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Vecinos de varios barrios de Matanzas denunciaron que la escasez de agua potable se ha convertido en un negocio que los obliga a pagar miles de pesos por una pipa para poder abastecerse, mientras persisten cortes de suministro de semanas y meses, presuntas maniobras con las válvulas y fallas en equipos e insumos que nunca terminan de resolverse.
En redes sociales, jubilados y población en general denunciaron sus casos, donde expresan que cada dos semanas deben pagar una pipa para poder llenar el tanque de la casa. El precio alcanza ya un peso por litro de agua.
“Desde el 31 de enero en mi cuadra no llega ni una gota de agua… cobro 4,300 CUP de jubilación y 8,000 de un trabajo extra… pago 3,000 cada dos semanas. ¿Cómo seguir viviendo así?”, expuso un residente al describir la carga económica que supone sobrevivir sin servicio estable.
En la capital provincial y en municipios aledaños, los testimonios coinciden en que el desabastecimiento abre la puerta a cobros abusivos.
“Ayer tuve que pagar una pipa en 3,000 pesos… ¿hasta cuándo? Esto es abusivo”, dijo una vecina, mientras otro vecino reprochó que no llega el agua a las llaves en zonas bajas pese a los supuestos horarios de apertura.
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“Hace más de 15 días… ya ni sé… es un horror”. Para muchos, “ya eso se ha vuelto un negocio”, una percepción que, según relatan, se reafirma con cada jornada sin respuesta técnica ni cronograma claro de normalización.
Los reportes ciudadanos apuntan además a irregularidades operativas. En San Antonio de Cabezas, Unión de Reyes, vecinos piden que se documente la situación: llevan seis meses sin agua y aseguran que existen “negocios turbios en las llaves en los horarios de abrir para cada zona”.
¿Y el combustible para pipas?
También señalan que el combustible del grupo electrógeno “viene para una semana y dura dos días”, y que el combustible para pipas “gratis” “nunca se ve”, por lo que reclaman que “entrevisten al pueblo que es quien dice la verdad”.
“Hoy nadie da respuesta de dónde está la turbina ni en qué condiciones está”, añade la denuncia vecinal.
En áreas de la ciudad —como la calle San Carlos entre Salamanca y Santa Isabel— residentes afirman que el agua no llega “ni en la llave más bajita” y cuestionan si no se abren las válvulas o si hay interrupciones deliberadas de los ciclos.
La suma de cierres prolongados, fallas técnicas sin explicación y el recurrir forzoso a pipas alimenta la idea de que el desabastecimiento favorece a intermediarios y operadores informales, mientras los hogares asumen costos que superan con facilidad los ingresos mensuales de pensionados y trabajadores.
El malestar trasciende la queja puntual y se convierte en reclamo político. “Que revisen todo, yo no tengo agua hace 10 meses… hace falta que, como dice nuestro presidente, la voluntad que le piden tanto al pueblo se la pidan al gobierno”, exigió otra afectada, en alusión a la falta de respuestas verificables y a la necesidad de controlar tanto los procesos técnicos (turbinas, combustible, operación de válvulas) como los cobros asociados a la distribución alternativa por pipas.
Mientras tanto, familias vulnerables —jubilados, hogares con niños o enfermos— continúan pagando de su bolsillo para garantizar lo básico, en un circuito donde, según denuncian, fallan la planificación y la supervisión y prolifera el lucro con un servicio esencial.
La demanda inmediata de los vecinos es transparencia sobre el estado real de los equipos, cronogramas cumplibles de bombeo, control del combustible y regulación efectiva de las pipas, con seguimiento público de cada medida hasta que el agua regrese a las llaves.
Las justificaciones de la empresa
Según expuso el diario oficialista Girón, En la ciudad de Matanzas, la residente Adelfa María Cáceres Pérez, de la calle Salamanca No. 31016, entre Capricho y Buena Vista, relató que durante alrededor de ocho meses su vivienda y las de su entorno carecieron de agua potable.
“Ni siquiera llega a las cisternas cercanas a la acometida, que ni en los peores momentos dejó de entrar”. Reconoce una crisis generalizada en la provincia, pero señala que en zonas próximas “un día más que otro, aparece el líquido”.
Pide a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado que revise conexiones y que no se limite a explicar el problema por “afectaciones eléctricas”.
“Pedimos soluciones, no explicaciones, y mucho menos justificaciones”, escribió; “el agua potable hoy es un derecho de las personas”.
La empresa respondió a través de Luis Ojito Almeida, especialista de Atención a la Población de la UEB municipal, quien visitó a la remitente y atribuyó la escasez a “excesivas horas sin bombeo”, provocadas por la falta de energía eléctrica, lo cual impide la estabilidad del proceso.
Señaló que las pocas horas de corriente “no permiten la recuperación de las redes hidráulicas y, por consiguiente, que el agua llegue a las viviendas” y que, con el incremento del servicio eléctrico, el líquido “aunque poco, se ha hecho visible” en el domicilio de Cáceres Pérez.
Tras esa explicación, la vecina insistió en que “no existe sensibilidad para los problemas de la población” y que deben priorizarse “todas las acciones necesarias” para mantener “un bombeo mínimo”, sin esperar a indicaciones superiores.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis del Agua en Matanzas
¿Por qué los residentes de Matanzas están pagando tanto por el agua?
Los residentes de Matanzas pagan altos costos por el agua debido a la escasez prolongada, que ha dado lugar a un mercado negro donde el precio del agua se ha disparado. La falta de suministro regular obliga a muchas familias a depender de pipas privadas que cobran precios abusivos, lo que se convierte en un lujo inalcanzable para la mayoría.
¿Cuáles son las causas de la grave escasez de agua en Matanzas?
La escasez de agua en Matanzas se debe a fallas en los equipos de bombeo, interrupciones eléctricas y deterioro de la infraestructura hidráulica. Además, la crisis energética reduce el tiempo de operación de los sistemas, y los apagones constantes agravan la situación, dejándolos muchas veces fuera de servicio.
¿Cómo se está gestionando la distribución de agua en Matanzas?
La distribución de agua en Matanzas se está gestionando principalmente mediante pipas, debido a la ineficiencia de los sistemas de bombeo. Sin embargo, la frecuencia del suministro es irregular y no cubre la demanda de todos los barrios, lo que obliga a los residentes a buscar alternativas costosas o insalubres para obtener agua.
¿Qué medidas han tomado las autoridades para resolver la crisis de agua en Matanzas?
Las autoridades han prometido inversiones y mejoras en la infraestructura, pero los resultados aún no se han sentido en los hogares de Matanzas. Mientras tanto, se han intentado reparaciones parciales y se ha incrementado el uso de las pipas como medida temporal, aunque estas soluciones no han resuelto el problema de fondo.
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