Venezuela ha declarado una emergencia nacional y ha activado sobre todo una respuesta política y diplomática frente a lo que califica como agresión militar de Estados Unidos.
Declaración de emergencia
El gobierno “declaró una emergencia nacional” tras las explosiones y los ataques en Caracas y otros estados, presentándolo como una situación de gravedad excepcional para el país.
En el comunicado oficial se afirma que se trata de una “gravísima agresión militar” contra el territorio y el pueblo venezolano, lo que enmarca la crisis como un asunto de seguridad nacional.
Denuncia internacional
Caracas “rechaza, repudia y denuncia ante la comunidad internacional” la supuesta agresión de Estados Unidos, buscando apoyo político y legitimidad externa frente a los ataques.
La fórmula utilizada en el comunicado apunta a activar foros multilaterales (ONU, ALBA, CELAC, etc.), aunque la nota no detalla aún medidas concretas como solicitudes formales a organismos internacionales.
Enfoque interno
La referencia a múltiples ataques en Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira, así como a apagones cerca de bases militares, sugiere un cuadro de alerta militar interna, aunque el texto no especifica decretos de toque de queda, movilización de tropas u otras acciones operativas.
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El énfasis del gobierno por ahora está en el relato político: presentar los hechos como una agresión extranjera, consolidar apoyos internos y justificar la emergencia nacional frente a la población.
Venezuela no solo declaró la emergencia nacional, también la enmarcó dentro de una escalada previa de tensiones militares y políticas con Estados Unidos que CiberCuba viene documentando desde 2025.
Línea de tiempo reciente
Desde septiembre de 2025, EE. UU. intensificó ataques letales contra embarcaciones vinculadas a Venezuela en el Caribe y el Pacífico oriental, bajo el paraguas de operaciones “antinarcóticos”.
En paralelo, Washington desplegó bombarderos B-1 y B-52, buques de guerra y otros medios del Comando Sur cerca de Venezuela, en una estrategia de “presión máxima” en una ofensiva limitada contra infraestructuras clave del chavismo.
Respuesta estructural de Venezuela
Frente a ese despliegue, el gobierno de Maduro ha venido movilizando tropas, milicias y reforzando la presencia militar en estados costeros, presentándolo como defensa de la soberanía ante una posible intervención o ataques selectivos.
Caracas ha denunciado estas maniobras ante organismos internacionales (ONU, OACI) y califica las acciones de Estados Unidos como intentos de provocar un cambio de régimen, lo que sirve de marco para el actual estado de emergencia tras las explosiones en Caracas.
Estado de emergencia actual
En el episodio de las explosiones y sobrevuelo de aeronaves en Caracas, el gobierno activa ese andamiaje previo: denuncia una “agresión militar” de EE. UU., declara la emergencia nacional y se ampara en el artículo 51 de la Carta de la ONU para invocar la legítima defensa.
La narrativa oficial conecta los ataques de esta madrugada con la campaña previa de sanciones “al máximo”, acusaciones de narcotráfico contra Maduro y la ofensiva militar estadounidense en el Caribe, reforzando la idea de que Venezuela está bajo asedio externo.
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