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La Casa Blanca ha confirmado este miércoles que la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, tiene previsto viajar “próximamente” a Washington, aunque todavía no se han precisado detalles sobre la agenda ni la fecha exacta del encuentro.
El anuncio, hecho por un funcionario estadounidense a la agencia EFE, marca un cambio radical en la política de Estados Unidos hacia Venezuela tras la captura de de Nicolás Maduro en una operación militar ejecutada el 3 de enero.
La visita de Rodríguez -quien hasta hace poco fue vicepresidenta del régimen de Maduro- sería la primera de un gobernante de Venezuela a Washington en más de 25 años.
El viaje, de concretarse, supondría el primer acercamiento formal entre los gobiernos de ambos países desde la ruptura total de relaciones diplomáticas en el periodo chavista.
“Estamos en un proceso de trabajo con Estados Unidos, sin temor a encarar diferencias”, declaró Rodríguez desde Caracas.
Un nuevo tablero político tras la caída de Maduro
La visita se enmarca en el nuevo escenario regional abierto por la captura y traslado de Maduro y su esposa a Nueva York, donde enfrentan cargos por narcoterrorismo.
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Desde entonces, Washington ha respaldado a Delcy Rodríguez como figura clave de la transición venezolana.
Según la Casa Blanca, su administración cumple con los requisitos exigidos por EE.UU., como garantizar el acceso al petróleo venezolano, facilitar el envío de millones de barriles de crudo hacia territorio estadounidense y liberar a decenas de presos políticos.
Donald Trump, quien ha asumido un papel protagónico en la reorganización política de Venezuela, elogió públicamente a Rodríguez durante una rueda de prensa:
“Estaba en contra de Venezuela, pero ahora me encanta Venezuela”, afirmó el presidente estadounidense.
“Hemos estado trabajando muy bien con Delcy Rodríguez. Ha liberado a muchos presos políticos”, añadió.
El viraje en el discurso de Trump se produce después de años de confrontación abierta con el chavismo.
Su nueva estrategia parece apostar por una “transición tutelada” que garantice estabilidad interna, seguridad energética y una reconfiguración geopolítica bajo liderazgo estadounidense.
La exclusión (temporal) de María Corina Machado
La noticia del viaje de Rodríguez a Washington llega pocos días después de una reunión en la Casa Blanca entre Trump y la líder opositora María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz, a quien el mandatario ha elogiado pero excluido -al menos de momento- del nuevo esquema de gobernabilidad.
“Es una mujer increíble que hizo algo extraordinario”, dijo Trump en referencia al gesto simbólico de Machado, quien le obsequió la medalla de su Nobel durante el encuentro.
Aunque Trump no ha descartado su participación futura -“tal vez podríamos involucrarla de alguna manera”- por ahora considera que Machado no cuenta con el respaldo suficiente para liderar el proceso de transición.
Por su parte, Machado ha sido tajante al cuestionar la legitimidad del gobierno interino chavista:
“La gobernante chavista no representa al pueblo venezolano. Este gobierno está haciendo parte del trabajo sucio de esta fase compleja”, declaró, al tiempo que reiteró su esperanza de una “transición ordenada” para el país.
Acercamientos estratégicos: La CIA en Caracas
La posible visita de Rodríguez se inserta dentro de una serie de contactos diplomáticos de alto nivel.
El mismo día del encuentro entre Trump y Machado, la presidenta interina venezolana recibió en Caracas al director de la CIA, John Ratcliffe.
El encuentro se centró en temas de seguridad y cooperación económica, y fue interpretado como un paso concreto en la consolidación de un canal directo entre Caracas y Washington.
Ratcliffe es, hasta el momento, el funcionario estadounidense de mayor rango que ha visitado Venezuela desde la captura de Maduro.
La reunión con Rodríguez refuerza la percepción de que EE.UU. está apostando por una transición desde adentro del aparato chavista, con nuevos interlocutores que garanticen resultados rápidos y previsibilidad en el plano energético.
Sanciones, petróleo y soberanía: el delicado equilibrio
A pesar de los avances diplomáticos, la figura de Delcy Rodríguez sigue siendo polémica. Continúa sujeta a sanciones, incluyendo la congelación de bienes en Estados Unidos, y su legitimidad es cuestionada por amplios sectores de la oposición venezolana.
Desde Caracas, Rodríguez ha intentado mantener un discurso soberanista, sin romper del todo con la narrativa chavista.
“Si me toca visitar Washington como líder de Venezuela, lo haré de pie, caminando, no arrastrada”, declaró recientemente.
Mientras tanto, el gobierno estadounidense ha comenzado a relajar algunas medidas, como la interdicción de embarcaciones petroleras sancionadas en el Caribe, en lo que parece una señal de distensión paulatina.
Trump, además, ha pronosticado un aumento significativo de los ingresos petroleros venezolanos “en los próximos meses”, que -según dijo- serán “más altos que en los últimos 20 años”.
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