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Un cargamento de 700,000 barriles de crudo enviado por Rusia a finales de marzo apenas alcanzará para cubrir entre siete y diez días de suministro en Cuba, según estimaciones oficiales y promedios históricos de importación, lo que evidencia que el envío no resuelve la crisis estructural que padece la isla.
Estados Unidos permitió que el petrolero de bandera rusa llegara al puerto de Matanzas el 31 de marzo, rompiendo meses de bloqueo petrolero, pero aclaró que la autorización respondía a razones humanitarias y no implicaba un cambio de política; futuras autorizaciones se evaluarían caso por caso.
Cuba produce menos de un tercio del petróleo que consume —unos 40,000 barriles diarios frente a una demanda de entre 90,000 y 110,000— y depende casi por completo de importaciones para sostener su economía y su red eléctrica.
El petróleo representa el 87% del consumo energético total de la isla, muy por encima de la media regional del 54%, y de sus vecinos Jamaica (75%) y República Dominicana (61%), que sí han logrado diversificar su matriz energética en las últimas décadas.
Las centrales termoeléctricas cubanas, que funcionan con fuelóleo y diésel, consumen el doble de combustible que todos los demás sectores juntos, lo que convierte cualquier escasez de crudo en un apagón inmediato para los 10 millones de habitantes de la isla.
La crisis se agravó de forma abrupta el 3 de enero de 2026, cuando fuerzas del ejército de Estados Unidos capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro, cortando el flujo de petróleo que Venezuela había mantenido durante más de 20 años a cambio de servicios médicos y de seguridad, sin pago en efectivo.
El último envío venezolano llegó en diciembre de 2025; el de México, aproximadamente una semana después de la captura de Maduro; y en febrero solo arribó un pequeño cargamento desde Jamaica.
En la primera semana de abril, el déficit de generación eléctrica superaba los 1,900 megavatios, con una disponibilidad de apenas 1,205 megavatios frente a una demanda de 3,020 megavatios.
La mayoría de los cubanos, incluidos los residentes en La Habana, sufrían 16 o más horas de apagón diario incluso antes del primer colapso total de la red eléctrica.
En marzo, los habaneros hacían filas para obtener agua de camiones cisterna: la empresa estatal Aguas de La Habana confirmó que los horarios de bombeo se habían visto interrumpidos por la falta de electricidad.
Las autoridades sanitarias cubanas alertaron sobre riesgo de mortalidad para pacientes de cáncer, especialmente niños, mientras que el director de la Organización Mundial de la Salud advirtió el 25 de marzo sobre el peligro para pacientes urgentes, incluidas embarazadas.
El 14 de marzo, manifestantes en Morón (Ciego de Ávila) atacaron la sede municipal del Partido Comunista, prendieron fuego a mobiliario y gritaron "¡Libertad!"
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética en Cuba y el impacto del petróleo ruso
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es el impacto del envío de petróleo ruso a Cuba?
El envío de petróleo ruso a Cuba apenas cubre entre siete y diez días de consumo total, lo que significa un alivio temporal para la crisis energética, pero no resuelve el déficit crónico de combustible que afecta al país. La escasez de petróleo ha provocado apagones prolongados y afectado el funcionamiento de sectores esenciales como la salud y el transporte.
¿Por qué Estados Unidos permitió la llegada del petrolero ruso a Cuba?
Estados Unidos permitió la llegada del petrolero ruso a Cuba por razones humanitarias, no como un cambio de política. Esta autorización es excepcional y se evaluará caso por caso en el futuro. Washington mantiene una postura de presión sobre el suministro de petróleo a la isla debido a las tensiones diplomáticas con Rusia y el régimen cubano.
¿Cómo afecta la crisis energética a la vida diaria en Cuba?
La crisis energética en Cuba afecta gravemente la vida diaria, provocando apagones de hasta 16 horas, escasez de agua y dificultades para operar servicios esenciales como hospitales. La falta de electricidad también ha intensificado la escasez de alimentos y ha paralizado el transporte público, aumentando el descontento social y las protestas.
¿Qué alternativas tiene Cuba para resolver su crisis energética?
Cuba depende en gran medida de la importación de petróleo para generar electricidad, lo que hace urgente diversificar su matriz energética. Sin un flujo constante de suministros de sus aliados tradicionales, como Venezuela y México, y ante las sanciones de EE. UU., el país necesita explorar fuentes renovables y mejorar la eficiencia de sus termoeléctricas para mitigar la crisis.
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