Béisbol cubano, espejo de un país, cae al precipicio



Fracaso tras fracaso, situaciones inverosímiles, injusticias, indisciplinas, incapacidad, desorganización, pésimas decisiones... son el orden del día del béisbol en Cuba.

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Años, ¡décadas…! anduvo esta periodista por estadios y terrenos de béisbol en Cuba, en busca de una entrevista o un reportaje; y ganara quien ganara, la alegría se imponía. ¿Por qué? Sencillo: ¡había calidad, había competitividad, había una apasionada afición!

Hacer el equipo Cuba era la máxima aspiración, darlo todo en el juego era el pan nuestro de cada día; existía amor por la camiseta, la local y la nacional.

Lamentablemente, ya de eso no queda nada. Fracaso tras fracaso, situaciones inverosímiles, injusticias, incapacidad, pésimas decisiones es lo que prima.

No sería mentir ni exagerar si aseguramos que el mismísimo presidente de la Federación Cubana de Béisbol y comisionado nacional, Juan Reinaldo Pérez Pardo, es uno de los causantes del caos con su pésima gestión y su escaso conocimiento del deporte pasión de Cuba.

Cuando afirmo que la pelota cubana está cubierta de hechos “macabros” no exagero: violencia, indisciplinas, poca calidad, desinterés, desorganización... Directores separados de sus mandos, transportes que dejan “botados” a peloteros, directivos y árbitros…, ¡hasta robos! han signado esta temporada.

El asalto masivo ocurrido esta semana en el estadio “Victoria de Girón”, en Matanzas, dejó atónitos a todos. En plena madrugada, antes de un partido entre yumurinos y camagüeyanos, un grupo de individuos no identificados accedió al dugout y al vestuario local, perpetrando un saqueo sin precedentes: guantes personalizados, bates, protectores, spikes y efectos personales desaparecieron sin dejar rastro. Algunos jugadores quedaron únicamente con el uniforme con el que calentaban.


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Que un robo así ocurra en un espacio destinado al bienestar y la seguridad evidencia la precariedad que vive el pasatiempo nacional. Aunque las autoridades aseguran que se abrió una investigación “profunda” y que la seguridad se fortalecerá en todos los parques del país, pocos —o nadie— confía en ello.

Otro azote galopante es el transporte. El último suceso ocurrió también en Matanzas, donde los integrantes de los dos equipos, cuerpos de dirección y árbitros, después de una maratónica doble jornada, quedaron varados durante horas por falta de petróleo.

Sólo abastecieron los ómnibus con 30 litros para viajar de Varadero a Matanzas, pero ahí no apareció el resto del combustible y... ¡todo el mundo varado! Este fue solo un ejemplo. Ya se ha hecho normal ver los ómnibus de los jugadores rotos en la Carretera Central, Ocho Vías o en cualquier sendero: sin piezas de repuesto, sin neumáticos, sin baterías, sin petróleo…

La atención en los hoteles donde se hospedan los peloteros no es la misma de antes, sobre todo cuando analizamos la alimentación, muy distante de lo que necesita un atleta de alto rendimiento.

Así que no es de extrañar la fuga masiva de adolescentes y jóvenes rumbo a República Dominicana, para allí tratar de hacer el grado y contratarse en las Grandes Ligas y, si no, jugar en Asia, las ligas del Caribe, México, Canadá...¡En cualquier parte menos en Cuba!

Otros problemas asolan al béisbol cubano. ¿Qué decir de lo sucedido en Pinar del Río en mayo de 2024, cuando sancionaron al anotador principal José Andrés Ramos Aroche y al legendario Charles Díaz, quien fungía como comisario? El hecho involucró al árbitro Ricardo Campanioni, que trabajó bajo un nombre falso a pesar de la alerta dada por el propio Charles y el anotador, quienes increíblemente fueron separados de la Serie. El colmo fue que el veterano dirigente entregó audio y video con pruebas irrefutables de la veracidad de sus palabras, que jamás fueron consideradas.

Mientras la historia de nuestras Series Nacionales recoge dos sustituciones de directores en más de seis décadas (Roberto Ledo y Pablo Civil), en medio de la actual temporada, esa cifra se ha igualado. Primero fue la del mentor espirituano Eriel Sánchez, quien golpeó al comisario Miguel Rojas, en septiembre. Hace unos días, la separación de Eddy Cajigal del timón de las Avispas por registrar su quinto jugador impropio y, con ello, derrotas para los santiagueros.

