
Los cruces ilegales por la frontera entre Estados Unidos y México cayeron en el año fiscal 2025 a su nivel más bajo desde 1970, con casi 238,000 detenciones registradas por la Patrulla Fronteriza.
Según datos preliminares del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la cifra supone el recuento anual más bajo desde el año fiscal de 1970 (cuando hubo aproximadamente 202,000 detenciones).
A su vez, contrasta con los picos históricos de la era previa: en el año fiscal 2022 se contabilizaron 2,2 millones de detenciones en la frontera sur.
Más del 60% de las detenciones del AF 2025 ocurrieron en los últimos tres meses completos de la administración anterior (verano de 2024).
Durante los primeros ocho meses del nuevo gobierno, los agentes registraron menos de 9,000 detenciones mensuales.
Los cruces de cubanos experimentaron una drástica reducción: de 6,136 en enero de 2025, pasaron a 105 en agosto.
De acuerdo con CBS News, analistas señalan un giro restrictivo en políticas fronterizas y de interior.
El reporte cita que, tras el relevo en la Casa Blanca, se selló y militarizó la frontera con cierres del sistema de asilo mediante poderes de emergencia, el envío de miles de soldados, el cierre de programas de ingreso humanitario de la era anterior y el fin de las liberaciones tras cruces ilegales, priorizando deportaciones rápidas o detención mientras se revisan casos.
Partes de la prohibición de asilo han sido limitadas por tribunales, pero el enfoque disuasorio se mantiene.
Desde el entorno gubernamental, la portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, afirmó que el presidente “ha cumplido” su promesa de asegurar la frontera, vinculando la caída de cruces con mayor seguridad interna.
Por su parte, el analista Ariel Ruiz Soto (Instituto de Política Migratoria) advirtió que las medidas fronterizas e internas han tenido un efecto disuasorio significativo, aunque recordó que el descenso comenzó ya en verano de 2024 con límites al asilo de la administración saliente.
Las operaciones de interior altamente publicitadas han desatado protestas en ciudades como Chicago y Los Ángeles. El presidente ordenó despliegues de la Guardia Nacional para proteger instalaciones y agentes migratorios; en Portland (Oregón), un juez federal ha bloqueado de momento ese plan.
Organizaciones de apoyo en la frontera, como una red de albergues en El Paso (Texas), reportan una caída drástica de llegadas recientes y, en algunos días, cero migrantes alojados, fenómeno que atribuyen a la represión y a los nuevos controles.
“Simplemente no estamos viendo a la gente”, dijo a CBS el responsable de la red, al tiempo que evitó pronunciarse sobre la politización del asunto.
La drástica disminución de cruces irregulares coincide con la eliminación de límites de edad para nuevos reclutas de ICE, mayores despliegues de agentes en la frontera y el endurecimiento de las políticas de inadmisión y deportación.
Expertos en migración advierten, sin embargo, que el impacto a largo plazo dependerá de factores externos como la situación económica en América Latina y el Caribe, así como de la capacidad de los países de origen para recibir a sus nacionales deportados.
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