
Los hermanos Fanjul, exiliados cubanos y dueños de un multimillonario imperio azucarero en Estados Unidos, volvieron a estar en el foco mediático tras la publicación de un extenso reportaje en la revista Forbes, que detalla su fortuna, su influencia política y su estrecha relación con el presidente Donald Trump.
De acuerdo con el artículo, uno de los detonantes del renovado protagonismo de la familia fue una conversación entre Trump y el CEO de Coca-Cola, James Quincey, durante la segunda investidura presidencial del mandatario.
Al saber que la empresa no utilizaba azúcar de caña en su producto estrella, Trump llamó a su viejo amigo José “Pepe” Fanjul —de 81 años— para cuestionar esa decisión.
La llamada terminó por sembrar la semilla para el anuncio de una nueva línea de Coca-Cola con azúcar de caña cultivada en Estados Unidos, en la cual, según Forbes, los Fanjul estarán involucrados.
Con una fortuna estimada en 4,000 millones de dólares, los hermanos —Pepe, Alfy, Alexander, Andrés y Lillian— controlan Domino Sugar, Florida Crystals y la mayor refinería de azúcar de caña del mundo.
Solo Florida Crystals generó ingresos por 5,500 millones de dólares en 2024, según la revista citada.
La familia también posee el resort Casa de Campo en República Dominicana y mantiene participación en Central Romana, el mayor empleador privado y terrateniente del país.
Los Fanjul llegaron a Estados Unidos en 1959 tras perderlo todo durante la revolución cubana. Reunieron fondos entre exiliados y empezaron desde cero en Florida, donde compraron tierras en la zona agrícola del lago Okeechobee.
En 1984 dieron su gran salto al adquirir operaciones de Gulf and Western, lo que los posicionó como potencia azucarera.
Hoy, el grupo ASR que controlan es la mayor refinadora de azúcar de caña del planeta, subrayó la fuente citada.
Además de su éxito empresarial, su influencia política ha sido constante y transversal. Aunque históricamente donaron a ambos partidos, desde 2016 la familia y sus empresas han donado más de 7 millones de dólares a los comités de recaudación y súper PAC de Trump.
Pepe Fanjul ha sido anfitrión de recaudaciones de fondos y, según Forbes, incluso organizó un evento el mismo día en que Trump fue condenado por falsificación de registros comerciales en Nueva York.
El artículo también aborda las controversias que han perseguido al clan: acusaciones de contaminación ambiental en Florida, trabajo forzoso en sus plantaciones de República Dominicana y una red de cabildeo de más de 20 millones de dólares desde 1999 para mantener subsidios y protección arancelaria.
El precio del azúcar en EE.UU. —casi el doble del precio internacional— es sostenido por medidas impulsadas desde el poder, muchas de ellas ahora fortalecidas en la Ley Big Beautiful promovida por Trump.
Pese a las críticas, un portavoz de la familia defendió su legado como una muestra del “sueño americano”, asegurando que el éxito se debe al trabajo duro y la determinación.
Sin embargo, voces como la del Cato Institute denuncian que se trata de una historia de poder económico moldeado a base de influencia política y privilegios.
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