El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes que su administración entrará en una nueva fase de su campaña contra el crimen organizado con epicentro en Venezuela: tras frenar la entrada de drogas por mar, ahora el foco se dirigirá a las rutas terrestres del narcotráfico.
En declaraciones desde la Casa Blanca, el mandatario aseguró que las operaciones navales de las últimas semanas habían sido efectivas: “No tenemos absolutamente ninguna droga entrando en nuestro país por agua. Ahora toca mirar a los cárteles”, afirmó.
Trump se mostró tajante al describir los avances recientes:
“Teníamos muchas drogas entrando por agua, y ya no tenemos barcos en el agua. No hay barcos, no hay pesqueros, no hay nada. Atacamos varios barcos, y desde que hicimos eso, no tenemos absolutamente ninguna droga entrando a nuestro país por vía marítima, porque fue letal. Y ahora vamos a mirar a los cárteles. Vamos a observar muy seriamente a los cárteles que vienen por tierra”, declaró.
Además, este martes el mandatario participó en una reunión en Quantico (Virginia) con generales y almirantes, en la que se discutieron las posibles operaciones futuras.
Fuentes del Pentágono han confirmado a medios como NBC News que entre las opciones se contempla el uso de drones armados para atacar líderes criminales y laboratorios de droga dentro de Venezuela, aunque Trump aún no ha dado la autorización final.
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Escalada en el Caribe
El giro hacia el frente terrestre se produce después de semanas de operaciones en el Caribe. Estados Unidos ha desplegado más de 15 buques de guerra, submarinos nucleares, cazas F-35 en Puerto Rico y unos 7,000 efectivos, en la mayor movilización de este tipo desde la década de 1980.
En ese marco, el Comando Sur ha hundido al menos tres embarcaciones procedentes de Venezuela en lo que describe como golpes al narcotráfico. Uno de esos incidentes dejó 11 muertos, atribuidos por Washington al Tren de Aragua, designado como organización terrorista.
Funcionarios de la administración sostienen que Nicolás Maduro “no ha hecho lo suficiente” para frenar el flujo de estupefacientes, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, ha defendido abiertamente la posibilidad de que un cambio de régimen sea un desenlace buscado.
Maduro se blinda con decreto de “conmoción exterior”
La respuesta de Caracas no se hizo esperar. Nicolás Maduro anunció la activación de un decreto de “estado de conmoción exterior”, una figura constitucional que le otorga facultades extraordinarias en caso de amenaza externa.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez precisó que el decreto le permitiría movilizar a la Fuerza Armada, tomar el control de servicios estratégicos como la industria petrolera y restringir ciertos derechos en caso de una “agresión” de Washington.
Organizaciones civiles, como Acceso a la Justicia, advierten que la medida abre la puerta a mayores restricciones y consolidación autoritaria.
Cuba toma distancia
En medio de la tensión, el régimen cubano expresó su respaldo a Maduro, pero descartó entrar en guerra con su “enemigo histórico” por apoyar a su principal aliado durante dos décadas.
El vicecanciller Carlos Fernández de Cossío afirmó en la ONU que La Habana dará “pleno apoyo político” a Caracas, aunque dejó claro que no habrá implicación militar. “Cuba no irá a la guerra con Estados Unidos”, señaló.
La postura refleja los límites del eje La Habana-Caracas en un momento crítico: mientras Maduro busca proyectar una resistencia regional, sus principales aliados parecen optar por el acompañamiento diplomático antes que por la confrontación directa.
Una región en vilo
La posibilidad de que Estados Unidos traslade la ofensiva al terreno venezolano genera inquietud internacional. Expertos advierten que un ataque con drones dentro del país podría reforzar la narrativa chavista de “defensa de la soberanía” y aumentar la represión interna.
Trump, no obstante, insiste en que su administración usará “todos los elementos del poder estadounidense” para frenar lo que denomina “veneno mortal” que llega a las calles de su país.
Con la mirada puesta ahora en las rutas terrestres, la campaña contra el narcotráfico amenaza con abrir un escenario sin precedentes: operaciones militares directas dentro del territorio venezolano.
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