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En el panorama cubano actual, otro elemento comienza a marcar la diferencia social: la posibilidad de adquirir e instalar paneles solares.
En medio de la crisis energética, donde los apagones se extienden por horas y la electricidad se ha vuelto un bien escaso, la energía del sol se presenta como alternativa, pero no todos pueden alcanzarla.
Según el periódico oficialista Girón, Cuba necesita generar más de 3,600 megavatios para sostener su vida diaria, pero la demanda supera ampliamente la oferta.
El gobierno cubano anunció que antes de que finalice el 2025 estarán operando 51 parques fotovoltaicos en el país, de los cuales 32 ya están sincronizados al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), como parte de una estrategia de emergencia para enfrentar la prolongada crisis energética.
Sin embargo, aún cocinar, lavar o mantener un refrigerador encendido son lujos sujetos a la capacidad del sistema eléctrico.
En ese contexto, algunas familias han encontrado en los paneles solares una vía para sobrevivir a los apagones, mientras la mayoría sigue dependiendo de una red colapsada.
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El problema es que la energía solar en Cuba no es accesible. Los equipos necesarios llegan importados y se pagan en divisas.
Un kit fotovoltaico básico puede costar más de mil dólares, una cifra imposible para la mayoría de los hogares, que sobreviven con salarios estatales en pesos cubanos.
Así, los paneles solares, que deberían representar progreso y autonomía, se han convertido en un nuevo símbolo de desigualdad.
El usuario Juan Carlos Subiaut Suárez destacó que este año ha crecido la instalación de sistemas solares residenciales y generadores híbridos off grid, impulsados por mipymes y sitios de envíos que importan componentes desde el exterior.
Sin embargo, reconoció que el fenómeno ocurre a pequeña escala y solo es posible para una minoría con recursos o apoyo desde el extranjero.
“Las tecnologías de energía de emergencia no son baratas ni sencillas. Ya se han reportado incendios y explosiones por malas instalaciones, además de equipos con datos falsos o sin protecciones adecuadas”, advirtió.
Por su parte, Adisbel Alfonso Pérez, otra lectora, denunció que el Banco de Crédito y Comercio (BANDEC) anunció en redes sociales un programa de créditos para la instalación de sistemas solares, pero en la práctica no existe.
“Cuando vas al Centro de Negocios de BANDEC, nadie sabe cómo será el proceso, no los han capacitado. Parece que fue solo para crear expectativas, una manera más de contentar sin concretar nada. En esencia, como se dice popularmente, ‘vende humos’”, escribió.
Las voces de ciudadanos como Subiaut y Alfonso reflejan una realidad cada vez más evidente: el acceso a energías renovables está marcado por la desigualdad y la falta de transparencia institucional.
Mientras el régimen intenta vender la idea de una “transición energética”, lo cierto es que la energía solar avanza a paso desigual, limitada por los precios, la burocracia y la improvisación.
En la Cuba de hoy, el sol brilla sobre todos, pero su energía solo alumbra a unos pocos.
Sin embargo, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel aseguró recientemente que el programa de instalación de parques fotovoltaicos continúa en marcha y que gracias a estas inversiones el déficit energético ha sido “menor”.
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética y el acceso a paneles solares en Cuba
¿Por qué es tan difícil acceder a los paneles solares en Cuba?
El acceso a paneles solares en Cuba es limitado principalmente por su alto costo y la necesidad de pagarlos en divisas extranjeras. La mayoría de los hogares en Cuba dependen de salarios estatales en pesos cubanos, lo que hace inaccesible la compra de un kit fotovoltaico básico que puede costar más de mil dólares. Además, la infraestructura y el mercado para la energía solar están aún en desarrollo, limitando la disponibilidad de estos sistemas a una minoría con recursos o apoyo externo.
¿Cuál es el impacto de la crisis energética en la vida diaria de los cubanos?
La crisis energética en Cuba ha llevado a apagones prolongados, afectando la vida cotidiana de millones de cubanos. La falta de electricidad interrumpe servicios básicos, dificulta la conservación de alimentos, y limita el funcionamiento de negocios y actividades diarias, creando un ambiente de desesperanza y frustración generalizada. La situación se agrava por la incapacidad del sistema eléctrico nacional para satisfacer la demanda debido a termoeléctricas obsoletas y una falta de inversión sostenida.
¿Qué medidas está tomando el gobierno cubano para enfrentar la crisis energética?
El gobierno cubano ha apostado por la instalación acelerada de parques solares como su principal estrategia para enfrentar la crisis energética. Sin embargo, esta medida no ha logrado aún proporcionar alivio significativo debido a las limitaciones tecnológicas, logísticas y financieras que enfrenta el país. Además, la falta de un marco regulatorio estable dificulta la atracción de inversión privada necesaria para modernizar el sistema eléctrico nacional, que sigue siendo altamente dependiente de termoeléctricas obsoletas y sin mantenimiento adecuado.
¿Cómo afecta la desigualdad al acceso a la energía solar en Cuba?
La desigualdad económica en Cuba se refleja en el acceso desigual a la energía solar, creando una nueva brecha social. Solo una minoría con recursos o apoyo del extranjero puede permitirse los equipos solares, mientras que la mayoría de la población sigue dependiendo de un sistema eléctrico colapsado. Esta situación subraya la falta de políticas inclusivas y la incapacidad del régimen para proporcionar soluciones equitativas a la crisis energética.
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