El dólar estadounidense (USD) se vende este lunes 19 de enero a 490 pesos cubanos (CUP) en el mercado informal, mientras el Banco Central de Cuba (BCC) lo mantiene oficialmente en 419 CUP.
Esa diferencia de 71 pesos por dólar marca la brecha más amplia desde la creación del sistema de “segmentos cambiarios” en diciembre, y confirma que la política monetaria del régimen cubano ha perdido completamente el control sobre el valor real del peso cubano.
El euro (EUR) sigue la misma tendencia: cotiza a 525 CUP en la calle frente a 485.87 CUP en las tasas oficiales del BCC. La diferencia —de casi 40 pesos— también alcanza un récord, reforzando la distancia entre el discurso económico del régimen y el comportamiento del mercado real.
Un “mercado flotante” que no flota
Cuando el Banco Central lanzó su “tasa flotante” el 18 de diciembre, prometió reflejar las condiciones de oferta y demanda del mercado.
Pero un mes después, los datos muestran que la flotación es puramente simbólica: el dólar oficial ha subido apenas 9 pesos en 32 días, mientras el valor informal ha escalado 50 pesos en el mismo lapso.
El resultado es un sistema que no flota, sino que se hunde lentamente en la desconfianza. Como consecuencia, cada vez más cubanos ignoran las cifras oficiales y se guían por las referencias del mercado informal, donde el dólar y el euro son las únicas monedas realmente convertibles.
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La simulación del Banco Central
Economistas consultados por CiberCuba coinciden en que el Banco Central “ajusta” sus tasas a ritmo político, no económico.
“El BCC está atrapado entre dos miedos: el miedo a reconocer la verdadera devaluación del peso y el miedo a quedarse sin credibilidad”, explicó un especialista desde La Habana.
Según el experto, los incrementos de uno o dos pesos diarios que publica el BCC son “correcciones cosméticas” sin respaldo en la oferta real de divisas.
El Banco Central “flota” en cámara lenta, mientras el mercado informal lo supera por 71 pesos por dólar —una diferencia que ningún modelo de política monetaria puede sostener sin colapsar.
Dos tasas, dos Cubas
La brecha cambiaria resume mejor que cualquier discurso el estado de la economía cubana.
De un lado, un Banco Central que “administra” cifras irreales desde un escritorio; del otro, una calle donde la ley de la oferta y la demanda marca el precio verdadero del dinero.
El régimen puede seguir imprimiendo comunicados sobre la estabilidad del CUP, pero los cubanos ya lo saben: el único valor que cuenta es el del dólar en la calle.
Y con una diferencia de 71 pesos, la llamada “tasa flotante” no es más que otra mentira que se hunde mientras el mercado nada libremente.
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