Colas en Cuba (Imagen de archivo) Foto © CiberCuba

TuEnvio, la nueva cola en Cuba

Cuando comenzó a aplicarse el distanciamiento social en Cuba, a raíz de la COVID-19, Díaz-Canel dio la orden pública y reiterada, de abrir un sistema de ventas online con entrega a domicilio; y nació TuEnvio.cu, que comercializa las cuatro cositas que pueden comprarse en las tiendas en CUC.

Cubadebate apoyó inmediatamente la "atractiva opción" para los cubanos y publicó una detallada guía para comprar a través de TuEnvío.cu; lástima que del dicho al hecho haya un Terabyte en cada intento de conexión, porque no bastó la orden presidencial para que el invento funcionase, y la empresa que iba a ser símbolo de la administración digital del socialismo "próspero y sostenible" ha sido un parto por etapas y con mucho dolor… como muchos alumbramientos del Gobierno cubano.

Al principio, una persona podía comprar online lo que desease, en cualquiera de las tiendas que daban el servicio, ¡como si Cuba fuera un país normal! Pero, en menos de una semana, la plataforma virtual de ventas colapsó y suspendió el servicio durante unos 10 días.

TuEnvio resucitó por reanimación presidencial, cuando Díaz-Canel, haciéndose eco de las quejas de los clientes, se interesó por este "vital tema de seguridad nacional", según varios reportajes periodísticos contándonos como los informáticos, ingenieros y ministros implicados habían solucionado los problemas causados por la "sorprendente" demanda… ¿sorprendente?

Poco después, se restableció el servicio, pero tal y como había comenzado; ¡no había Dios que pudiese comprar a través de TuEnvio.cu!, que solo permitía el acceso cuando ya no había nada que comprar y, la solución avanzada, como corresponde a un proyecto de vanguardia tecnológica y de servicios, fue bajar la orientación de que ya no se podía comprar lo que uno quisiera, sino solo dos unidades, de cada producto, en cada compra.

Pero la alegría dura poco en casa del pobre y la anunciada facilidad fue modificada sobre la marcha, orientando a la necesitada masa que podía comprar dos productos de cada tienda, pero una vez al día por establecimiento, pero como esta operativa resultó inaplicable porque "no había infraestructura", las tiendas virtuales pasaron a vender módulos previamente conformados y con precios fijos.

Los novedosos módulos mezclan productos de primera necesidad con productos “de lujo” como cerveza, malta, refresco, postres lácteos y otros artículos con poca demanda, pero ya sabemos que a red revuelta, ganancia de dirigentes siempre desvelados por el pueblo, al que se impuso otra limitación: Un módulo al día en cada tienda.

Pero la nueva norma saltó por las webs en poco tiempo, un decreto gubernamental estableció que cada comprador virtual podía seguir comprando un solo módulo a diario, pero ya no en cada tienda, sino en una sola: de ahí que no sea extraño que haya cubanos sancionados por comprar un módulo al día en una sola tienda, pero durante varios días seguidos; aunque sin informase oficialmente de la penúltima variante bajada.

Pese a la evidencia notable y pública del desastre de TuEnvio.cu, las autoridades eliminaron, sin explicación alguna, aplicaciones gratuitas creadas por especialistas y técnicos privados, y que eran más funcionales que la página oficial.

Como si no bastara, canales privados en la red social Telegram, donde los cubanos se avisan sobre módulos en venta, alimentos y medicinas y la ubicación de cada producto, están siendo bloqueados por las ágiles y eficaces brigadas informáticas de respuesta rápida; siempre prestas a defender la revolución y el socialismo.

La catarata de disparates consecutivos del gobierno provoca que los módulos vendidos virtualmente no solo cuesten dinero, sino también estrés y tiempo invertido para -con suerte- ser de los bendecidos del día que, según cálculos de los ahora censurados creadores de plataformas privadas, son solo uno de cada 20 clientes que deben invertir en promedio dos o tres horas diarias pegados al celular, gastando los megas de ETECSA, probablemente los más caros del mundo.

El monumental desastre de TuEnvio.cu no es lo normal, pero sí lo normalizado. Los cubanos siguen haciendo colas hasta en internet.

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