
Holguín enfrenta la peor sequía en 10 años, con más de 200,000 habitantes afectados por cortes y reducciones en el abasto, mientras autoridades y generales supervisan obras hidráulicas que llegan tarde y no resuelven el colapso del sistema.
En su visita a la provincia, el general de división Ramón Pardo Guerra, jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, recorrió embalses y estaciones de bombeo junto al primer secretario del Partido en Holguín, Joel Queipo Ruiz, y el gobernador Manuel Hernández Aguilera.
Verificaron que el embalse Cacoyoguín, uno de los tres que abastece a la capital provincial, apenas conserva 2,7 millones de metros cúbicos de agua -50% de su capacidad-, lo que mantiene paralizado el sistema norte y afecta a más de 85,000 personas, informó el periódico oficial ¡Ahora!
Aunque se construye una nueva estación de bombeo “casi concluida”, que permitiría extender la cobertura del embalse a 162 días, los problemas son estructurales.
De enero a la fecha, las precipitaciones apenas alcanzan el 54% de la media histórica, con municipios como Gibara, Rafael Freyre, Banes, Antilla, Mayarí y Moa en niveles críticos por debajo del 50%.
El delegado de Recursos Hidráulicos, Juan Mario Hechavarría, admitió que los embalses de la provincia están al 60,4% de llenado, mientras continúan roturas en equipos y fallos eléctricos que afectan el servicio en municipios como Báguanos, Banes, Gibara y Frank País.
A la escasez de precipitaciones se suman la persistencia de los constantes apagones y roturas de equipos. De modo que más de 213,000 habitantes de la provincia hoy tienen dificultades con el servicio del acueducto por estas causas, significó la fuente.
Para aliviar la presión, se han activado pozos propios en instituciones como el hospital Vladimir I. Lenin, la empresa Cárnica Felipe Fuentes y el Combinado Lácteo, además del rescate del trasvase Cauto-Güirabo, paralizado hace tres años, añadió.
Sin embargo, miles de familias siguen dependiendo de pipas y fuentes alternativas, con el riesgo añadido de contaminación.
Pese al discurso oficial de “soluciones innovadoras”, la realidad es que la sequía vuelve a dejar al descubierto un sistema hidráulico desbordado, sin capacidad de garantizar lo más básico: agua potable para sus ciudadanos.
Desde enero, el sistema norte que abastece a la ciudad de Holguín ha sufrido cortes recurrentes debido a la insuficiente energía eléctrica, problema que se agrava con la sequía y la falta de combustible para los grupos electrógenos que intentan sostener el servicio.
En mayo, el 39.4 % de los residentes en la provincia de Holguín, es decir, más de 370,000 personas, se encontraban afectadas en el servicio de abasto de agua, por la combinación de una prolongada sequía, apagones frecuentes y fallas técnicas en los sistemas de bombeo.
El oriental territorio registraba en esa fecha un 22 % de déficit de lluvias. Según un informe del Centro Meteorológico, el 47.7 % de la provincia sufría sequía meteorológica (se produce cuando ocurre un periodo prolongado sin lluvias o con precipitaciones que dejan acumulados por debajo de la media), particularmente en Banes, Sagua de Tánamo y Moa.
La crisis del agua en Cuba ha alcanzado niveles muy alarmantes, pues más de tres millones de personas, equivalente a 30 % de la población residente en el país, sufren hoy la falta total o parcial de ese recurso en todo el país, según datos oficiales difundidos este lunes por la televisión nacional.
El municipio de Santiago de Cuba vive un panorama crítico, pues las alrededor de 500,000 personas que allí residen enfrentan la sequía más intensa en 10 años, con embalses en niveles mínimos y ciclos de distribución de agua de hasta 38 días, en medio de fallas acumuladas en el sistema hidráulico.
Más de 90,000 personas en la ciudad de Las Tunas tienen dificultades para abastecerse de agua de forma regular en sus viviendas, especialmente en las zonas más altas de la geografía urbana, donde la presión nunca alcanza para llegar a los hogares.
La presa Zaza, el mayor embalse de Cuba, acumula apenas 106,4 millones de metros cúbicos de agua, lo que representa solo el 12% de su capacidad de diseño de 1,020 millones de metros cúbicos y la coloca en el segundo punto más bajo de su historia.
Como contraste, en Ciego de Ávila, el 30 % del agua se pierde por conductoras en mal estado, complicando el suministro que ya alcanza ciclos de nueve días.
Los problemas en la distribución de agua potable también alcanzan a varios municipios de La Habana y a Matanzas, entre otros territorios.
El gobierno cubano decidió liberar de sus empleos habituales a los delegados de circunscripción para que se dediquen por completo a atender directamente a la población, en medio de una profunda crisis energética y de abasto de agua que ha desatado crecientes protestas en varias regiones del país.
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