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Raúl Castro Ruz cumple hoy 95 años en una situación sin precedentes en la historia de la dictadura cubana.
El exdictador, nacido el 3 de junio de 1931 en Birán, Holguín, enfrenta una acusación penal federal en Estados Unidos por el derribo de dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate en 1996, que costó la vida a cuatro cubanoamericanos, y es buscado por la justicia estadounidense con una orden de arresto activa.
El gran jurado federal del Distrito Sur de Florida aprobó la acusación el 23 de abril de 2026, y fue desclasificada públicamente el 20 de mayo —Día de la Independencia de Cuba— por el fiscal general interino Todd Blanche en la Freedom Tower de Miami.
Los cargos contra Castro incluyen conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y cuatro cargos individuales de asesinato, delitos que conllevan pena de muerte o cadena perpetua.
La pieza central de la acusación es una grabación de audio de junio de 1996 en la que el propio Castro describe la orden que impartió: «Yo decía que traten de tumbarlos arriba del territorio, pero ellos entraban en La Habana y se iban... Bueno, túmbenlos en el mar cuando se aparezcan; y no consulten los que tienen las facultades».
El secretario de Estado Marco Rubio declaró que Castro es «un fugitivo de la justicia estadounidense» y advirtió que el régimen «no va a poder esperarnos ni comprar tiempo». La fiscal federal Yara Klukas fue más directa: «Estamos esperando a Raúl Castro. Esto no fue un show. Va a tener su día en la corte ante un jurado del sur de la Florida».
Blanche también subrayó la determinación de Washington: «No hicimos esto para una acusación de exhibición», declaró el 28 de mayo, y añadió que harán «todo lo posible» para traer a Castro ante un tribunal en Miami.
El régimen respondió con una campaña de movilización política sin precedentes: convocó tribunas abiertas diarias en todo el país desde el 23 de mayo hasta hoy, fecha del cumpleaños de Castro, para defender al exdictador.
El gobernante designado Miguel Díaz-Canel proclamó «El General de Ejército es Cuba y a Cuba se respeta», mientras el Consejo de Estado y la Asamblea Nacional calificaron la acusación de «infame, inmoral e ilegítima».
Pese a no tener cargos formales desde abril de 2021, cuando también cedió la secretaría del Partido Comunista a Díaz-Canel, el régimen sigue presentando a Castro como «líder histórico de la Revolución» con «un pie en el estribo», frase que el propio Castro usó para indicar que mientras viva estará listo para defender la revolución.
En paralelo, las sanciones de la administración Trump contra GAESA —el conglomerado militar-empresarial cubano— están acelerando la salida de empresas extranjeras.
Iberostar dejó de gestionar 12 de sus 18 hoteles en Cuba desde el 1 de junio, Blue Diamond Resorts anunció el cese total de operaciones en 62 hoteles y más de 12,900 habitaciones, y Sherritt suspendió su participación directa en sus empresas mixtas. La fecha límite fijada por la OFAC para cortar vínculos con GAESA vence el 5 de junio.
Las negociaciones entre el entorno de Castro —representado por su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como «El Cangrejo»— y Washington tampoco ofrecen salida: Rubio admitió que «sinceramente, no veo mucho avance» en las conversaciones con el régimen.
Mientras el régimen organiza actos de respaldo, en La Habana el cumpleaños de Castro fue recibido también con cacerolazos de cubanos hartos de la crisis, una imagen que resume mejor que ningún discurso oficial el estado real de la revolución que Castro dice defender desde su retiro.
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