El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) inició la jornada de este vienes con una disponibilidad muy por debajo de la demanda, arrastrando afectaciones desde ayer que se prolongaron durante toda la madrugada, con un panorama para el horario pico que anticipa un déficit superior a 1,700 MW y un servicio cada vez más inestable.
La Unión Eléctrica reportó que el jueves la afectación máxima por déficit de capacidad fue de 1,611 MW a las 22:00 horas, un pico que ni siquiera coincidió con la hora de mayor consumo.

Los apagones fueron mayores a los previstos debido a la salida imprevista de la unidad 5 de Nuevitas (Camagüey) y la unidad 3 de Renté (Santiago de Cuba).
Los 25 nuevos parques solares fotovoltaicos aportaron 2,674 MWh, con un máximo de 451 MW en el horario de la media, cifra insuficiente para revertir la crisis.
A las 06:00 horas de hoy, la disponibilidad del SEN era de 2,000 MW frente a una demanda de 3,150 MW, con 1,175 MW afectados por déficit.
Para la media jornada se estima una afectación de 1,100 MW.
Entre las incidencias figuran averías en las unidades 8 de la Central Termoeléctrica (CTE) Mariel (Artemisa), 5 de Nuevitas, 3 de Renté y 2 de Felton (Holguín), así como mantenimientos en la unidad 2 de Santa Cruz del Norte (Mayabeque), la unidad 4 de Cienfuegos y la unidad 5 de Renté.
A esto se suman 340 MW fuera por limitaciones térmicas y 57 centrales de generación distribuida paradas por falta de combustible, que representan 368 MW menos.
En el horario pico, con solo 50 MW recuperados de motores parados por combustible, se estima una disponibilidad de 2,050 MW frente a una demanda de 3,700 MW, lo que dejaría un déficit de 1,650 MW y afectaciones de hasta 1,720 MW si se cumplen las previsiones.
En La Habana, la Empresa Eléctrica informó a través de su perfil en Facebook que el servicio se interrumpió ayer durante 14 horas y 19 minutos, con un máximo de 65 MW afectados a las 22:00 horas.
Añadió que algunos bloques previstos para cortes no fueron finalmente desconectados, aunque las interrupciones siguen dependiendo de las órdenes del SEN.
Cuba atraviesa una de las peores crisis energéticas de las últimas décadas, con apagones diarios de hasta más de 20 horas debido a la obsolescencia tecnológica, falta de combustible y dependencia casi total de importaciones para sostener la generación eléctrica.
El “respiro” eléctrico que Cuba experimentó en vísperas del 99 cumpleaños del dictador Fidel Castro, el 13 de agosto, se evaporó en cuanto se apagaron los reflectores de la propaganda.
La narrativa oficial de los últimos días, que parecía insinuar que el espíritu del comandante iluminaba las plantas, ha chocado con la continuidad de prolongados apagones, neveras descongeladas y madrugadas en vela con un cartón en las manos para abanicarse y mitigar el sofocante calor.
El alivio fue tan breve que algunos bromean con que las termoeléctricas solo funcionan por “compromiso político” y que, después del 13 de agosto, volverán a su letargo habitual.
El gobierno cubano apuesta a la expansión del uso de las energías renovables, que representan menos del 5 % de la matriz energética nacional. De hecho, autoridades aseguran que la isla se ubicará próximamente entre los tres primeros países del mundo en avanzar más rápidamente en la transición hacia el uso de energías limpias.
Durante los últimos meses se han inaugurado varios parques fotovoltaicos. Pero los cubanos, cada vez más escépticos, no aprecian “ni una ligera mejoría”.
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