Amén de todos estos problemas: incapacidad, malas decisiones, precariedad, violencia…, no escapan las condiciones cada vez peores de los estadios y sus terrenos.

El estadio de Jatibonico, el “Genaro Melero”, testigo de un play off espectacular entre La Habana y Las Villas en el año 1989, vio hace unos días cómo su césped era quemado por no tener los trabajadores de mantenimiento con qué cortarlo.

Los terrenos de los grandes estadios dan mucho que desear y las gradas, sin el debido mantenimiento, en muchos lugares representan un serio problema para los aficionados. ¡Ni qué decir del alumbrado! Prácticamente inexistente en toda la Isla.

Por supuesto que lo escrito aquí es sólo una parte de los males que aquejan a nuestro deporte insignia. Internacionalmente, donde antes éramos el UNO, ahora ocupamos el octavo lugar.

Malas decisiones muchas veces conducen a adversos resultados. Por ejemplo, para la 68 edición de la Serie del Caribe, a efectuarse entre el 30 de enero y el 7 de febrero de 2026 en Caracas, Venezuela, Cuba ya anunció que estará representada por el equipo Ciego de Ávila, campeón de la III Liga Élite; o sea, ¡seis meses después de obtener ese título!

El nivel del absurdo es tal que quienes conocen un poquito de béisbol cubano saben que ese equipo ganó, fundamentalmente, por refuerzos: Frederich Cepeda, Dennis Laza, Yordanis Samón, Rodolexis Moreno, Robert Luis Delgado, Leonelkis Escalante, los lanzadores Yankiel Mauris, José Grandales, Alex Guerra... ¡Vaya, un equipo de legionarios!

Ciego de Ávila, campeón de la III Liga Élite. Foto: RLH

Así que, mientras las selecciones que representarán a los otros países asistentes a la Serie del Caribe esperan a última hora por su campeón actual, que viajará reforzado, pero con tino; unos avileños que no son avileños representarán a la Mayor de las Antillas por ucase de una comisión anárquica.

El campeón de las otras naciones estará “caliente”, en plena curva ascendente del alto rendimiento... Cuba estará presente sin aliciente y frío, distante de la calidad que antaño poseía.

Para mí es sumamente difícil y triste reconocer la crisis que lacera a la pelota cubana, pero más triste es saber con certeza que, por el momento, no se vislumbra un cambio que la devuelva a la cima que nunca debió abandonar.

Preguntas frecuentes sobre la crisis del béisbol cubano

¿Qué incidentes recientes han afectado al béisbol cubano?

El béisbol cubano ha sido sacudido por numerosos incidentes recientes, incluyendo un robo masivo en el estadio "Victoria de Girón" de Matanzas, donde se sustrajeron pertenencias y equipo deportivo de los jugadores, y la suspensión de partidos debido a apagones que impidieron el descanso de los peloteros. Estos eventos reflejan un grave deterioro de la infraestructura y la seguridad en el béisbol cubano.

¿Cómo afecta la gestión del presidente de la Federación Cubana de Béisbol al deporte en la isla?

La gestión del presidente de la Federación Cubana de Béisbol, Juan Reinaldo Pérez Pardo, ha sido criticada por su incapacidad y malas decisiones, las cuales se consideran factores contribuyentes al caos actual en el béisbol cubano. Bajo su liderazgo, se han destacado problemas como la violencia, la desorganización y la falta de recursos, deteriorando aún más la calidad del deporte en el país.

¿Qué consecuencias está teniendo la crisis del béisbol cubano en los jugadores jóvenes?

La crisis del béisbol cubano está provocando una fuga masiva de talentos jóvenes, quienes buscan mejores oportunidades en países como República Dominicana. La falta de infraestructura adecuada, las malas condiciones de entrenamiento y la escasez de implementos han llevado a muchas familias a emigrar para que sus hijos puedan desarrollar una carrera profesional en el béisbol.

¿Qué problemas estructurales enfrenta el béisbol cubano actualmente?

El béisbol cubano enfrenta múltiples problemas estructurales, como el deterioro de los estadios, la falta de mantenimiento, problemas de transporte, inseguridad en los alojamientos de los jugadores y una administración deportiva ineficaz. Estos problemas han debilitado significativamente la competitividad y la calidad del deporte en la nación.

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos


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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




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