentes sobre la crisis de transporte en el oriente de Cuba tras las inundaciones
¿Cuál es la situación actual del transporte en el oriente de Cuba tras las inundaciones?
El transporte en el oriente de Cuba está severamente afectado debido a las recientes inundaciones, con rutas de ómnibus y trenes suspendidas y carreteras dañadas. En Guantánamo, las salidas de Ómnibus Nacionales hacia Baracoa están suspendidas, y el transporte en Maisí también está detenido. Las lluvias han causado deslizamientos en el viaducto La Farola y el puente de Imías sigue interrumpido.
¿Qué medidas está tomando el gobierno cubano para restablecer el transporte en las áreas afectadas?
El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, ha indicado que se trabaja "sin descanso" para restablecer los servicios. Se han activado ómnibus escolares y de la Empresa Provincial de Transporte para evacuaciones y se están habilitando ramales ferroviarios en Santiago de Cuba para el traslado de combustible. Sin embargo, la magnitud de los daños supera la capacidad de respuesta inmediata del gobierno.
¿Por qué es tan vulnerable la infraestructura de transporte en Cuba?
La vulnerabilidad de la infraestructura de transporte en Cuba se debe a años de abandono y falta de mantenimiento por parte del gobierno, lo que ha resultado en una red de carreteras y puentes en mal estado. Las lluvias recientes han dejado al descubierto esta fragilidad, exacerbando la crisis de transporte tras cada fenómeno meteorológico.
¿Cómo han afectado las inundaciones a la vida diaria de los habitantes del oriente cubano?
Las inundaciones han tenido un impacto devastador en la vida diaria de los habitantes del oriente cubano, con comunidades enteras como Hatibonico, Caimanera y San Antonio del Sur inundadas y miles de personas evacuadas. En Santiago de Cuba, barrios enteros están bajo el agua, con derrumbes de viviendas y deslizamientos de tierra, afectando gravemente la calidad de vida de los residentes.
¿Qué papel juega el gobierno cubano en la gestión de desastres naturales como las inundaciones?
El gobierno cubano ha sido criticado por su ineficaz gestión de desastres naturales, como las recientes inundaciones en el oriente del país. A pesar de las promesas de "trabajar sin descanso", la realidad es que la infraestructura sigue siendo insuficiente para prevenir o mitigar los impactos de estos eventos, dejando a la población expuesta a catástrofes sociales recurrentes.
Archivado en: