
El régimen cubano anunció con bombos y platillos que el salario medio mensual en el país ascendió a 6,649 pesos durante el primer semestre de 2025, lo que representa un incremento del 16,4 % respecto al mismo período del año anterior.
El dato, divulgado por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) y replicado por Cubadebate, se presenta como un indicador positivo de la política económica oficial.
Sin embargo, lejos de significar un alivio para la población, este aumento se traduce en poco o nada ante la profunda crisis inflacionaria y la continua depreciación del peso cubano.
Un aumento nominal que no significa nada en la mesa del cubano
Según el informe oficial, el salario en el sector empresarial fue el que más creció, con un alza del 24,9 %, alcanzando los 7,331,8 pesos, mientras que en el sector presupuestado -donde se incluyen actividades esenciales como la salud, la educación y la cultura- el incremento fue apenas del 6,8 %, situándose en 5,922,6 pesos.
Por provincias, La Habana lideró con 7,660 pesos, seguida por Artemisa (6,820,1) y Holguín (6,640,9). En contraste, Guantánamo, Isla de la Juventud y Granma registraron los salarios más bajos, todos por debajo de los 6,000 pesos.
Las actividades económicas mejor remuneradas fueron el suministro de electricidad, gas y agua (12,362,8 pesos); la construcción (11,255,9 pesos) y los servicios empresariales (9,077,8 pesos).
Por el contrario, los sectores más deprimidos fueron comercio (4,531,4 pesos), servicios comunales (4,545,3 pesos) y cultura y deporte (5,153,5 pesos).
No obstante, los números "en papel" chocan con la realidad del día a día: la tasa del mercado informal que publica ElToque este domingo revela que el dólar se mantiene en 410 CUP, por lo que ese nuevo salario medio apenas equivale a 16.22 dólares mensuales.
Es decir, lo que gana un trabajador en un mes no alcanza para cubrir ni una mínima parte de sus necesidades.
En junio, la ONEI anunció un aumento del salario medio mensual a 6,506,5 pesos, el equivalente entonces a apenas 17 dólares al cambio informal vigente en la Isla.
El malestar ciudadano: "No inflen más globos"
La publicación de Cubadebate en Facebook se llenó de críticas. Un médico opinó: "No es el incremento del salario lo que determina una mejoría, es la capacidad adquisitiva. Hoy por hoy ese salario es mínimo".
Una trabajadora autónoma fue más directa: "Nada se resuelve. Ofrecen salarios en una moneda que no paga, mientras los precios de la comida, el aseo, las medicinas y hasta la electricidad son impagables. Es hora de pensar en la calidad de vida del pueblo, no en maquillar cifras".
Otros comentarios señalaron la desconexión total del discurso oficial con la realidad: "Ni ganando el triple se logra vivir en nuestro país", escribió una economista; mientras que un residente en La Habana pidió: "Hagan una gráfica de esos salarios y compárenlo con el dólar en la calle, a ver qué puede comprar un trabajador en una tienda en MLC".
Un informático resumió el sentir general: "Un salario medio de 6,000 o 7,000 pesos no da ni para el 20 % de las necesidades más elementales. Se necesitan al menos 30,000 para subsistir, y mucho más para vivir con dignidad".
Inflación, dolarización y escasez: la trampa del salario cubano
A pesar del supuesto crecimiento salarial, el poder adquisitivo continúa en picada. El propio vicepresidente Salvador Valdés Mesa reconoció en febrero que "con un salario de 6,000 pesos no se puede vivir". Y no exageraba. Hoy, un cubano necesita entre 30,000 y 60,000 pesos mensuales para subsistir mínimamente, según cálculos de economistas independientes.
En un país donde la mayor parte de los productos básicos -desde la leche hasta el aceite o los medicamentos- se venden en dólares o MLC, el salario en pesos resulta inútil.
El mercado estatal no ofrece prácticamente nada, y las MIPYMES privadas ajustan sus precios en función del dólar informal, dejando al peso cubano reducido a una moneda casi sin valor.
Un espejismo estadístico
En definitiva, el anuncio oficial del incremento salarial no representa un alivio para los cubanos, sino un nuevo intento de disfrazar con cifras un problema estructural. Los salarios crecen en términos nominales, pero la inflación, la dolarización y la escasez devoran cualquier ganancia.
Mientras el gobierno presume de aumentos, el cubano de a pie continúa atrapado en una economía fragmentada, con una moneda devaluada y una canasta básica inalcanzable.
El salario de 6,649 pesos, que sobre el papel parece un avance, en la realidad es apenas un espejismo que no paga ni lo más básico: ni la comida de una semana, ni el sueño de una vida digna.
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