Un contingente militar de una base cercana a la capital de Madagascar ingresó este sábado en Antananarivo y llamó públicamente a desobedecer órdenes de disparar contra manifestantes, en una jornada marcada por aplausos de la multitud.
De acuerdo con France 24, los uniformados instaron a policías y gendarmes a “unir fuerzas” con el pueblo, y demandaron a los soldados desplegados en los palacios presidenciales que abandonaran sus posiciones y bloquearan el aeropuerto, mientras tomaban posiciones en la simbólica plaza del 13 de Mayo.
El presidente de la nación insular situada frente a la costa sureste de África, Andry Rajoelina, habría huido del país, según reportan varios medios. Hasta el momento, su paradero es desconocido.
En videos difundidos por los propios militares, estos ordenaron a otras tropas “no obedecer más a sus superiores” y “apuntar sus armas” contra quienes les ordenaran disparar contra compañeros, en medio de históricas jornadas de protestas ciudadanas para exigir mejoras en servicios básicos esenciales.
Imágenes divulgadas por AFP mostraron vehículos militares integrándose a las protestas, con banderas malgaches ondeando entre los asistentes. Varios miles de personas continuaron manifestándose en la capital, la movilización más numerosa de los últimos días.
La respuesta estatal fue desigual: parte de las fuerzas del orden recurrió a gases lacrimógenos y granadas para dispersar a los congregados en torno al lago Anosy, al tiempo que vehículos con soldados armados se sumaban a las protestas y eran recibidos con gritos de “¡Gracias!”.
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El nuevo ministro de las Fuerzas Armadas, Deramasinjaka Manantsoa Rakotoarivelo, llamó a la calma y pidió privilegiar el diálogo, recordando que el ejército “sigue siendo un mediador y la última línea de defensa de la nación”.
La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, a través de Volker Türk, instó a poner fin al uso innecesario de la fuerza.
Según Naciones Unidas, al menos 26 personas han sido asesinadas y más de un centenar resultaron heridas desde el inicio de las protestas el 25 de septiembre.
El clima político se tensó mientras Rajoelina endurecía su postura: tras destituir a su Gobierno, el 6 de octubre nombró a un primer ministro militar y designó tres nuevos ministros —Defensa, Seguridad Pública y Gendarmería— todos provenientes de las fuerzas de seguridad.
El llamado militar a la desobediencia ocurre, además, con el antecedente de 2009, cuando el mismo contingente encabezó una sublevación durante el levantamiento popular que llevó al poder a Rajoelina.
Las protestas, que comenzaron por reclamos de agua, electricidad, salud y corrupción, evolucionaron hasta exigir la dimisión del presidente.
La plaza del 13 de Mayo, epicentro de las grandes crisis políticas desde los años setenta, volvió a convertirse en el corazón de la movilización, mientras el rumbo del Gobierno y la lealtad de las fuerzas armadas se mantienen en vilo.
Históricas protestas en Madagascar
La ola de protestas en Madagascar marca un punto de quiebre político y social con efectos regionales y de gobernabilidad inmediatos.
Las movilizaciones comenzaron por demandas sociales básicas y evolucionaron hacia un reclamo político de mayor calado.
Los ciudadanos pidieron mejor acceso al agua y la electricidad y exigieron mejoras y fin de prácticas abusivas.
Frente a la represión policial, los manifestantes pasaron a exigir la dimisión de Rajoelina.
En síntesis, el estallido combina descontento socioeconómico, violencia estatal documentada, alineamientos militares inusuales y un precedente histórico que sugiere que la crisis puede redefinir el equilibrio de poder en Madagascar.
Preguntas frecuentes sobre la crisis política en Madagascar y el contexto cubano
¿Qué ha sucedido recientemente en Madagascar?
En Madagascar, un contingente militar se rebeló y se unió a las protestas ciudadanas en la capital, Antananarivo, llamando a desobedecer órdenes de disparar contra los manifestantes. El presidente Andry Rajoelina aparentemente huyó del país, y la situación sugiere un golpe de estado en curso.
¿Por qué la población de Madagascar está protestando?
Las protestas en Madagascar comenzaron por demandas sociales básicas como el acceso al agua, electricidad y salud, y han evolucionado hacia exigencias políticas más profundas, como la dimisión del presidente. La población está descontenta con las condiciones de vida y la corrupción en el gobierno.
¿Qué similitudes existen entre las protestas en Madagascar y las de Cuba?
En ambos países, las protestas se originaron por el descontento social debido a la falta de servicios básicos y la represión gubernamental. Tanto en Madagascar como en Cuba, los ciudadanos han mostrado su frustración ante la falta de respuesta efectiva de sus gobiernos a las necesidades básicas y la corrupción.
¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno cubano a las protestas recientes?
El gobierno cubano ha respondido con represión, incluyendo detenciones arbitrarias y el uso de propaganda para minimizar las protestas. Ha intentado proyectar una imagen de calma y control, aunque la realidad muestra un creciente descontento social y situaciones críticas, como apagones prolongados y escasez de alimentos.
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