Johana Tablada pone en aprietos a Díaz-Canel: La marcha por Cuba en México rivaliza con el acto oficial del 26 de Julio

Miguel Díaz-Canel y Johana Tablada de la Torre Foto © Facebook / Presidencia Cuba - X / The People Forum

Durante años, el régimen cubano convirtió las grandes concentraciones populares en una de sus principales herramientas de legitimación política.

Desde la Plaza de la Revolución hasta los desfiles del Primero de Mayo, las imágenes de multitudes fueron durante décadas un símbolo de fortaleza.

Hoy, sin embargo, basta comparar dos escenarios separados por casi 2.000 kilómetros para que surja una pregunta incómoda para el Palacio de la Revolución.

¿Tiene la diplomática cubana Johana Tablada de la Torre más capacidad para proyectar respaldo al castrismo desde México que Miguel Díaz-Canel dentro de Cuba?

Presumiblemente, nadie en el Partido Comunista de Cuba o en la familia Castro está pensando en sustituir al gobernante designado por su embajadora. Pero las imágenes del fin de semana invitan, cuando menos, a la ironía.

Mientras Díaz-Canel presidía el acto central por el 26 de Julio en Pinar del Río, con un recinto cuidadosamente preparado, cientos de sillas alineadas y una puesta en escena diseñada al milímetro por el aparato estatal, en México miles de personas marchaban en apoyo al régimen cubano convocadas por organizaciones de solidaridad, colectivos políticos y agrupaciones sociales, con la participación de la representación diplomática de La Habana.

Las cifras oficiales brillaron por su ausencia en ambos casos. Ni las autoridades mexicanas ni los organizadores ofrecieron un conteo verificable de los asistentes a la marcha. Tampoco el régimen cubano informó cuántas personas participaron en el acto central de la efeméride revolucionaria.

Pero las imágenes hablan por sí solas.

Los videos de la marcha en Paseo de la Reforma muestran una columna prolongada y continua durante buena parte del recorrido. Las fotografías del acto en Pinar del Río reflejan un recinto con una asistencia visualmente comparable a la movilización registrada en la capital mexicana, si no inferior.

No es una prueba matemática. Es una comparación política. Y ahí reside precisamente el problema para Díaz-Canel.

Durante los últimos años, las grandes convocatorias oficiales en Cuba han ido perdiendo el poder de convocatoria que exhibían en décadas anteriores.

Los desfiles del Primero de Mayo, las marchas frente a la antigua Oficina de Intereses de Estados Unidos —y más tarde frente a la embajada estadounidense— o las movilizaciones convocadas tras las protestas del 11 de julio de 2021 han estado marcadas por un denominador común: una fuerte dependencia de la movilización de trabajadores estatales, estudiantes y organizaciones oficialistas.

Las convocatorias suelen organizarse de madrugada para evitar el calor, los centros laborales reciben orientaciones para garantizar la asistencia y las cámaras oficiales recurren con frecuencia a planos cerrados que dificultan apreciar la magnitud real del público.

Paralelamente, las cifras difundidas por la prensa estatal suelen despertar escepticismo entre numerosos observadores y medios independientes.

En ese contexto, el contraste con México adquiere este 26 de julio un valor simbólico inesperado.

Paradójicamente, la imagen más potente de apoyo al régimen durante el fin de semana no salió de Cuba, sino del extranjero.

Y ahí aparece la flamante diplomática del régimen, Johana Tablada de la Torre.

La embajadora cubana en México se ha convertido desde hace años en una de las figuras más visibles de la diplomacia revolucionaria.

A diferencia del estilo lacrimoso y burocrático del canciller Bruno Rodríguez Parrilla, la segunda jefa de misión en México ha construido un perfil mucho más combativo. Es habitual verla protagonizando debates públicos, respondiendo a críticos en redes sociales y defendiendo con vehemencia la narrativa oficial de La Habana.

No es casualidad que su nombre aparezca cada vez con mayor frecuencia asociado a las campañas internacionales de solidaridad con Cuba. Tampoco que sea una de las funcionarias con mayor presencia mediática del régimen.

Si el éxito político se midiera exclusivamente por la capacidad de generar fotografías impactantes, el balance del fin de semana invitaría, al menos en tono de broma, a revisar algunos expedientes en la Comisión de Cuadros del Partido Comunista.

Porque, mientras Díaz-Canel continúa luchando por transmitir la imagen de un liderazgo respaldado por las masas dentro de la isla, la embajadora consiguió que el foco mediático terminara desplazándose hacia México.

Seguramente 'El Cangrejo' no propondrá a Tablada de la Torre para ocupar el despacho presidencial por haber contribuido a una marcha en Paseo de la Reforma. Pero las comparaciones son inevitables. Y pocas cosas incomodan tanto a la familia Castro —que ha hecho del control de la imagen una cuestión de Estado— que descubrir que la fotografía política más convincente de su aniversario talismán no se tomó en Cuba.

Tablada de la Torre acaba de añadir un curioso "mérito" a su currículo: por un día, consiguió que las imágenes de apoyo al régimen fuera de la isla rivalizaran con las del principal acto político organizado por el gobierno de Díaz-Canel.

Para un sistema obsesionado con las multitudes, no deja de ser una ironía difícil de ignorar.

COMENTAR

Archivado en:

Redacción de CiberCuba

Equipo de periodistas comprometidos con informar sobre la actualidad cubana y temas de interés global. En CiberCuba trabajamos para ofrecer noticias veraces y análisis críticos.






¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

+1 786 3965 689


Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



Sigue leyendo 👇

No hay más noticias que mostrar, visitar Portada