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El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia informó este 22 de diciembre que su titular, Serguéi Lavrov, sostuvo una conversación telefónica con el canciller venezolano, Iván Gil, en la que ambos expresaron su “seria preocupación” por la escalada de acciones de Washington en el Mar Caribe, que —según Moscú— amenazan la estabilidad regional y la navegación internacional.
De acuerdo con un comunicado oficial de la Cancillería rusa, Lavrov reafirmó el “apoyo integral y la solidaridad con la jefatura y el pueblo de Venezuela” en medio de las crecientes tensiones entre Caracas y Washington, marcadas por recientes maniobras militares estadounidenses cerca de las costas venezolanas y las advertencias del presidente Donald Trump contra el régimen de Nicolás Maduro.
“Los cancilleres coincidieron en la necesidad de mantener una estrecha coordinación en el plano bilateral y multilateral, principalmente en la ONU, para garantizar el respeto a la soberanía de los Estados y la no injerencia en sus asuntos internos”, añadió el ministerio ruso en su nota.
El respaldo de Moscú llega apenas una semana después de que el Kremlin acusara a Estados Unidos de “provocar deliberadamente” una crisis en el Caribe, y en medio de un endurecimiento del discurso de Washington hacia los aliados de Maduro.
Este lunes, Trump advirtió que si el mandatario venezolano “se hace el duro, será la última vez”, en una clara señal de que la Casa Blanca evalúa medidas más contundentes contra Caracas.
Venezuela, por su parte, ha intensificado sus contactos con Rusia, China e Irán, buscando apoyo político y militar frente a lo que califica como una “amenaza imperialista”.
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En noviembre, medios estatales venezolanos confirmaron conversaciones con Moscú sobre el posible suministro de misiles antiaéreos y cooperación tecnológica, mientras el Kremlin insistía en su “compromiso con la estabilidad y la seguridad del Caribe”.
Analistas internacionales consideran que la alianza entre Rusia y Venezuela forma parte de la estrategia del Kremlin para ampliar su influencia en América Latina y contrarrestar la política exterior de Washington en la región.
Sin embargo, el acercamiento entre ambos gobiernos ha sido criticado por opositores venezolanos y observadores occidentales, que alertan sobre la dependencia creciente del régimen de Maduro del apoyo militar y financiero ruso.
Con esta nueva declaración, Moscú refuerza su mensaje de respaldo a Caracas y se suma al discurso de confrontación con Estados Unidos, en un escenario cada vez más tenso que recuerda los equilibrios geopolíticos de la Guerra Fría.
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