Del "territorio ocupado" al "enclave militar": El llamativo giro del discurso militar cubano sobre Guantánamo

Las FAR confirmaron la reunión con el jefe del Comando Sur de EE. UU. El lenguaje empleado contrasta con décadas de retórica oficial sobre la Base Naval de Guantánamo y sigue un patrón reciente: las autoridades estadounidenses las que revelan primero los contactos y La Habana responde después.



Legrá Sotolongo y Donovan se saludan rodeados de altos mandos de ambos ejércitos © Facebook / Minfar Cuba
Legrá Sotolongo y Donovan se saludan rodeados de altos mandos de ambos ejércitos Foto © Facebook / Minfar Cuba

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Durante más de seis décadas, la Base Naval de Guantánamo ha sido presentada por el régimen cubano como un símbolo de la confrontación con Estados Unidos.

Fidel Castro, Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel y la diplomacia cubana han insistido durante años en que se trata de un territorio ocupado ilegalmente y han exigido su devolución como una cuestión de soberanía nacional.

Por eso resulta especialmente llamativo el lenguaje empleado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) tras la reunión celebrada este viernes entre el general de cuerpo de ejército Roberto Legrá Sotolongo y el jefe del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), general Francis L. Donovan, en el perímetro de la Base Naval de Guantánamo.

El comunicado emitido por el ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) no incluyó ninguna referencia a la ocupación del territorio, la soberanía nacional o las reclamaciones históricas de La Habana sobre la base. En cambio, utilizó un lenguaje técnico, profesional y cooperativo.

"Ambas delegaciones valoran de positivo el encuentro donde se abordaron temas vinculados con la seguridad en torno al perímetro divisorio del enclave militar y estuvieron de acuerdo en mantener comunicación entre ambos mandos militares", señaló el MINFAR.

La diferencia con el discurso histórico es evidente. Durante décadas, la propaganda oficial cubana ha utilizado expresiones como "territorio ilegalmente ocupado", "base militar imperialista" o "enclave colonial".

Incluso durante el proceso de acercamiento impulsado por Barack Obama, Raúl Castro insistió públicamente en que la devolución de Guantánamo era una condición indispensable para una normalización plena de las relaciones bilaterales.

Nada de eso aparece en el comunicado militar.

La palabra "ocupación" desaparece. Tampoco hay referencias a la soberanía, al imperialismo o a reclamaciones territoriales. En su lugar, las FAR hablan de "seguridad", "perímetro divisorio" y "comunicación entre mandos militares".

Más llamativo aún resulta el contexto en que se produce el comunicado.

La reunión no fue anunciada inicialmente por las autoridades cubanas. El primero en hacerla pública fue el propio Comando Sur de Estados Unidos, que difundió imágenes y detalles del encuentro a través de sus canales oficiales. Solo después llegó la confirmación del MINFAR.

No es la primera vez que ocurre.

A principios de mayo, la visita a La Habana del director de la CIA, John Ratcliffe, también fue revelada inicialmente por fuentes estadounidenses. Posteriormente, las autoridades cubanas reaccionaron a una información que ya era de conocimiento público.

La repetición de este patrón sugiere una dinámica que merece atención. Washington parece estar marcando los tiempos de la comunicación sobre este tipo de contactos sensibles, mientras La Habana opta por responder una vez que los encuentros ya han trascendido.

Precisamente por ello resulta significativo el tono elegido por las FAR. Una vez que la reunión ya era pública, el ejército cubano tenía varias opciones: guardar silencio, limitarse a una confirmación escueta o aprovechar para reiterar sus posiciones históricas sobre Guantánamo.

No hizo ninguna de las tres cosas.

Por el contrario, calificó el encuentro de positivo y destacó la importancia de mantener la comunicación entre ambos mandos militares.

La cooperación práctica entre las fuerzas armadas de ambos países en torno al perímetro de la base no constituye una novedad absoluta. Históricamente han existido mecanismos discretos para gestionar incidentes fronterizos, asuntos migratorios o cuestiones de seguridad.

Lo que sí resulta novedoso es el reconocimiento público y explícito de esa comunicación en un momento de elevada tensión política entre Washington y La Habana.

El mensaje parece transmitir una idea clara: más allá de las profundas diferencias políticas entre ambos gobiernos, existe interés en evitar incidentes y mantener abiertos canales de comunicación militar.

La paradoja es evidente. Mientras el discurso político oficial continúa reivindicando la soberanía cubana sobre Guantánamo y la "primera trinchera antimperialista" de Caimanera, el lenguaje empleado por las FAR se asemeja cada vez más al de dos instituciones militares que gestionan de forma pragmática una frontera sensible.

Quizás la noticia más importante no sea que los generales se reunieron. Lo verdaderamente novedoso puede ser que, una vez revelado el encuentro, el ejército cubano eligiera describirlo con un lenguaje de cooperación, estabilidad y comunicación, muy alejado de la retórica que durante décadas definió la posición oficial sobre la Base Naval de Guantánamo.

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Iván León

Licenciado en periodismo. Máster en Diplomacia y RR.II. por la Escuela Diplomática de Madrid. Máster en RR.II. e Integración Europea por la UAB.






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