
La sequía prolongada mantiene los embalses de Las Tunas en niveles críticos y obliga a extender los ciclos de distribución de agua a 10 días por circuito, con el riesgo de que la situación empeore durante el próximo período seco.
David Legrá, responsable de la Unidad Empresarial de Base de la Dirección Municipal de Acueducto en el oriental territorio, explicó que la situación puede agravarse aún más, ya que el período seco se acerca sin que exista una recuperación notable en los embalses de la provincia.
Ante las quejas de la población, el funcionario precisó que la tabla de distribución publicada hace referencia a circuitos, que incluyen varios repartos, y no a los nombres de barrios específicos.
Insistió en que toda la ciudad está contemplada en la planificación y pidió a los vecinos informarse bien sobre sus fechas de abasto, informó el periódico provincial 26.
Para intentar mayor equidad, los circuitos más grandes han sido divididos, como en los casos de Buena Vista, Santo Domingo y el centro de la ciudad, lo que permite diferenciar fechas entre edificios y zonas residenciales.
Sin embargo, otros sectores amplios como Aguilera, el Sosa, Casa Piedra y Las 40 permanecen sin subdivisiones.
El directivo también reconoció la complejidad de mantener el abasto por pipas en las áreas más altas y alejadas de la ciudad, debido a la escasez de combustible y al deterioro extremo de los equipos de transporte, lo que agrava la crisis del suministro.
En la ciudad de Las Tunas más de 90,000 personas tienen dificultades para abastecerse de agua de forma regular en sus viviendas, especialmente en las zonas más altas de la geografía urbana, donde la presión nunca alcanza para llegar a los hogares, trascendió semanas atrás.
La crisis del agua en Cuba ha alcanzado niveles muy alarmantes, pues más de tres millones de personas, equivalente a 30 % de la población residente en el país, sufren hoy la falta total o parcial de ese recurso en todo el país, según datos oficiales.
El gobierno cubano decidió liberar de sus empleos habituales a los delegados de circunscripción para que se dediquen por completo a atender directamente a la población, en medio de una profunda crisis energética y de abasto de agua que ha desatado crecientes protestas en varias regiones del país.
La ciudad de Guantánamo enfrenta una crítica situación por la escasez de precipitaciones que ha llevado al colapso parcial del sistema de abasto de agua, especialmente en la zona sur del municipio.
El municipio de Santiago de Cuba vive un panorama crítico, pues las alrededor de 500,000 personas que allí residen enfrentan la sequía más intensa en 10 años, con embalses en niveles mínimos y ciclos de distribución de agua de hasta 38 días, en medio de fallas acumuladas en el sistema hidráulico.
Asimismo, Holguín enfrenta el peor déficit hídrico de la última década, con más de 200,000 habitantes afectados además por cortes y reducciones en el abasto.
La presa Zaza, el mayor embalse de Cuba, ubicada en Sancti Spíritus, acumula apenas 106,4 millones de metros cúbicos de agua, lo que representa solo el 12% de su capacidad de diseño de 1,020 millones de metros cúbicos y la coloca en el segundo punto más bajo de su historia.
Por su parte, en la ciudad de Pinar del Río barrios enteros pasan más de dos meses sin servicio, las pipas no cubren la demanda y quienes logran acceder a una pagan tarifas que consumen medio salario, mientras el gobierno admite que buena parte de las bombas instaladas son recicladas y no resuelven el problema.
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