
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, anunció que el gobierno de Estados Unidos tomó una participación del 10% en Intel, el mayor fabricante de chips del país, en un movimiento que busca fortalecer el control estatal sobre la producción de semiconductores estratégicos.
La operación implicó una inversión de 8.9 millones de dólares, con la compra de 433 millones de acciones ordinarias a un precio de 20,47 dólares cada una, lo que representó un descuento respecto al valor de mercado, según trascendió en CNBC. Con ello, la participación del gobierno de EE.UU. alcanza el 10% de la compañía.
"Este acuerdo histórico refuerza el liderazgo de Estados Unidos en el sector de los semiconductores, lo que contribuirá al crecimiento de nuestra economía y ayudará a garantizar la ventaja tecnológica de Estados Unidos. Gracias al director ejecutivo de Intel Lip-Bu Tan por alcanzar un acuerdo que es justo tanto para Intel como para el pueblo estadounidense", escribió Howard Lutnick.
Del monto total de inversión, 5.7 millones provinieron de subvenciones de la Ley CHIPS —ya aprobadas pero no desembolsadas— y 3.2 millones de dólares de premios gubernamentales para el desarrollo de chips seguros.
El presidente Donald Trump celebró la adquisición en Truth Social: “Estados Unidos no pagó nada por estas acciones, y ahora están valoradas en aproximadamente 11 mil millones de dólares. Este es un gran acuerdo para EE.UU. y para Intel”.
Aunque el gobierno tendrá la opción de comprar un 5% adicional si Intel pierde la mayoría de su negocio de fundición, no contará con representación en la junta directiva ni derechos de gobernanza.
El CEO de Intel señaló que la compañía seguirá comprometida con garantizar que las tecnologías más avanzadas se fabriquen en suelo estadounidense.
La noticia impulsó un alza del 6% en las acciones de Intel. El movimiento refleja un giro en la política industrial de Washington, que ahora apuesta por mayor intervención directa en sectores clave para la seguridad nacional.
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