Vecinos del reparto Querejeta, en el municipio de Playa, La Habana, protagonizaron este martes un cacerolazo después de acumular más de 10 horas sin electricidad.
El video fue difundido en Facebook por el usuario Mandy Caos, quien grabó la protesta en condiciones de total oscuridad nocturna.
El propio autor del video dejó una anotación reveladora: "hay menos ruido que la vez anterior", lo que confirma que esta no es la primera vez que los residentes de esa zona recurren al cacerolazo como forma de protesta ante los cortes de luz.
Querejeta es un reparto residencial ubicado en la zona oriental del municipio de Playa, en el noroeste de La Habana, cercano a barrios como Romerillo, Buena Vista, Náutico y Cubanacán.
Desde noviembre de 2024, ya figuraba entre las zonas con complejas averías según la Unión Eléctrica, y residentes denunciaron en aquel momento pérdida de alimentos y falta de comunicación por parte de las autoridades.
El cacerolazo de este martes se produce en un contexto energético especialmente crítico, y las autoridades acaban de informar que a la debacle se suma la caída de la Unidad 1 de la Central Termoeléctrica Ernesto Guevara De La Serna una por falla en el Sistema de Regulación de Turbina.
El pasado lunes 6 de abril, la termoeléctrica Antonio Guiteras salió del Sistema Electroenergético Nacional a las 3:00 de la madrugada por una ponchadura en su caldera, con una reparación estimada en 72 horas.
Su salida disparó el déficit eléctrico nacional a entre 1,740 y 1,845 megavatios, agravando los cortes en toda la isla. Ese mismo día, La Habana sufrió apagones de 14 horas y 42 minutos.
El municipio de Playa se ha consolidado como uno de los principales focos de protestas por la crisis energética en La Habana desde marzo de 2026.
El 9 de marzo hubo un cacerolazo en Miramar, y al día siguiente otro en Jaimanitas, donde fue detenida la periodista independiente Yunia Figueredo.
El 23 de marzo, tras protestas con quema de basura en Playa, las autoridades restablecieron el servicio eléctrico en la zona, lo que los vecinos interpretaron como una concesión directa ante la presión ciudadana.
El régimen cubano ha atribuido la crisis energética al embargo estadounidense, mientras la infraestructura eléctrica del país continúa colapsando por décadas de abandono e inversión insuficiente, y los ciudadanos responden golpeando cacerolas en la oscuridad.
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