
Vídeos relacionados:
Cuando uno imagina que las ternezas verborreicas, la miel desbordándose de las palabras y los cariños lingüísticos abrasadores no pueden generar más “picuencia” entre los discursos de la burocracia cubana, la primera secretaria nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), Meyvis Estévez, eleva sus propios récords.
Esta vez, narró en su perfil de Facebook sobre “un encuentro que nos remueve el alma”, donde el presidente Miguel Díaz-Canel se reunió con jóvenes que, “con voz entrecortada por la emoción” le confirmaron que “la historia no se detiene”, algo así como que después del lunes, suele venir el martes.
Contó Estévez, con precisión cardiológica, que “en cada palabra, en cada relato de sacrificio y de entrega, latía el mismo corazón que ha sabido defender lo más sagrado”, aunque no dejó claro qué sería eso tan valioso, si el aire acondicionado del Palacio de la Revolución o el tanque lleno de gasolina de los “cuadros” del nivel central.
Su post transita con destreza de lo tribunicio a lo sentimental, cuando afirma que “fue un diálogo íntimo, donde la sensibilidad y la firmeza se dieron la mano para mostrarnos que la continuidad de la Revolución no es una certeza, que se construye cada día con sudor, con ciencia y con amor”.
La prospección geológico espiritual de la dirigente continúa mientras describe que, ante los llamados del mandatario Díaz-Canel, en la juventud “brota un sentimiento profundo: el compromiso”.
Y claro, no podría ser de otra forma, porque el primer secretario del PCC “nos habló con la cercanía de un guía, de un padre... y la pasión de un cubano más”, dijo.
Claro que la “confianza depositada en nosotros” debería asomar en algún punto del relato, como “el mayor de los honores”. Esto, asociado de inmediato al “compromiso de no flaquear, de estar a la altura de cada tarea, de ser esa fuerza joven que la Revolución siempre tendrá a su lado”.
El gobernante, quien encargó a los jóvenes que no dejaran morir las ideas del Comandante en Jefe Fidel Castro —faltaba más— en su centenario, les compartió “sus ideas, esos proyectos que podemos liderar desde los centros de trabajo, las aulas o las comunidades”, refirió candorosamente Estévez.
En el encuentro, acto oficial de entrega de condecoraciones estatales “a quienes ostentan méritos excepcionales”, de acuerdo con el reporte del sitio oficial de la Presidencia, Díaz-Canel subrayó la importancia de que los jóvenes “sigan dando la continuidad” y expresó su fe en que “estos tiempos también los vamos a superar, y para ustedes serán vivencias de fortalecimiento, de afianzamiento de convicciones, y también de crecimiento como revolucionarios”.
Tal “crecimiento” no parece estar muy relacionado con los parámetros económicos y sociales de la sociedad cubana, en la cual, casi todos los indicadores tienden a disminuir, excepto la inflación, la pobreza, la emigración de jóvenes y el descontento general de los ciudadanos con el sistema que los oprime.
Díaz-Canel se refirió igualmente a “la batalla comunicacional; la movilización popular; la formación ideológica; […] la creatividad cultural y la batalla de los símbolos”, indicó la prensa presdencial, dando cauce al sonsonete de términos que la propaganda oficial cubana articula y rearticula una y otra vez.
Casi cerrando su “crónica” de la cita, Estévez advirtió que se llevaron en el pecho “la nostalgia por los tiempos que corren, pero la alegría inmensa de sentirnos parte de algo más grande que nosotros mismos”.
Y he aquí cuando, delicada, tiernamente, la “líder juvenil” resumió lo que provoca la crisis estructural, generalizada del país, en un leve latir de “nostalgia”. Nunca tristeza, hastío, desespero, como el que sienten los jóvenes que se lanzan a la calle a pedir cambios. Nunca burla, ironía, parodia, como la que se inventan otros jóvenes para denotar que el país anda en condiciones prehistóricas. Jamás cansancio, agonía, desconsuelo, como el de las madres que claman por sus hijos presos políticos…
No, hombre, no. Nada de eso está en el catálogo de sentimientos aprobados de un joven comunista cubano. “Alegría inmensa”, y no se diga más.
Preguntas frecuentes sobre el discurso de la secretaria de la UJC y Miguel Díaz-Canel
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál fue el tono del discurso de la secretaria de la UJC tras la reunión con Díaz-Canel?
Las palabras de la secretaria de la UJC fueron extremadamente sentimentales y melifluas, describiendo el encuentro con Díaz-Canel como un evento emocionante que "remueve el alma". Se centró en destacar el compromiso de los jóvenes con la revolución, usando un lenguaje cargado de emoción y consigna.
¿Qué mensaje intentó transmitir Díaz-Canel a los jóvenes cubanos?
Díaz-Canel instó a los jóvenes a no dejar morir las ideas de Fidel Castro, destacando la importancia de su participación activa en las tareas de la revolución. Enfatizó en el compromiso y la continuidad del sistema socialista como un proyecto que debe ser defendido por las nuevas generaciones.
¿Cómo ha reaccionado la población cubana ante estos discursos entusiastas?
La reacción de la población ha sido mayoritariamente crítica. Muchos cubanos expresan frustración y rechazo hacia el discurso oficial, considerando que no refleja la dura realidad que viven, caracterizada por la escasez, los apagones y la falta de oportunidades. En redes sociales, las críticas resaltan la desconexión entre el optimismo del gobierno y la experiencia cotidiana del pueblo.
¿Cuál es la situación actual de los jóvenes en Cuba según el contexto proporcionado?
Muchos jóvenes cubanos están emigrando debido a la falta de oportunidades y libertades. La situación económica, social y política del país ha llevado a un éxodo masivo, mientras que el discurso gubernamental continúa apelando a un compromiso juvenil que no se corresponde con la realidad enfrentada por la mayoría.
Archivado en: