Gerardo, el espía bobo

Toda frustración provoca en inmaduros la percepción de que otros no son capaces de valorar sus cualidades y Hernández Nordelo es de los convencidos que Cuba y el mundo le deben agradecimiento eterno por su falacia antiterrorista y -en su más estricta intimidad- pensará que si López-Callleja llegó a general de división y recaudador de la familia Castro Espín-Rodríguez, sin disparar un tiro, el merece mas porque se jugó la vida en las entrañas del enemigo.

Gerardo Hernández en un mitín reciente en La Habana Foto © Granma

A diferencia de sus cuatro compañeros fracasados como espías en Estados Unidos, que mantienen un perfil bajo, Gerardo Hernández Nordelo anda desatado desde que lo designaron coordinador nacional de los CDR y; cual doctor Liendre, de todo sabe, de nada entiende, lo mismo opina sobre calabazas y piñas de contén, que de los jóvenes no integrados a la baba sin quimbombó y acaba de lamentarse de la mala suerte de los norteamericanos que no son libres para viajar, fumar o beber.

Obviamente, Hernández Nordelo se refería a las restricciones para viajar a Cuba, fumar Habanos y beber Havana Club o Ron Santiago, pero da la causalidad que todo eso lo facilitó el presidente Obama al máximo posible, el mismo que lo libró de la cárcel y lo devolvió a Raúl Castro, que agradeció el gesto con una bofetada suicida que metió a Cuba en un callejón sin salida.

Gerardo tiene cara de hormigón para hablar de supuestas restricciones ajenas, formando parte de la superestructura de la dictadura más antigua de Occidente, que destierra médicos por ocho años, cuando renuncian a seguir siendo mano de obra esclavizada y decide quien entra y sale de Cuba.

Hernández Nordelo, que se cree muy listo, debía evitar menear gavetas con cucarachas, debido a su abultado expediente delictivo y de intrigas en Estados Unidos, poniendo en evidencia -sin pensar, en otro arranque de locuacidad inmadura, la cobardía de Raúl Castro frente a la generosidad de Obama, al que debía agradecer las facilidades para tener una hija y su libertad, que es el bien más preciado de un ser humano, aunque se trate de un criminal pillado con las manos en la masa, como ocurrió con la Red Avispa.

El espía fracasado se creyó la ecuación de que ser coordinador de los CDR equivalía a ser miembro del Buró Político, pero Raúl Castro, Machado Ventura y Díaz-Canel tenían otros planes y consideraron que, con los principales dirigentes de la FMC y la CTC, el coro totalitario tenía suficiente representación.

Toda frustración provoca en inmaduros la percepción de que otros no son capaces de valorar sus cualidades y Hernández Nordelo es de los convencidos que Cuba y el mundo le deben agradecimiento eterno por su falacia antiterrorista y -en su más estricta intimidad- pensará que si López-Callleja llegó a general de división y recaudador de la familia Castro Espín-Rodríguez, sin disparar un tiro, el merece mas porque se jugó la vida en las entrañas del enemigo.

De ahí su joseo constante y sus estruendos combativos que solo satisfacen su ego y molestan en su entorno y a sus jefes, que lo deben tener alambrado para electrocutarlo, cuando fracasen los planes productivos de en cada cuadra un sembrado de piñas y calabazas, jóvenes sigan desvinculados de la majomía del poder decadente y los norteamericanos sigan eligiendo a Barbados, Bahamas o Costa Rica para sus viajes de placer, fumen cada vez menos por los daños a la salud o degusten excelentes puros de Dominicana o Guatemala y beban el exquisito ron Zacapa.

Tan confiado anda Gerardo que no se ha percatado que los jodedores ya le han puesto fecha de traslado a la Empresa Consolidada de Otras Tareas Revolucionarias (ECOTRA), filtrando que estaría preparándose para relevar a Díaz-Canel en la presidencia; mera fantasía política, pero clara maniobra de los adversarios que va cosechando en cada tiroteo verbal que arma.

Hernández Nordelo es un híbrido saltimbanqui entre la psicóloga viajera Susely Morfa, que pontifica hinchando venas, y Yusuan Palacios, mudo desde antes del 11J, tras una locuacidad campanillera, pero sin las catibías que come el espía noqueado por el FBI y Edgerton Ivor Levy, que perforó la red nada más desembarcar de Cuba y Gerardo, tan alardoso y prepotente, ni siquiera detectó el chequeo y lo cogieron mansito, durmiendo y con la computadora y el apartamento repletos de regalos para Estados Unidos.

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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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