El régimen cubano volvió a recurrir a la instrumentalización política de la infancia al vestir a niños y adolescentes de jueces y fiscales para sentar al gobierno de EE.UU. en el banquillo de los acusados, durante los llamados tribunales antiimperialistas celebrados en escuelas de La Habana.
La escenificación formó parte de las actividades por los aniversarios 65 de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) y 64 de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), y tuvo lugar en la escuela primaria Rafael María de Mendive y la secundaria básica Rubén Bravo Álvarez, ambas en el municipio Habana Vieja.
Los actos estuvieron presididos por Meyvis Estévez Echevarría, primera secretaria de la UJC, y Chabeli Arencibia Martel, presidenta nacional de la OPJM, quienes encabezaron una puesta en escena en la que menores reprodujeron discursos políticos y acusaciones contra Washington.
Durante los denominados tribunales, los estudiantes escucharon testimonios de países presentados como víctimas de intervenciones extranjeras y formularon acusaciones contra Estados Unidos por el embargo económico -calificado como “acto ilegal de guerra económica”- y por su presunta “complicidad activa en el genocidio contra el pueblo palestino al armar y financiar a Israel”.
Como veredicto, los menores exigieron el levantamiento del embargo, la exclusión de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo y un alto al fuego permanente en Gaza, Cisjordania y el resto del Medio Oriente.
La actividad contó además con la presencia de representantes del Tribunal Provincial Popular de La Habana, un órgano judicial real del Estado, lo que refuerza el carácter institucional de una práctica que trasciende lo simbólico y se inserta en estructuras oficiales.
Uno de los funcionarios presentes describió la iniciativa como “un objetivo bonito, algo loable”, y aseguró que los niños “no solo se pararon allí a leer un papel, ellos realmente sintieron las declaraciones que hicieron”.
Ante las cámaras del canal estatal Canal Caribe, uno de los menores participantes afirmó: “Estamos representando que, aunque haya bloqueos y opresión contra Cuba, los niños seremos el futuro y estaremos presentes luchando por nuestro país”.
La escena constituye una nueva expresión de un patrón sostenido de adoctrinamiento político en el sistema educativo cubano, ampliamente denunciado por organizaciones de derechos humanos.
Cubalex ha calificado estas prácticas como violaciones del interés superior del niño y del derecho a una educación libre de presiones ideológicas, y las ha descrito como un instrumento de control político y patrón sistemático de adoctrinamiento.
En septiembre de 2025, la organización documentó que en centros educativos del país se presionó a estudiantes para firmar declaraciones de apoyo al gobierno venezolano, bajo amenazas de ser señalados como “contrarrevolucionarios” en caso de negarse.
El respaldo legal a este tipo de prácticas ha sido explícito.
En diciembre de 2024, el gobernante Miguel Díaz-Canel afirmó que el nuevo Código de la Niñez debía preparar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes para desarrollar sus capacidades en función de la Revolución.
Fundada en 1961 bajo el lema “Pioneros por el Comunismo, Seremos como el Che”, la OPJM agrupa a niños desde los seis años y constituye el primer eslabón de un sistema de organizaciones políticas diseñado para moldear ideológicamente a las nuevas generaciones desde la infancia.
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