El primer ministro Manuel Marrero Cruz visitó hoy el municipio de Gibara, en la provincia de Holguín, escenario de recientes protestas masivas por los apagones, y participó en actividades oficiales junto a autoridades locales.
En su condición de diputado por el costero municipio, el jefe de Gobierno recorrió instalaciones económicas y sociales, según mostró en su cuenta de la red social X.
Una de las paradas fue en la planta desalinizadora de Caletones, una obra calificada de “alto impacto” para la población y el campismo de la zona.
También visitó un hogar de ancianos que acoge a 46 adultos mayores.
Marrero habló de “unidad del pueblo”, “participación popular” y “responsabilidad social de las entidades estatales”, mientras indicaba diversificar servicios en el campismo local para incrementar ingresos.
Más tarde participó en el Consejo de la Administración Municipal, acompañado por dirigentes provinciales de Holguín, reportó en su perfil de Facebook el telecentro local Gibaravisión.
La visita ocurre apenas dos semanas después de las protestas del 13 de septiembre en Gibara, detonadas por prolongados apagones y la falta de agua en la comunidad de El Güirito.
Según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, al menos 27 personas fueron detenidas tras la manifestación, de las cuales cuatro continúan encarceladas y el resto permanece bajo estricta vigilancia.
El OCDH denunció que “Gibara está bajo terror” tras la ola represiva posterior a las protestas pacíficas.
Por su parte, el proyecto Represores Cubanos, de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC), incorporó a dos ciudadanos de Holguín a su lista de colaboradores de la Policía Política, tras ser acusados de grabar y delatar a manifestantes que salieron a las calles en Gibara.
El régimen ha intentado minimizar lo ocurrido. El diario oficial Granma aseguró que “no hubo hechos violentos” y que el conflicto fue resuelto mediante un “diálogo franco” con la población.
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