
El presidente chino, Xi Jinping, aseguró este domingo que Pekín está dispuesto a fortalecer los lazos con Cuba y calificó la relación bilateral como “un modelo de solidaridad y cooperación entre países socialistas”, en medio de la profunda crisis que atraviesa la Isla.
Según la agencia estatal Xinhua News, las declaraciones se produjeron al intercambiar felicitaciones con Miguel Díaz-Canel por el 65 aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
El líder chino subrayó que los vínculos, vigentes desde que La Habana reconoció a la “Nueva China” en 1960, se han convertido también en un ejemplo de “asistencia mutua sincera” entre países en desarrollo.
De acuerdo con Reuters, Xi afirmó que Pekín está listo para “profundizar la confianza política mutua de alto nivel, avanzar en la cooperación para el desarrollo, fortalecer la coordinación estratégica integral y salvaguardar conjuntamente la equidad y la justicia internacionales”.
Dependencia de Pekín en medio de la crisis
El discurso llega en un momento en que el régimen cubano intensifica su dependencia de China para sortear la crisis interna, marcada por apagones, inflación, desabastecimiento y creciente malestar social.
En los últimos meses, La Habana ha buscado oxígeno en su relación con Pekín a través de acuerdos económicos y de seguridad. Durante su visita a Beijing en septiembre, Díaz-Canel firmó once compromisos de cooperación que abarcan desde la agricultura y la infraestructura hasta la inteligencia artificial, la biotecnología y la esfera cultural y mediática. El gobernante agradeció “profundamente” a Xi su “implicación personal y sensibilidad” hacia Cuba, en un gesto que evidencia la asimetría de la relación.
Además, en agosto, el ministro del Interior cubano, Lázaro Alberto Álvarez Casas, se reunió en Beijing con su homólogo chino, Wang Xiaohong, para buscar apoyo en “seguridad y aplicación de la ley”.
Xinhua destacó que China se mostró dispuesta a profundizar la cooperación en entrenamiento policial, intercambio de personal y mecanismos de control social, un terreno clave para un régimen que depende de la represión para contener posibles estallidos populares.
Un bloque autoritario con telón militar
La alianza se ha reforzado también en el plano político y militar. En mayo, Díaz-Canel se reunió con Xi en Rusia, donde el mandatario chino reiteró su apoyo a la “soberanía” de Cuba frente a la “interferencia extranjera y el bloqueo”.
La Habana, a cambio, se alineó públicamente con la narrativa de Pekín, Moscú y Pyongyang en actos cargados de simbolismo militar y geopolítico.
La cercanía con China no solo implica respaldo diplomático, sino también acceso a financiamiento, inversiones y tecnología en momentos en que la Isla se encuentra prácticamente aislada de los mercados internacionales y con un creciente descrédito en Occidente.
Entre el discurso oficial y la realidad cubana
Mientras La Habana exhibe sus logros en cooperación con China, los cubanos en la Isla enfrentan una realidad opuesta con hospitales sin insumos, transporte colapsado, cortes de electricidad y salarios incapaces de cubrir la canasta básica.
Con la conmemoración del 65 aniversario de relaciones diplomáticas como telón de fondo, la narrativa de Xi Jinping ofrece a la cúpula cubana un barniz de legitimidad internacional. Pero para millones de cubanos, el fortalecimiento de esa alianza significa sobre todo la consolidación de un modelo político que prioriza la supervivencia del régimen por encima de las necesidades del pueblo.
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