
Vídeos relacionados:
La tensión en el Caribe ha alcanzado su punto más alto en años. Destructores, submarinos nucleares, buques anfibios y cazas F-35 estadounidenses patrullan las aguas cercanas a Venezuela, en lo que ya muchos analistas describen como el despliegue militar más grande de Estados Unidos en la región desde la crisis de Panamá en 1989.
La administración del presidente Donald Trump ha endurecido su postura contra el régimen de Nicolás Maduro, al que el periodista nicaragüense exiliado Arturo McFields calificó esta semana como un “narcoestado agonizante” en un artículo de opinión publicado en The Hill, titulado “26 años de dictadura y narcoterrorismo en Venezuela están a punto de terminar”.
“Estados Unidos está en guerra con los carteles de la droga. No es propaganda, es una promesa cumplida en tiempo real”, escribió McFields, quien destacó que el llamado Cártel de los Soles, supuestamente dirigido por altos mandos militares venezolanos y por el propio Maduro, ha mantenido su poder durante 26 años gracias al narcotráfico y al apoyo del régimen cubano.
El Caribe, convertido en tablero de guerra
De acuerdo con reportes recientes, el Pentágono ha desplegado más de 4,000 marines, ocho buques de guerra, drones de combate y aviones de reconocimiento P-8 en el Caribe.
El objetivo oficial es combatir el narcotráfico, pero fuentes diplomáticas y analistas militares coinciden en que la operación busca aislar y presionar a Maduro en el contexto de la nueva ofensiva de Washington contra el narcoterrorismo regional.
El propio Maduro, visiblemente nervioso, anunció la activación de un “plan especial de defensa territorial” con más de 4,5 millones de milicianos, mientras acusó a Estados Unidos de “provocación militar” y ordenó maniobras con misiles en la isla de La Orchila.
Lo más leído hoy:
Sin embargo, el aislamiento del chavismo es cada vez más evidente: ni Rusia ni China —sus principales aliados— han mostrado disposición de intervenir militarmente.
“El régimen de Maduro está solo y contra las cuerdas”, escribió McFields. “La lealtad de los militares venezolanos se está desmoronando, y ni siquiera los asesores cubanos pueden evitar lo inevitable”.
El mensaje de Trump: “Américas First”
En un documento enviado al Congreso, la Casa Blanca justificó la operación alegando que Estados Unidos se encuentra en “conflicto armado no internacional” contra organizaciones narcoterroristas.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, fue aún más explícito: “Rastrearemos, mataremos y desmantelaremos sus redes en todo el hemisferio”.
Esta estrategia, bautizada como “Américas First” (en plural), marca un giro en la política exterior estadounidense, que prioriza el hemisferio occidental por encima de Europa o Medio Oriente.
Trump busca consolidar un frente regional “libre de narcoterrorismo”, con el apoyo de gobiernos aliados en Colombia, Panamá y República Dominicana.
Mientras tanto, la opositora venezolana María Corina Machado, recientemente galardonada con el Premio Nobel de la Paz, ha sido reconocida por su papel en la resistencia civil contra el chavismo. Su premio ha revitalizado el movimiento democrático dentro y fuera del país, en medio del colapso del régimen.
Un final anunciado
La suma de sanciones económicas, aislamiento diplomático y ahora presión militar parece asfixiar al régimen de Caracas.
La operación estadounidense en el Caribe ha reducido el tráfico marítimo de drogas y los ingresos del Cártel de los Soles, debilitando uno de los pilares económicos del chavismo.
“La paz solo puede lograrse mediante la fuerza”, afirmó McFields, citando el lema de la actual administración. “Los días del dictador están contados”, añadió.
Si bien Washington no ha confirmado oficialmente una intervención directa, todo apunta a que los próximos 90 días serán decisivos para el futuro de Venezuela y del equilibrio político en el Caribe.
Archivado en: